título reseńas y críticas

imagen cabecera críticas Acontecimiento
reseñas y críticas Acontecimiento

«Javier Moreno es un escritor que suscita mi interés. Eso explicaría que haya leído hasta el momento tres novelas suyas: Click, Alma y 2020.

»En Acontecimiento, el discurso tiene un mayor peso que la narración.

»La novela comienza con esta frase: Si quieres que lo nuestro siga adelante tendrás que buscarte una amante.

»Enunciado que le permite al autor reflexionar a través de su personaje sobre las relaciones de pareja cuando a medida que pasan los años la pasión y el deseo dejan paso a la monotonía, cuando las diferencias en la manera de entender el sexo dentro de la pareja entre el hombre y mujer se hacen evidentes y casi irreconciliables.

»“El orgasmo era para mí la cúspide de la relación entre dos seres, el modo en el que el placer nos desfiguraba y nos amasaba durante un instante, dinamitaba las convenciones del día a día”.

»Una disociación entre amor y sexo de la que nuestro protagonista es capaz, pero que en el caso de su pareja no parece posible.

»Hay reflexiones acerca de lo que supone la llegada de un hijo, la paternidad; una oportunidad para volver a creer de nuevo en palabras como la inocencia, la esperanza, el amor incondicional, también irracional: la abominación de los pitagóricos.

»Además de los devaneos parejiles y el bálsamo filial también hay lugar para la amistad, ese amor sin sexo que supera cualquier embate. “La amistad entendida como esos dos puntos de un círculo que se separan, pero que fieles a una geometría inapelable, volverán a encontrarse en el futuro”. Así los amigos.

»El protagonista es un publicista de éxito, para quien “La estadística es la metafísica de nuestra época”, para quien “Todo acto humano es un acto de consumo”, consciente de que en esta sociedad de la información la publicidad debe adaptarse a un nuevo escenario “donde la persuasión se ve relegada ante la contundencia de los datos (esos datos que dejamos en nuestra presencia en la red). Tú eres así y estos son tus atributos. Cómpralos si puedes”. Esa es la síntesis. El protagonista no es un nativo digital, pero se siente a gusto en las redes sociales, ante dinámicas de reconocimiento y de retuiteo constante, en esos muros de facebook que a pesar de que a mí se me antojan más bien como paredones de la intimidad, enganchan cada vez a más gente.

»“La gente se refugia en las redes sociales para ponerse a salvo del azar de esa aglomeración de cuerpos a través de la esfera protectora de los amigos y contactos. Las redes sociales transforman la intensidad de la vida en el aburrimiento de la intimidad, el automatismo de la convención social en la intensidad del mensaje corto”.

»La perspectiva del protagonista es la de un horizonte cuyos atributos son la vacuidad y la insignificancia. Un presente tan acelerado ante el que preguntarse “Cómo ser hombres de nuestro tiempo, cuando nuestro tiempo muta demasiado rápido”.

»Hay momentos para las infidelidades, donde la prosa del autor mezcla sexo y humor tecnológico “No hay emoticonos para expresar la sensación de mi polla haciéndose sitio a través de su coño húmedo”.

»Decía al comienzo que había en la novela más discurso e ideas que sustancia narrativa que se plasma en media docena de momentos puntuales: la escena de cumpleaños de un niño en El Retiro, la conversación que mantiene en una limusina cavernaria con su amigo Antonio, el puñetazo que le arrea en toda la jeta Urdazi, el polvo que echa en un baño a una compañera de trabajo, las reuniones de grupo en el trabajo, la reprimenda a un joven vecino que hurga en su correspondencia…

»Y son esas ideas lo mejor de la novela, ideas que trascienden la pátina intelectual, para afianzarse con entidad, merced a momentos discursivos como la Teoría de la españolidad vía jamón, o todo aquello que Javier Moreno tiene que contarnos sobre las redes sociales y las relaciones de pareja, embrollos todos, donde nos perdemos y consumimos, todos.»

Devaneos, 1 de junio de 2016
....................................................................................

«Existen algunos autores que, al ser definidos, reciben con frecuencia la etiqueta “escritor para escritores”. Se suele usar este sintagma para narradores que, por la dificultad de su obra, atraen a lectores que no se dejan amedrentar por la complejidad de un libro o a otros escritores que los toman como modelos a seguir. Nombres como los de James Joyce, Jorge Luis Borges o Thomas Pynchon suelen incluirse en esta selecta nómina, a la que podemos añadir, salvando las distancias, el de Javier Moreno.

»Este autor murciano afincado en Madrid nunca ha estado entre los narradores más leídos, pero suele aparecer entre los preferidos por críticos o por autores contemporáneos, gracias a la profundidad y a la  inteligencia que destilan obras como Alma (2011) o 2020 (2013). Su última novela, Acontecimiento (2015), sigue la estela de las anteriores y opta por otorgar protagonismo a las reflexiones del narrador mientras que adelgaza la trama, que queda esquemática en comparación con otras novelas de extensión similar. Por ello, el lector que guste de las obras en las que prima la acción quizás quede un tanto desencantado tras leer Acontecimiento, pero el que tolera la densidad casi ensayística en la narrativa no debe soslayar esta novela.

»El libro narra veinticuatro horas en la vida de un publicista de éxito cuya existencia sufre un doble shock: su mujer le sugiere que debe tener una amante y su jefe le propone trabajar para un terrorista. Estas dos noticias marcarán su día en los dos ámbitos, el personal y el laboral, hasta socavar los cimientos más sólidos de sus creencias. Aunque asistimos a episodios importantes para el devenir de la trama, especialmente en la fiesta final en el que la tensión acumulada durante toda la jornada con sus compañeros de agencia acabará explotando, Moreno otorga mayor relevancia a las reflexiones del protagonista que a las acciones.

»La mayor parte del libro es el monólogo del narrador, definido a través de sus propias palabras como un descreído y un tanto cínico triunfador, que teoriza sobre diversos temas a lo largo de la novela. Su visión del mundo está determinada por aspectos como su edad, apenas ha entrado en la cuarentena, su trabajo como creativo publicitario y su posición social. Crea Moreno un personaje que resume el arquetipo de publicista moderno y con éxito que viste bien, acude a fiestas exclusivas, pero al que se le permite exhibir un perfil canalla en sus anuncios.

»Entre los temas que el narrador murciano trata, con una enorme perspicacia y profundidad analítica, destacan la familia, el amor, el sexo, la política y las redes sociales. Logra retratar con naturalidad la importancia que han adquirido aplicaciones informáticas como Facebook, Youtube o Whatsapp en nuestras relaciones. El caso del protagonista es paradigmático de los cambios que introducen en nuestras vidas y en nuestros trabajos, ya que, por un lado, los anuncios que crea, pensados para televisión, están comenzando a ser reemplazados por otro tipo de publicidad, pero, por otro, le permiten nuevas expresiones de su creatividad, como los estados de Facebook que crea para Urdazi, el terrorista que ha demandado sus servicios.

»Acontecimiento es un libro para leer con detenimiento y perfecto para aquellos que lo hacen con un lápiz en la mano, ya que encontrarán una obra pródiga en frases de hondo calado.»

Basilio Pujante, El Noroeste, abril de 2016
....................................................................................
Todo literatura y compañía

Puedes escuchar la entrevista completa aquí.

Gestiona radio, 6 de marzo de 2016
....................................................................................
Una bella catástrofe contemporánea

«La anécdota real, citada en el libro, de la pareja en crisis que decide acudir por separado a las plataformas cibernéticas para encontrar nuevas parejas, y donde finalmente ambos terminan por reencontrarse tras enamorarse en la red, ilustra a la perfección la estrategia de la última novela de Javier Moreno (Murcia, 1972): Acontecimiento (Salto de Página).

»Uno de los rasgos característicos de algunas de las novelas de Moreno es el arranque de sus narraciones. Si en Click el narrador empezaba el relato con una pistola en la sien, a punto de suicidarse, Acontecimiento se inicia así: “Si deseas que lo nuestro siga adelante tendrás que buscarte una amante” (y las cursivas no son mías). El lector piensa que se encuentra con un conflicto sentimental, una crisis de pareja, y eso es lo que parece en las páginas iniciales de un texto que se narra principalmente en primera persona, lo que favorece la perspectiva subjetiva de ese narrador. Pero la arquitectura estructural de la novela es mucho más sutil, ya que la crisis sentimental y el aburrimiento propiciado por la rutina son tan solo una excusa para el verdadero plan del autor implícito. Dicho plan se organiza en torno a dos líneas argumentales que se mimetizan con la trama principal.

»La primera sigue la línea de libros anteriores de Moreno y constituye un detallado ensayo de nuestra sociedad contemporánea, hipermediatizada y digitalizada, a través del estado que el narrador publica en Facebook para compartir su crisis de pareja, y que le sirve al narrador para embarcarse en un ensayo muy ácido y acertado de nuestra sociedad. A esta línea pertenecen juicios como: “Mi carne sufriente y anhelante va dejando en su tránsito por internet una multitud de huellas. Con ellas las empresas me fabrican un alma. El paraíso o el infierno dependen de mi cuenta bancaria. Puedo comprar mis deseos, luego estoy salvado. Big Data se ha convertido en La Divina Comedia” (61).

»Como en la obra previa del autor, la tecnociencia y sus productos están presentes y se analizan a conciencia en esta novela: “La tecnología y la carne joven son la única prueba de que la vida avanza hacia alguna parte.” (29) Hasta el punto de que el desenlace final de la aventura del narrador protagonista, una tórrida escena sexual, se narra con la participación activa de las pantallas y los dispositivos electrónicos en ese goce: “Me bajo mis pantalones mientras ella frota mi iPhone contra su sexo rasurado” (168).

»Los juicios del narrador, un publicista de éxito, no por subjetivos dejan de ser una disección realizada con bisturí de la estupidez y las contradicciones del sistema en que vivimos, que el narrador borda al explicar la reciente crisis económica de esta guisa: “Simplemente los que tenían el dinero se asustaron y de repente querían asegurarse de que sus inversiones volverían a su bolsillo. Habían invitado a su juego a demasiada gente y ahora tocaba decirles que no, que ya no era divertido.” (42-43) Hasta el punto de que el protagonista acaba a cargo de la campaña publicitaria en las redes sociales del más conocido terrorista, curiosamente llamado Urdazi, y que en realidad parece más un nombre tras el que se esconde un colectivo que el apelativo de un individuo. Especial mención requieren los comentarios dedicados al arte en el contexto contemporáneo, como el análisis de la obra performativa de la artista Leyla Guerrero o los patrones meta-artísticos del creador Ikeda (145).

»La otra línea argumental, la que se esconde tras toda esa sociedad hipermediatizada, tras los conflictos de género y las tensiones sociales, tras los deseos y los enfrentamientos que surgen en estas relaciones, la que hace a Moreno un narrador único, irrepetible, ya que varios son los nombres de otros escritores que al lector se le ocurren cuando asimila la crítica a la sociedad contemporánea, pero ninguno cuando analiza esta parte, más allá quizás de Tolstoi, no es otra que la transformación emocional que experimenta un hombre cuando se encuentra de golpe, en plena madurez, con la paternidad. Algo que a simple vista puede parecer menos transformador que esta sociedad tecnificada en la que vivimos, pero que gracias a la pericia expresiva del narrador, surge como el verdadero conflicto que subyace en la narración. Un conflicto, por otra parte, muy bien resuelto literariamente, como se observa en esta hermosa frase, que se lee al principio, pero que yo he reservado para el final de esta reseña: “Un polvo duraba unos minutos, pero el resultado podía ser una catástrofe bellísima y perdurable.” (27)»

Carlos Gámez, Nagari magazine, 1 de marzo de 2016
....................................................................................

«Nunca como ahora se habían producido tantos cambios tecnológicos en el estrecho margen de la vida de un ser humano. El mundo tecnológico actual y su influencia en la manera de relacionarnos con los demás no tiene nada que ver con el panorama que vivió en su infancia alguien que ahora tenga cuarenta o cincuenta años. Los deseos se canalizan en cortos mensajes enviados a través de las redes sociales y el ego se satisface exponiendo de forma pública, desnuda y sin ambages, parte de la intimidad asumiendo que eso importa a los demás. La esencia de lo contemporáneo es lo fugitivo, algo que se escapa casi antes de llegar a atraparlo. Esas son algunas de las reflexiones que pueden surgir tras la lectura de la novela Acontecimiento, de Javier Moreno que, en ocasiones, puede leerse como un ensayo sobre la incidencia de las redes en nuestra sociedad. A través de ellas los protagonistas tratan de mitigar su soledad; son tecnologías que permiten satisfacer muchos de sus sueños, pero ―entre tanto ruido y tanta necedad que distrae― es fácil caer en la trampa de conformarse con lo superficial y, como nos advierte Bauman, escuchar solo el eco de una única voz colectiva e insustancial.

»Slavoj Ĺ˝iĹľek define un acontecimiento como «algo traumático, perturbador, que parece suceder de repente y que interrumpe el curso normal de las cosas; algo que surge aparentemente de la nada, sin causas discernibles, una apariencia que no tiene como base nada sólido». La primera frase con la que arranca esta estimulante novela de Javier Moreno tiene ese efecto de amenaza y turbación que vaticina un cambio transcendente en la vida del narrador: «Si deseas que lo nuestro siga adelante tendrás que buscarte una amante». Eso le dice M. tras la cena de su aniversario de boda, mirándole a los ojos con tranquilidad. A partir de ahí comienza el deambular del protagonista a lo largo de las horas siguientes en las que realiza las tareas cotidianas sin dejar de pensar en esa frase clavada en su memoria. Tiene, además, el delicado y poco ético encargo de dirigir a los medios de comunicación los mensajes de un supuesto terrorista antisistema llamado Urdazi que atenta contra políticos y empresarios. En el periplo de la jornada en la que se desarrolla la novela ―que se inicia con el viaje rutinario en metro, donde hace incursiones en Facebook y responde algunos Whatsapp, va al gimnasio y llega finalmente a la oficina― este publicista de éxito hace largas y detalladas divagaciones introspectivas sobre nuestra vida actual, marcada por los nuevos soportes tecnológicos que cambian nuestra forma de percibir la realidad, de tomar decisiones y de relacionarnos con los demás, incluida nuestra pareja y hasta la manera de entender el deseo y el sexo. Inmerso en sus pensamientos el narrador casi tropieza con un mendigo, escudriña a las jóvenes que hacen deporte, es capaz de detectar a las personas heridas por la mirada, por la forma en que se mueven o se relacionan con los demás y hasta justifica a los escritores describiéndolos como seres inhábiles socialmente que encuentran en la escritura una forma de desquitarse de sus limitaciones. A través de los mensajes que recibe vemos que el narrador mantiene una relación virtual con Mirinda, una compañera de trabajo, en la que hay una fuerte carga erótica, pero que se transforma en algo incómodo cuando, en la vida real, se cruzan por los pasillos o se encuentran en la oficina. Las redes sociales se presentan entonces como una forma de alimentar las ambiciones y escapar del compromiso. Como Céline o Houellebecq, Javier Moreno es capaz de mostrarnos paisajes sórdidos y oscuros y tocar a la vez los resortes del amor y la ternura.

»El hombre en la actualidad es portador de ambiciones y esperanzas ajenas. Los intereses individuales quedan anulados en una sociedad que dicta las necesidades colectivas, lo que se debe desear y hasta cómo desearlo. Lo vemos en todos los sectores de nuestra cultura incluidos, claro, el arte o la literatura y llegan incluso a ámbitos más íntimos como las relaciones personales. Javier Moreno, sin renunciar a la ironía, parece decirnos que preferimos vivir con las ideas y los deseos que otros han desarrollado ─a los que podemos acceder fácilmente― para eludir el compromiso de mirar la vida desde la individualidad.»

Ricardo Reques, Culturamas, 12 de febrero de 2016
....................................................................................

«En poco más de 24 horas la anestesiada y predecible vida de un publicista de éxito entra en zona de riesgo por los dos ámbitos a los que se encomienda la seguridad vital: el familiar y el laboral. Las horas pasan con todas las alarmas activadas y Javier Moreno (Murcia, 1972), narrador y poeta curtido en zonas de riesgo ―artístico―, asumirá el cargo de poner por escrito la crónica de la zozobra en Acontecimiento, su reciente novela que acaba de publicar Salto de Página. Lo avala una envidiable hoja de servicios: con Click (Candaya, 2008) fue elegido Nuevo Talento FNAC y 2020 (Lengua de Trapo, 2012) eleva a cinco sus novelas publicadas hasta la fecha; súmese a eso varios libros de poesía, y un aluvión de seguidores confesos entre los que se cuenta Fernández Mallo. Para abrir el texto, Javier Moreno se decide por una narración en presente y con la primera persona como voz narrativa, y confiere al relato así una ilusión extra de objetividad, que es lo que cabe esperar de una crónica al uso. En efecto, uno siente con el protagonista que las alarmas se disparan y que nadie, ni siquiera quien lo cuenta, sabe bien en qué puede parar aquello.

»Dos ámbitos por donde se ve amenazada la seguridad: el familiar-emotivo sufre el hackeo de la propia esposa que, en la primera frase de la novela, formula una condición nueva de la convivencia: “Si deseas que lo nuestro siga adelante tendrás que buscarte una amante”; el profesional-identitario, un poco más adelante, cuando en la empresa de publicidad en la que trabaja le ofrezcan ejercer como commnunity manager de Urdazi, el terrorista más buscado. Ambas zonas de riesgo actuarán como polos de una narración que, contra lo esperado, va a evolucionar con otros ingredientes, situaciones cotidianas inciertas, temas que el albur de la jornada irá brindando. Periódicamente aparecerá algún recordatorio de que el mal sigue al acecho, pero en la práctica las amenazas inciden muy de soslayo en la trama que se va desarrollando incierta ante nuestros ojos. En lugar del progreso temático esperado lo que aparece es una proliferación de pasajes en los que la mente obsesa del protagonista se empeña en racionalizarlo todo, sin límite: el cigarrillo que se fuma, un eslogan, la mecánica de Tinder, los presupuestos sexuales de su jefe. Es en esa hipertrofia de los pasajes digresivos donde se concentra la esencia del texto que ofrece Javier Moreno, de modo que conviene tomar nota para no crearse ante la novela expectativas equivocadas. No hay tema de actualidad, ni tampoco tema nimio, que no disfrute de sus diez minutos de focalización en el desarrollo de “Acontecimiento”. Sistematizar aquí ese big bang temático sería complicado, y acaso acabaría revelándose un trabajo huero. Lo que sí cabe señalar en cada excurso es una intención común: la mirada hipercrítica con que un hombre del S. XXI contempla su panorama, lo que incluye el ciberespacio que habita naturalmente y no menos que la realidad tangible. De esa forma lleva al paroxismo lo que en el Renacimiento se formuló como ideal de conocimiento: se cita por igual a un filósofo que a un cocinero, se consigna marcas de cuanto se consume ―esa huella Palahniuk― o se documenta un hecho religioso, se describe una performance artística o se aduce una referencia antropológica, un anuncio de la tele, una enfermedad extraña… El universo total deviene materia literaria y, una vez jibarizado, se ofrece entero al lector; como cabía esperar, éste se siente sobrepasado, y de qué manera.

»Es sintomático que, junto a la saturación tecnológica que se muestra como biosfera del protagonista, los instintos primarios sigan permaneciendo intactos ―la atracción sexual por cualquier cuerpo a tiro, el instinto de dominación―, un aspecto que recuerda el protagonista una y otra vez, como si quisiera señalar la inmunidad de lo animal frente a la acoso de la tecnología sobre la especie. Otro aspecto igualmente sintomático: ese nulo interés en lo político, y que servirá de presupuesto para el futuro encuentro con el terrorista Urdazi. Parece así coincidir Javier Moreno con el diagnóstico que Giorgio Agamben hace de la Europa actual, donde el sistema, llevado a extremos por los poderes económicos, acaba logrando la despolitización del ciudadano para convertirlo en un consumidor aproblemático, justo como se muestra el protagonista de Acontecimiento.

»Cuando la valoración de una novela quede, en un futuro próximo, reducida a cantidad de Likes ―venga, de perdidos al río― sospecho que la crítica literaria quedará relegada a rareza y será ejercida por alguna mutación hipster subsecuente. Desde luego, seguiría teniendo el poco peso que tiene ahora, pero incrementaría la injusticia con la que demasiadas novelas quedan relegadas a segundo plano sólo porque “no fueron capaces de entretener”. Acontecimiento, como propuesta artística de su tiempo, por suerte valora en muy poco contar con esa tontería del gusto que han universalizado las redes. Entiendo que Javier Moreno no se plantea en ningún momento armar una novela para gustar, y lo que presenta ante el público es un artefacto de apariencia narrativa pero escrito desde unos presupuestos que acostumbramos a relacionar con otros géneros, la poesía sobre todo. Y bien, esto puede generar desconcierto, es verdad, y ser la causa de que el texto dinamite continuamente el precepto básico de que en una novela la progresión temática funciona siempre como progresión temporal, también es verdad, pero no lo es menos que en pleno S. XXI no queda regla que no sea violada ni propuesta artística que busque necesariamente caer bien. Me explico: parece que lo que hemos aceptado en el campo del arte no acabamos de asumirlo en el campo de la literatura, y así seguimos pidiendo que un libro se lea con gusto. Desde luego la experimentación que supone Acontecimiento busca suscitar en el público un amplio repertorio de respuestas, pero no parece que le preocupe exactamente la de quedar al gusto de una mayoría de lectores. Sería casi tanto como pedir que el criterio para valorar cualquier obra de las que contemplamos en exposiciones actuales fuese su capacidad para decorar nuestros maravillosos comedores de 3 x 4 metros, todo interior. No, Acontecimiento no sirve para matar el rato entre dos paradas de metro. Tampoco para citas célebres sobre fotos de buenos sentimientos en redes sociales. Acontecimiento incomoda. Manténgase alejado de los niños.

»Se pueden rastrear influencias diversas en la obra de Javier Moreno: hemos apuntado detalles de Palahniuk ―el tipo se corre con su reloj Junghans y a su Toyota Máxima el cuerpo le pide darle un beso―, otros muy de la sensibilidad post como la continua referencia al arte conceptual ―la exposición del japonés Ikeda; una performer del sexo que acabará siendo, como el protagonista, creativa publicitaria―, y otros, que señala Vicente Luis Mora, asumidos de Don DeLillo, concretamente de Cosmópolis ―la narración en un día, el terrorista antisistema, la excepción temporal que representa una limusina, etc.―. Aun con esas influencias, el resultado es una narración muy personal con el sello inconfundible de la casa, donde la materia no fluye hacia un desenlace a la manera convencional, sino que opta por expandirse, de forma semejante a como lo hace la información en la Red. La foto fija que nos deja la lectura encuadra los ojos de un hombre aclimatado al continuo reseteo y actualización que impone la era internet. Sin embargo, hay en esa mirada una ansiedad que nos es familiar. Heráclito fascinado frente al flujo binario.»

Santiago GarcĂ­a Tirado, Bliss, 18 de enero de 2016
....................................................................................

«Narrador y poeta, Javier Moreno (Murcia, 1972) no es un desconocido en el nuestro panorama editorial: además de haber sido Nuevo Talento FNAC por Clik (Candaya, 2008), novelas como Buscando Batería (Bartleby, 1999), 2020 (Lengua de Trapo, 2013) o este Acontecimiento confirman su apuesta por una narrativa nada convencional.

»"Si deseas que lo nuestro siga adelante, tendrás que buscarte una amante". Así, como un disparo, comienza la novela y termina la mujer del protagonista una exquisita cena entre amigos. Y el mundo del protagonista, un publicista de éxito, no se derrumba, pero tiemblan sus cimientos. Comienza a cuestionarlo todo: la intimidad y cómo las redes destruyen la privacidad —"han conseguido transformar la intensidad de a vida en el aburrimiento de la intimidad"—, lo incierto de su relación sentimental, la hipocresía de las relaciones laborales... Y las paradojas de su trabajo, al aceptar un encargo de dudosa moralidad, el de convertirse en el community manager de Urdazi, un terrorista antisistema que dispara a las rodillas derechas de políticos y empresarios. Desde entonces, le tendrá que enviar por email sus nuevos estados de Facebook, porque hoy, ya lo sabemos, el terrorismo necesita publicidad. A cada paso Moreno plantea nuevas intuiciones sobre la realidad, las relaciones y las redes, en una aventura fascinante repleta de conexiones.»

Elena Costa, El Cultural, 18 de diciembre de 2015
....................................................................................

«Aunque el nombre de Houellebecq suele salir a colación para hablar de la obra narrativa de Javier Moreno, yo no dejo de recordar al Don DeLillo de Cosmópolis al leer Acontecimiento, su nueva novela. Está presente en esa deriva autoconsciente por la ciudad de un sujeto en crisis, dotado de una pulsión analítica casi paranoica; un sujeto observador que no camina las calles para disfrutar, como el flâneur de Baudelaire, sino para sufrir. Su deriva urbana tiene como fin la lucidez dolorosa, y su tránsito le hace plenamente consciente de su crisis, exterior e interior. Por si algo faltaba para asociar este recorrido a DeLillo, la trama terrorista trae a la cabeza otras novelas del estadounidense, y el detalle de la limusina (como en 2020, la anterior novela de Moreno) viene a recordarnos las sesudas conversaciones que Eric mantenía dentro de la suya con sus sucesivos interlocutores en Cosmópolis.

»Pero lo importante ahora es destacar qué singulariza la obra. Acontecimiento es una novela política porque trata de los ἰδιĎŽτης (idiotes), según terminología helena que definía a quienes no participan en política, sino que son objeto de la misma y la sufren sin confrontarla. El papel del escritor/pensador es ponerse en su piel, y de ahí la cita de Deleuze que abre la novela: “Literalmente, yo diría que se hacen los idiotas. Hacerse el idiota (…) siempre ha sido una función de la filosofía”.  Lo que vendría a demostrar la novela de Moreno, en estas condiciones, es que si tú no te ocupas de la política, la política se ocupará de ti, pasando sobre tu cuerpo como una apisonadora. La novela presenta un escenario contemporáneo en el que las relaciones personales son tan virtuales como presenciales, y donde la idea de comunidad se ha diluido en una sociedad transparente (p. 74) à la Vattimo o aún peor, donde los ciudadanos se muestran y se venden a sí mismos, solos o con ayuda de otros: los publicistas. El hecho de que el protagonista de la novela sea publicista permite a Moreno convertirlo en una especie de Hermes interpretador de todo cuanto ve, y también en la voz oracular de todo cuanto los ciudadanos están programados para sentir consciente o inconscientemente –en términos de neuromárketing, véase p. 61, en sintonía con la última novela de Nicolás Mavrakis–. Para el racional personaje al que Moreno cede la voz narrativa, el inconsciente está programado, ya no es aquella parte de nosotros a la que no tenemos acceso, sino aquella parte del deseo a la que tienen acceso aquellos que lo programan y condicionan mediante estrategias mercadotécnicas. Este es uno de los puntos fuertes de Acontecimiento, como también lo es el examen de la virtualización (digital, pero no sólo) de las relaciones afectivas e incluso de los sexuales, con algunas escenas arriesgadas de puro virtuosismo simbólico (p. 168-69) en las que ya nada, ni siquiera el sexo, es tal como se había concebido en los tiempos recientes. Esto no arroja al cives a un déficit de existencia, sino a una multiplicación de experiencias vitales vicarias. Si en los siglos anteriores una persona podía vivir dos vidas, siempre y cuando las viviese interactuando con personas diferentes (pensemos en El adversario de Carrère), Moreno explica la pasmosa manera en que gracias a las tecnologías y las redes sociales hoy podemos vivir dos vidas diferentes con las mismas personas, teniendo una relación en la vida física y otra distinta en el mundo digital, como la que tiene el protagonista con Mirinda. No podemos caer en el error de denominarlas la vida real y la vida virtual: reales —y con consecuencias tangibles, como se demuestra claramente en Acontecimiento— son las dos.

»Las novelas de Moreno están saturadas de inteligencia, pero esa sobresaturación analítica puede producir cierta parálisis. A partir de la quinta página de pensamientos brillantes sobre comportamientos sociales o pautas individuales el cerebro tiende a “desconectar” en cierto modo de la trama. En algún lugar de esta novela se habla del bloqueo que produce la información, pero creo que la novela peca de un mal parecido, el bloqueo del ingenio, que paraliza nuestro sistema operativo de lectores con la sobredosis de inteligencia verbal, plástica o abstracta inoculada en nuestra cabeza. Creo que la obra de Moreno ganaría consistencia y altura si se alejara un tanto del ensayismo y se acercase más al devenir, a la acción y a la interacción, al movimiento de los personajes, en vez de apabullarnos con sus impecables análisis. En mi humilde opinión de lector interesadísimo en la obra (también la poética) de Moreno, su idea de novela mejoraría deviniendo novela de ideas y no ideas noveladas, que es lo que a ratos acumula en el texto. Un cineasta francés, ahora mismo no recuerdo quién, manifestó una vez su intención de rodar El capital de Marx, pero no pudo hacerlo porque la película iba a tener un coste disparatado por requerir “mucha acción”. A eso me refiero, la teoría no tiene por qué estar reñida con una gran historia y unos buenos personajes que encarnen emociones además de describirlas a la perfección. No es casual que el mejor momento de la novela llegue casi al final, en el instante del encuentro físico con el terrorista —otro punto de engarce, por cierto, con Cosmópolis—. Ahí se desborda la energía acumulada y estanca durante tantas páginas; el resultado mueve al lector a preguntarse qué hubiera pasado si esa misma tensión narrativa hubiese fluido sin restricciones a lo largo de toda la novela.
Quitando esto y algún otro defecto (la novela hubiera necesitado de una última revisión y ser liberada de algunas erratas), Acontecimiento quizá no haga honor a su nombre, pero sus valores parciales son tan consistentes, y destila tanta inteligencia e intuición sobre nuestras pautas y pérdidas de norte, que pide a gritos muchos y buenos lectores.

Vicente Luis Mora, Diario de Lecturas, 13 de dicciembre de 2015
....................................................................................

«Al principio fue la frase: Si deseas que lo nuestro siga adelante tendrás que buscarte una amante.

»Luego el trance, la reflexión, la crítica, el detenimiento, la consciencia, la observación y la puesta en valor de la vida y de las relaciones de forma distante, rápida, analítica, ácida, pasajera, modernísima. La vida sobrecargada e inmediata, la vida llena de gestos y palabras y tics que uno abre y explora para aclararlos o sentenciarlos, conceptos ligados a la vorágine.

»Además, una concesión: el protagonista, publicista afamado, acepta darle voz a Urdazi, ser su community manager. Le irá enviando por correo lo que serán sus nuevos estados de Facebook y mantendrá con él cierto tira y afloja. Alojar balas en la rodilla derecha de ciertos magnates está bien, pero falta hacerlo público, compartirlo, es esencial que la gente esté al tanto del ideario y de la estrategia terrorista. El terrorismo parece necesitar innegablemente el poder de la publicidad.

»La publicidad creando, conformando y multiplicando deseos, transmitiéndolos de unos a otros, haciéndolos pasar por propios. Que uno se sienta auténtico. Dueño de sus inclinaciones.
Hay alguna profunda y extraña relación entre la frase y el hecho de aceptar el nuevo encargo. El impacto y el deseo —la necesidad— de experimentar, la sensación de haber llegado tarde, lo inhóspito, la tentativa, el y ahora qué, la emoción, el riesgo. El protagonista tiene que reajustar con urgencia algunas piezas de su existencia —sea lo que sea o como sea la existencia en este mundo, aquí y ahora—, repensar su presente sin demora, actuar con la conciencia de una amenaza fatal. Le atenaza algo que ha sucedido sin previo aviso, aunque él se pregunta si no ha habido señales, si no hay un hilo conductor que lleve hasta aquí y que haya desatendido por descuido o inoperancia. Se mueve con agilidad, posando su mirada y su instinto en cada detalle, en cada imagen. Extrae de la realidad más mundana conclusiones incisivas, detecta e identifica señales y motivos, acciones propias de una sociedad casi enteramente virtual y de los individuos ubicados en ella, conformado todo a través de la palabra y la imagen, de las redes sociales.

»Si yo lo estoy pasando mal, parece decir entonces el narrador y protagonista —frío, metódico, inteligente, algo antipático, según—, no hay motivos para que los demás vean mi historia con más amabilidad o indulgencia de la que la veo yo. Así son las cosas.

»La realidad es esa multitud de conexiones y de relaciones así conformadas. Facebook, WhatsApp, Twitter. La intimidad modificada, vinculada a ello. La vida así ordenada. El cara a cara, el contacto, se subsume ahora —se pliega— a esta nueva disposición de las cosas. Y en ese mundo traza Javier Moreno una panorámica inagotable, como si cada reflexión pudiera dar pie a otra y así hasta no se sabe dónde, quizá hasta que la propia historia diga basta, sin que ello signifique que las impresiones que han ido formando el camino se acaben ahí. Como si el propio transcurso del día ofreciera motivos de reflexión que se superpusieran a los hechos, a la trama; el pensamiento termina siendo esa trama, algo que circula sobre un ligero pretexto y que sirve para retratar, desde una posición personal y agudísima, el funcionamiento de nuestro tiempo, la rabiosa actualidad interconectada, redefinida.

»El conflicto planteado se da en ese marco, y es ahí donde Javier Moreno despliega su juego y sus ideas, donde puede manejar a un tipo movido con cierta desafección que entiende, con todo, que más allá del imperio de la razón hay cosas regidas por las emociones y que estas también crean mundo, conforman causas, a su manera. Un tipo que parece tener del todo asumido que pensar es un acto de resistencia, y que difícilmente va a salir airoso de todo esto si no es por ese camino, aunque las cosas no pinten bien. Es en ese filo donde el narrador se juega su estabilidad, donde intenta —un poco ecléctico, audaz, con el eco de un agrio humor de fondo— salir bien parado, sin que el terrorista ni las tecnologías ni la fatídica frase lo devoren.»

Ignacio Germán, 12 de noviembre de 2015
....................................................................................
Jung para smartphone

«Ya resulta más que innecesario presentar al poeta y escritor Javier Moreno, una de las voces con más potencial de la literatura contemporánea española.

»Sus novelas Alma o 2020 son dos máquinas perfectas, que oscilan entre la narración y el pensamiento coagulado mediante la palabra. Ahora regresa con Acontecimiento.

»La novela cuenta la historia de un  exitoso publicista que se halla en la cima de su carrera. No obstante, dos acontecimientos radicales le van a hacer plantearse su vida y la realidad en la que vive encapsulado. Por un lado, su mujer, de la que está enamorado y con la que tiene un hijo, le hace una propuesta que provoca que la idílica convivencia se sitúe al borde del cataclismo: le dice que se busque una amante. Por otro lado, recibirá una inquietante oferta de trabajo: la campaña publicitaria de un personaje que vive al margen de la ley, un terrorista mediático llamado Urdazi…

»Sin embargo, el argumento, en las obras de Moreno, pasa a un segundo plano. Incluso parece ser la excusa del autor para abordar un sinfín de cuestiones que burbujean en su cerebro.  La sociedad, la familia, la paternidad o las relaciones sociales, laborales y conyugales. Javier Moreno atraviesa todos y cada uno de los tópicos contemporáneos para extraer de ellos una reflexión aguda, un pensamiento original, una metáfora inquietante. Y digo metáfora porque su afilada mirada se asemeja al cuchillo de un bardo hambriento que devora el mundo físico en busca de su parte más poética. Disecciona la cara más prosaica de la existencia para transformarla en un símil, en una analogía de extrema potencia visual o verbal.

»Acontecimiento, en este sentido, es una extensa reflexión sobre la vida. Pero una reflexión inteligente, cargada de intuiciones y que muestra a un escritor con muchas cosas que decir. De esta novela se podrían extraer unos cuantos libros más, ensayos, poemarios, recopilaciones de aforismos…

»No obstante, la mayor parte de la trama (y también las ideas que subyacen tras ella) versa sobre el impacto inmediato que las nuevas tecnologías tienen en la vida actual. El protagonista, de hecho, vive hiperconectado, sumido en ese mundo-simulacro, que como apuntaba Baudrillard, acaba por ocultar la propia realidad.

»Consulta y actualiza su estado de Facebook y el correo constantemente, escribe notas en Evernote y manda y recibe mensajes de Whatsapp de un modo compulsivo. Su mundo, según leemos, ha comenzado a acompasarse a los ritmos de estas tecnologías, a asimilar su entorno en tiempos cortos, como videos de YouTube, como tweets, como el latido binario de la ciberrealidad en la que su vida es destilada.

»El narrador-protagonista de Acontecimiento es un ser ambiguo. Es frío e inteligente, excesivamente racional y capaz de analizar el mundo que le rodea con una precisión matemática. Sociología, filosofía,  sexualidad, el mundo de la imagen. Pero también es capaz de introducir en su fórmula analítica de la Vida, los sentimientos, el amor incontestable hacia su hijo, su felicidad como el resultado de un conjunto de variables que están a punto de ser alteradas. La novela, de hecho, acierta en este punto. El estar construida en ese precipicio vertiginoso;  sustentarse en un frágil equilibrio emocional y existencial en el que el protagonista parece agonizar y pervivir como un espectro sin un horizonte vital preciso.

»Moreno constata la realidad más inmediata con un álgebra literaria de enorme perspicacia. Construye un mundo dentro de nuestro mundo, que a pesar de su intensidad y realismo consigue despertar zonas muertas de nuestra consciencia profunda, de nuestros sentidos. La realidad no es otra cosa que lo que sentimos, que lo que vemos a través de las pantallas de nuestros teléfonos móviles. Las nuevas tecnologías, parecemos entender, son el nuevo oráculo que ilumina nuestros ojos y oídos para hacernos ver que nuestra nueva religión del yo puede tener un apocalipsis tan inminente como inesperada fue nuestra Creación.

»El acontecimiento es íntimo, y quizá por eso puede ser tan catastrófico.»

Pedro Pujante, Culturamas, 9 de noviembre de 2015
....................................................................................
Public-ismos

«Razón tenía aquel sociólogo francés al enunciar su teoría sobre el  estallido de lo social y la disolución  de lo que -hasta ahora- pensábamos como real. Salto de página y Javier Moreno nos presentan Acontecimiento, novela a caballo entre la parodia de lo ruin y la más profunda teoría socio-filosófica. Zizek, Freud, la ‘teoría del Super yo’ o la teoría lacaniana del gozo, serán los que organicen los eventos alrededor del capitalismo del placer que Moreno desarrolla a lo largo de estas páginas. Hastags, eventos, publicistas, excesos, onanismo convertido en proceso de consumo, tristezas encontradas, sexo figurado, transgresión, prepotencia, extremos, metáforas, postporno, post vida en una novela inteligentemente emocional y manifiestamente fluida; la cual provoca enérgicos encuentros conceptuales.

»Javier Moreno juega con los espacios  como si de un perfecto arquitecto en papel se tratase, su estilo evoca al joven Asier Triguero y su saga El día que te conocí en twitter, aunque en esta última haya, tal vez, más sangre que en este nuestro Acontecimiento. Modela personajes horizontalmente ondulantes, como es el caso del protagonista de su historia. Exitoso publicista arrojado en brazos de anuncios de lencería ajena, obligado a realizar  la tarea de community manager de un balero antisistema apellidado Urdazi,terrorista que le obligará a reanalizar los arrabales de su verdad. En definitiva , estamos ante un personaje en cuerpo y alma pre ‘Big- Data’ obligado por la acuciante actualidad , a introducirse de lleno en la pesarosa realidad paralela de ceros y unos que compone el siglo XXI.

»Acontecimiento será repudiado y enviado a la horca por las voces femeninas más extremas que se atrevan a leer alguno de sus capítulos; ya que obviamente, estamos ante una obra en la que el concepto machista raya la cota del mal gusto. No podemos negar el manifiesto falocentrista  y conservador que aquí hace Moreno, pero hemos de reparar en lo redimidor e hibridador del mismo en este volumen. Novela de identidad y autoafirmación del típico hombre llegado a la cuarentena consciente del que el vacío en derredor ocupa más que él mismo.Vacío gentrificado y mal entendido, plagado de gestos creados e imágenes impostadas; ésta es otra de las tesis que encontraremos dentro del volumen se Salto de Página.

»Realidad ficcionada para que nos resulte más asimilable y menos dura la realidad aumentada, ya que a nadie le gusta que le escupan su debilidad a la cara. Acopio de voces capituladas y bien diferenciadas, aunque, tal vez la excesiva fluidez y velocidad narrativa  de sus capítulos te lleve a confusión. Javier tensa la cuerda del género hasta llevarlo a la extenuación para más tarde, volver a aflojar lo tensado dando lugar a omisiones sintácticas inasibles en una primera lectura. Novela creada a golpe de mitos e  imágenes  provinientes de la historia del arte.
Como pasaba en El cielo de Lima (Juan Gómez Bárcena, 2014) —libro de la misma editorial—, aquí el autor entremezcla  géneros que mucho tienen  que ver entre sí. Sociología no es nada sin antropología, sin la historia de la imagen, sin psicología, economía, erotismo o incluso sin fe. La religión con la que aquí tropezamos es una religión poseedora de formas y palidez litúrgica, propietaria de culto y dioses a los que adorar. También se cree en el milagro de la carne aunque en este caso sea una carne plural. Todo esto bajo el paraguas del Big Data, las  redes sociales y la desinformación por exceso de estímulo y lo burdamente impersonal.

»Podríamos decir que Acontecimiento debería ser lectura obligada en las modernas aulas donde se forma a  publicistas aún vírgenes a las primeras impresiones la propaganda o  la creación de necesidades vanas, mediante objetos que se mueven. Este tomo vendría a ser un código de responsabilidad civil creativa para ‘enseñar a ver de verdad’ dentro de la dicotómica y no tan seria realidad en la que tendrán que bregar.Al margen de todo esto, observamos a un excitado y descarnado Javier Moreno poeta, el cual, nos emplaza a la verdad y a los milagros del Tinder y la carne, porque en el XXI únicamente somos eso: trozos de carne desprovistos de sentimientos y verdades propias ya que éstas, duelen demasiado.

»Por último decir que es una novela escrita con el ritmo latente y autónomo que detenta y aplica el internet que nos hace cosas.»

Ruby Fernández, La Opinión de Murcia, 7 de noviembre de 2015
....................................................................................
 
Ir a reseñas  |  Críticas destacadas  |  Ir al libro  |  Leer un fragmento

© Editorial Salto de Página S.L.
Sociedad inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, España. Tomo: 23.393; libro: 0; folio: 204; sección: 8; hoja: M-419609.

Otras editoriales del grupo: Biblioteca Nueva