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reseñas y críticas Aquelarre

»¨…They like to put their toe in the cold water of fear¨, es la elocuente cita hitchcockiana con la que Antonio Romar y Pablo Mazo Agüero abren su antología del cuento de terror.
El magnetismo que lo terrorífico ha ejercido siempre sobre la mente humana desde los primeros estadios de la vida del hombre, es algo que el maestro del cine de suspense conocía muy bien, y la premisa de la que arrancan las páginas prologales de este volumen, que comienzan con una tenebrosa alocución al lector, hasta adentrarse en la sugestiva reflexión acerca de la tradición del género y su vigoroso estado actual.

»La sugerente selección que compila Aquelarre reune a 24 prosistas de muy diversa índole con la intención de dar una visión renovada del cuento de terror. Si bien es cierto que Poe, Lovecraft o Quiroga se dejan entrever (como no podía ser de otra manera) en muchas de las páginas del libro, se destila de algunos de estos cuentos un afán de renovación del relato de horror tradicional, ya sea buscando la sugestión del lector de forma más sutil  a través de la vertiente psicológica, o insertando algunas figuras clásicas como el zombie o el vampiro en diferentes atmósferas a las que están acostumbrados.

»Ismael Martínez Biurrum propone el relato más logrado de la colección: Medusas. Su inquietante planteamiento sumerge al lector en una trama en la que el suspense se dilata de forma magistral. Con un dinamismo típicamente cinematográfico, Biurrum consigue abrir hasta tres líneas de acción entre las que pivota alternando diferentes narradores, consiguiendo así, estirar la tensión diegética sin que nunca llegue a romperse.

»En Cosecha de huesos encontramos un ejemplo perfecto de estructura clásica. Un cuento terrorífico a la antigua usanza, en el que el desenlace da sentido a la trama, cerrando el círculo que ésta ha ido dibujando.

»En El banquete del señorito, Norberto Luis Romero nos da cuenta de un escalofriante festín antropofágico. Las exigencias de sibaritismo canibal de lo que podemos entender como una especie de despótico señor feudal, vienen aquí ilustradas con detalladas y siniestras recetas. El cuento, busca la estampa atroz y no la peripecia narrativa, prescindiendo abiertamente de cualquier excusa argumental.

»Otra de las piezas más sorprendentes corre a cargo de Juan Ramón Biedma, que en El Escombral nos dibuja su particular universo apocalíptico. Redundando en la decrepitud, la marginalidad, la sordidez, la enfermedad y la denigración humanas, nos sitúa el autor en la mirada de Olalla, una joven solitaria rodeada de despojos de vida, a la espera de su sentencia médica. Una interesante narración de atmósfera crepuscular.

»Con el mismo nombre de la paródica épica gatuna de Lope, Marc. R. Soto nos propone una historia de corte realista que dista mucho del terror y la fantasmagoría. Un relato de gran hilaridad y también llamativa indefinición genérica, que estaría por momentos cercano al humor negro, con un final que adquiere tintes de macabra realidad carcelaria.

»Mientras que algunos cuentos sólo esbozan levemente buscando la turbación que provoca no entender (El ángulo del horror), o sintetizan la hostil realidad dándole forma de fotomatón, otros, exploran los terrenos del terror gótico, dan al cuento para niños una visión oscura y tenebrosa (La luz de la noche), o recubren el misterio de sugerente lirismo (Círculo polar ártico).
Hasta no hace mucho tiempo, los preceptos de los maestros del relato, desde un punto de vista formal, parecían ineludibles si se querían obtener resultados fructíferos. El cuento de terror parecía especialmente relegado a la estructura cerrada, la tensión in crecendo y el final sorpresivo. Había de ser la narración escueta una estratégica selección de detalles significativos que tendiera indefectiblemente a su resolución para luego evaporarse.

»Uno de los méritos de nuestros dos antólogos ha sido precisamente éste; la habilidad de extraer de entre tantas muestras y autores que cultivan el género, una acertada compilación que viene trufada de abundantes ejemplos de nuevas formas de sobrecoger al lector.»

Pablo Bra├▒anova, Culturamas, febrero de 2013
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Perversiones

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En la nube de Radio 3, 17 de febrero de 2011
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Aquelarre

»“El cuento de horror es tan antiguo como el pensamiento y el habla humanos”. Con esta cita de H.P. Lovecraft  los editores de esta Antología del cuento de terror español actual nos recuerdan que el miedo nace de nuestro instinto de supervivencia y que, a pesar de la sensación de desasosiego que nos provoca lo desconocido, no podemos evitar sentirnos atraídos por todo aquello que no acertamos a explicar. Como en la película donde el protagonista sube las escaleras aun sabiendo que el fantasma le espera en el último peldaño, las oscuras promesas de este Aquelarre vencen nuestra precaución. Ayuda la edición esmerada y excelente diseño de portada con guiño a Poe y Hitchcock. Mantita protectora por encima de la nariz, luz de velas y algún arma arrojadiza cerca, por si las moscas.

»Quien haya leído al mencionado Lovecraft, a Poe, Mary Shelley (de quien hablábamos hace unos días), Walpole, Le Fanu o Bram Stocker esperará de estas páginas que lo trasladen a olvidados castillos, viejas mansiones, fétidos pantanos y cementerios envueltos en una niebla perpetua. Más de uno seguirá sintiendo escalofríos ante la visión de un camposanto rebosante de lápidas y siniestros angelotes, pero las tendencias funerarias —que también las hay— son cada vez más asépticas. Las brumas impenetrables, los tenebrosos castillos y las mansiones encantadas no pueblan más nuestros barrios y sus misterios han quedado reservados para las exaltadas páginas de aquellos escritores románticos y las películas de época.

»El terror que nos espera en Aquelarre es el de siempre, ahora. No echaremos de menos zombies, fantasmas, vampiros, monstruos carnívoros, mutantes y asesinos en serie, pero estos horrores recorren ahora nuestras calles de tiendas fashion y bazares, se cuelan en nuestras casas de ciudad-dormitorio. Los hay que viven en los cines y fotomatones, o en nuestros sueños.  Y —los más terroríficos— viven con nosotros en forma de empleos espeluznantes, marginación o relaciones asfixiantes (mención especial para estos).

»Por fin los brujos son españoles, veinticuatro en este aquelarre. Y esta vez en sesión abierta. Pero antes de decidirse a asistir, conviene pensárselo dos veces  y, si hace falta, echarle un vistazo a ese otro Aquelarre, el de Francisco de Goya, y fijarse bien en la expresión de los asistentes.»

Cristina Reglero, Culturamas, 8 de febrero de 2011
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Aquelarre, Salto de Página

»Aquelarre es una antología de cuentos de terror. En concreto, de cuentos de terror español actuales. Como digo siempre, hacer una antología es difícil, sobre todo si queremos conseguir una antología buena. Éste es el caso de Aquelarre. Sus autores han elaborado unos relatos fantásticos (algunos ya publicados en revistas o ganadores de certámenes y otros inéditos hasta ahora). Sin más dilación, voy a pasar a hablar de cada uno de los cuentos del libro que o tienes ya en tus manos o debes tener pronto.

»Destacar el prólogo, realizado por Antonio Rómar y Pablo Mazo Agüero, que se encuentra a la altura del resto de la antología. Un prólogo bien trabajado que ahonda en el terror, haciendo un análisis de “lo siniestro” de Freud, elaborando un recorrido por la literatura de terror a lo largo de la historia para llegar hasta nuestros tiempos.

»¿Qué harías si un día llegases a tu casa y encontrases una extraña mancha en la pared? En el relato que abre la antología, La mancha, hallarás las respuestas y un miedo irracional llenará tu corazón, que empieza ya a sobresaltarse. Un relato en el que abundan los diálogos (podría decirse que son los que dominan, pues apenas hay narración y esto es algo difícil de manejar, pero el autor logra crear un buen relato) y consigue una gran cercanía con el lector.

»El segundo relato, El ángulo del horror, vuelve al miedo irracional. Un muchacho regresa de un viaje de estudios con su familia. Ha vuelto extraño, muy extraño. Su familia piensa que es un mal de amores, no obstante, la hermana (el relato está narrado desde su punto de vista) sabe que algo no marcha bien, y por ello, se propone descubrirlo. Relato bien escrito y con una historia absorbente.

»Mascarilla es un relato con un lenguaje sencillo, lo que hace que el lector lo pueda leer con fluidez, sin perderse en el hilo argumental. La autora le da un toque divertido, y lo dota de un halo de misterio que poco a poco irá resolviéndose… Nunca el trabajo de maquilladora había sido tan peligroso.

»El siguiente relato, El banquete del señorito, podría decirse que es un relato crudo y bastante gore. Nos narra las extrañas apetencias culinarias de un noble. El autor nos acerca a un ambiente malsano, en el que la glotonería, la hipocresía, el canibalismo y a ratos el bizarrismo se unen en una historia que pone los pelos de punta.

»La luz de la noche es un relato con una prosa estupenda, en ocasiones casi poética. Casi un cuento de hadas oscuro, que nos cuenta la historia de una niña que perdió el sueño cuando murió su madre. Es un relato corto que se lee rápidamente, pero que deja con ganas de más.

»En una antología no deben faltar microrrelatos, por ello, encontramos cinco que harán las delicias del lector aficionado a los relatos muy breves. En unas pocas líneas, el autor de estos microrrelatos logra que el lector tiemble. Es difícil conseguir una buena e impactante historia en tan poco espacio, pero su autor lo consigue, y con éxito.

»Lector, cuando leas este relato ya no te sentirás tan a gusto yendo al cine y mirarás a un lado y a otro, delante y atrás, por si acaso ves una sombra que te recuerde a esta historia. Carroñeros del miedo está escrito desde un punto de vista distinto al que estamos acostumbrados. Una magnífica prosa y un argumento contundente hacen que sea un buen relato.

»El escombral es un relato muy llamativo. He de reconocer que la idea es muy original y que me llamó mucho la atención. A pesar de que la historia parece centrarse en Olalla, podríamos llegar a la conclusión de que los verdaderos protagonistas son los Gitanos Nucleares. ¿Que qué son? ¿Te gustaría saber más de estas personas peculiares? Entonces lee el relato y disfrútalo, aunque al final sentirás pavor por si un día reconoces a uno de ellos…

»El relato siguiente, palabras para Nadia, está escrito en forma de epístola. Nadia, ¿quién es Nadia? En realidad nos sentimos curiosos durante todo el relato, tratando de averiguar quién es, y qué le sucede. Navegamos como en una fantasía onírica imaginada por el narrador. Un relato curioso e interesante, con un final triste y bonito a la par.

»Los arácnidos es un relato bastante interesante también. Con un lenguaje sencillo (esto no quiere decir simple), adecuado a la trama del relato, el autor nos transporta a la historia de un joven rico gracias a la fortuna de su abuela, que se pasa el día tejiendo en su mansión. Con una impecable metáfora, nos metemos de lleno en una historia terrorífica, en la que sólo hay presas y cazadores. ¿Qué serás tú, lector?

»Círculo polar ártico es una bonita historia, ambientada en una isla remota, con lo que al leer el relato nos sentiremos más solos que nunca. El protagonista, un fotógrafo, marcha a esa isla tan apartada por encargo de su jefe. Sólo quiere olvidar, y qué lugar mejor que ése. Al llegar allí, se dará cuenta de que todo está vacío… ¿Qué ocurre? Una bella prosa, un principio muy bueno que recuerda al final de El almohadón de plumas de Quiroga y una historia inquietante.

»A continuación nos encontramos con Cosecha de huesos, un relato que nos transporta a un pueblo cuyos habitantes tienen unas costumbres antiguas y un tanto extrañas. El protagonista, Lucas, trata por todos los medios de evitar que ciertas cosas invadan su granja, pero tal y como le dicen… “La tierra llama a los muertos”. Una frase contundente, con una gran fuerza, que domina todo el relato y con un final perfecto que te dejará boquiabierto.

»¿Te dan miedo las medusas, querido lector? ¿Y las gaviotas? Si no es así, seguro que tras leer Medusas te lo pensarás un poco. El autor nos presenta a una familia con niños pequeños y a otro personaje muy extravagante. Éste, les cuenta una especie de leyenda que corre por la playa. ¿Será cierta esa horrible leyenda negra? Una historia que hunde sus raíces en la ortodoxia cristiana y en los castigos divinos.

»No podían faltar los muertos vivientes en una antología de terror, y así lo piensa el autor de Huerto de cruces. No obstante, no vamos a encontrar la típica historia de un apocalipsis zombi, sino que, a través de un narrador que no entiende mucho de lo que está sucediendo, veremos por qué los muertos volvieron a la tierra y descubriremos cuáles serán sus funestas consecuencias.

»La cotorra de Humboldt parte de una cita de Darwin y es un relato divertido, en el que se entremezclan personajes ficticios con nombres de personajes reales. Humboldt encontró una cotorra que hablaba un lenguaje extraño, y siendo él un perdedor, gracias a la cotorra pasó a ser admirado. No obstante, cuando su amigo Darwin comienza a estudiar ese lenguaje algo sucede… ¿Es posible que una lengua afecte al cerebro, a los instintos humanos? En este relato hallarás la respuesta.

»El hombre revenido es un relato escalofriante, ganador del premio Domingo Santos. El autor utiliza una prosa impecable y bien cuidada, y a pesar de que el argumento ya ha sido utilizado en algunas ocasiones, el punto de vista y la ambientación son completamente originales y diferentes, por lo que consigue que se lea con el corazón en la garganta, deseando que el hombre revenido no nos visite nunca… ¿No sientes curiosidad por saber de él?

»El siguiente relato, La cirugía del azar, nos habla de los límites de la cordura, de hasta dónde puede llegar el afán de un artista por cambiar la realidad. No obstante, aunque al principio parece una cosa, a medida que vamos leyendo el relato se va moldeando nuestra opinión, con un final que nos dejará pensando. Una historia muy buena y original y unos personajes atípicos, hacen de La cirugía del azar un relato muy recomendable.

»Nox Una nos da una visión un tanto espeluznante de las universidades, de sus alumnos y catedráticos. El protagonista vuelve a su antigua universidad, en la que se encuentra con un antiguo amigo y con su ex novia. Al parecer, ahora ellos están juntos. No obstante, la invitación a una obra de teatro cuyo director es su amigo y la única protagonista su ex novia, cambiará todo en la “última noche”.

»Es un gran acierto el modo en el que se cuenta La mercancía. De este modo, el lector se siente muy identificado y la narración se hace mucho más amena y divertida. A pesar de que sólo el protagonista de la historia habla, pues es él el que cuenta la historia, descubrimos que se encuentra en una comisaria, y que le están interrogando. Un monstruo clásico del cine y de la literatura visto desde otro punto de vista y trasladado a la actualidad.

»Gatomaquia es un relato magnífico, que a más de uno (sobre todo a las mujeres) dejará con un mal sabor de boca. ¿Realmente son los gatos diabólicos? Así nos los pinta el protagonista de la historia, un preso que le cuenta a su compañero de celda por qué se encuentra allí. No obstante, siempre ocultamos algo en nuestro interior, esa mitad que nos obliga a hacer cosas que no querríamos hacer. Un relato que explora esa mitad oscura de los seres humanos y sus consecuencias.

»¿Los vampiros tienen caries? He aquí una visión nueva y original del mito vampírico. En Caries descubriremos a un dentista que se dedica a visitar a unos pacientes atípicos… Los vampiros, que para alimentarse tienen que cuidar también su dentadura. Este relato nos hará pensar quién son en realidad las bestias, y a cuánto llega la avaricia del hombre.

»La luz encendida es un relato en el que no todo es lo que parece. ¿Alguna vez os habéis preguntado o imaginado que podría haber una dimensión paralela a la nuestra? ¿Otros “yo” que caminen por el mundo, ocultos a nosotros, pero que están ahí de todos modos? En este relato, los protagonistas tendrán que descubrir qué es aquella luz que brilla todas las noches tan cerca de su casa, cuando en realidad, no hay nadie que viva tan cerca de ellos…

»¿Qué nos queda cuando ni siquiera sabemos nuestro nombre? Así se siente el narrador de Los exploradores. A través de breves pero precisas pinceladas, el autor del relato nos explica qué sucede en esta historia, las posibles causas de la conducta de los personajes, el miedo a aquél que actúa de un modo irracional, casi maniático. Una historia que tiene momentos muy bellos, y sobre todo, un final cautivador.

»En fin, una antología recomendable para todos aquellos amantes de los relatos de terror. Si te apetece pasar miedo, no lo dudes… ¿Vas a ser tan cobarde de no arriesgarte?»

Divagaciones de una fil├│loga zombie, diciembre de 2010
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Aquelarre

«El terror es un género propio de sociedades acomodadas que, una vez cubiertas sus necesidades esenciales, necesitan aproximarse a ese horror del que su bienestar les ha alejado. Es lógico que no haya sido frecuentado por la literatura española, tan cercana siempre a la descripción fiel de la precariedad. Por lo tanto, la propia existencia de Aquelarre define un cambio en el perfil de nuestros escritores y en nuestra sociedad. Por un lado, los autores ya no tienen que mirar exclusivamente hacia las penurias del día a día. Por otro nuestra leve prosperidad permite que contemplemos el mundo desde otra perspectiva, que buceemos en lo inconcebible.

»¿Qué es el terror? El más extremo de los miedos nos enfrenta cara a cara —o, lo que es peor, sombra a sombra— con aquello que no deseamos contemplar. Con aquello que ignoramos a conciencia, aunque los sueños se empeñen en recordarlo, gracias a una bien trabada combinación de supersticiones y rituales. El terror plantea una ruptura extrema con la realidad compartida —que no con la realidad— y desafía los límites de nuestro mundo —que no los límites del mundo, mucho más anchos y ajenos—.

Diversidad y coherencia

»Combinar diversidad y coherencia no resulta fácil pero esta antología lo consigue. Antonio Rómar y Pablo Mazo no se sienten limitados por criterios generacionales, ni locales. Tampoco temáticos porque el terror, como todos los sentimientos esenciales, posee una amplitud oceánica. Para comprobarlo solo hay que comparar las miradas de los autores elegidos, que oscilan desde la elegancia victoriana de Marian Womack al imperecedero psicologismo de Cristina Fernández Cubas, pasando por el estilizado realismo de David Torres. También es muy distinta la posición en el mercado editorial de los antologados, que incluyen autores próximos al gran público como Félix J. Palma o Care Santos , prometedoras esperanzas, como Matías Candeira, clásicos de las tinieblas, como Pilar Pedraza, o semidesconocidos, frecuentados solo por adictos al género.

»Los antólogos poseen una condición próxima a la autoría porque no solo la elección de textos y escritores es suya. También lo es el orden, el ritmo interno del libro, tan importante en toda recopilación de relatos y más en uno de estas dimensiones y diversidad. Optan por una edición cuidada y un diseño revelador, que mezcla los cuervos —propios del terror más clásico, de esas brujas que alentaban las ambiciones de Macbeth—, la mansión de Norman Bates y la silueta del toro de Osborne, símbolo de nuestros terrores más atávicos.

»Si hubiera de destacar uno solo de los relatos escogería el de Juan Ramón Biedma, no tanto por su calidad sino por el decidida búsqueda de nuevos territorios terroríficos, adecuados para una sociedad como la nuestra. Territorios dominados por la cotidianeidad porque ningún castillo embrujado, ningún zombie resulta más desasosegante que los trabajos infames, la agonía de los enfermos o la cola del paro.»

Recaredo Veredas, ABC.es, 19 de enero de 2011
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«A finales del mes de enero y en uno de los e-mails que intercambié con Pablo Mazo y comentando su próximo catálogo, me hablaba de que este año iba a ser interesante en los títulos de terror. Recientemente he podido hablar con él en persona y ver que el interés por ese género sigue en pie y que ha sido refrendado por dos títulos recientes que corroboran. Uno es Mujer abrazada a un cuervo de Ismael Martínez Biurrun (quizá lo de terror sea otra etiqueta más que compartir con otros géneros en su novela) y otro es el que en estos últimos días me ha estado ocupando su lectura y que son los relatos recopilados por el propio Pablo y por Antonio Rómar.

»Han intentado de alguna manera, trasladarnos por dónde camina y por dónde puede caminar el género en años venideros. Para ello han publicado relatos ya editados y algunos inéditos de 24 autores que escriben terror en castellano. Han sido colocados en la antología, un acierto, por orden de fecha de nacimiento, intentando y consiguiendo que veamos cómo ha evolucionado el terror en España y por escritores españoles. Desde el más veterano, que corresponde a Juan José Plans hasta el más joven, Matías Candeira, podremos ver esa distinta manera de ver y de hacernos ver el terror que cada uno de ellos tiene. En mi opinión se ve muy bien esa línea y podría decirse que el relato de David Jasso (Carroñeros del Miedo) es el que marca una frontera entre las diferentes generaciones.

»Me ha gustado ver también entre los relatos a cuatro mujeres (Cristina Fernández Cubas, Pilar Pedraza, Care Santos y Marian Womack), haciendo ver que no es un género exclusivo de hombres, y es que es algo que se puede ver y notar cuando vas por diferentes foros y lees los relatos de participantes femeninas y se deja ver que también quieren hacerse un hueco. Así mismo me ha parecido un total acierto que estén mezclados autores con nombre, caso de José Carlos Somoza o Care Santos junto a otros compañeros de antología que son algo más desconocidos.

»En cuanto a los relatos, como en toda casa de vecino, seguro que cada uno tiene sus predilectos y le gustan unos más que otros. Por mi parte y en primer lugar señalo a Marc R. Soto y su relato “Gatomaquia”. Es ese relato que en muchas ocasiones he dicho, y sigo manteniendo, que si un día hago mi propia antología del Lector, seré y tendrá un lugar destacado. Y es que es tan simple como contarnos cuál es el cambio en la vida de una pareja cuando entra a la casa un gato. Fue de ese tipo de relatos que no me he podido quitar de la cabeza y ya hace más de un año que lo disfruté en su antología de “El hombre divergente” y en esta ocasión, al leerlo para la reseña por n-enésima vez, lo ha vuelto a conseguir, ponerme la piel de gallina.

»Otro relato al que tenía ganas de llegar es el de Emilio Bueso, “El hombre revenido”, con el que ganó el Domingo Santos el año pasado y que por lo tanto era inédito hasta ahora. Emilio solo tiene publicada una novela, Noche Cerrada, por el momento. Y digo por el momento porque para mi es una de las piedras sobre la que hay que seguir construyendo, a veces a base de pico y pala, el nuevo terror español. El relato tiene algunas de las características de su estilo, sabe trasladarnos a la llegada de la Peste a un pueblo en la Edad Media, y con su descripción hacernos sentir desasosiego, temor a la enfermedad, qué ocurre con la gente en el pueblo… La espera ha merecido la pena y espero que pronto tengamos más muestras de su buen hacer y mejor escribir.

»Con David Jasso tengo un problema. Y es que voy predispuesto a que sé que me lo va a hacer pasar mal. Además este relato es un claro ejemplo de cómo las circunstancias en las que lo leas o escuches hacen que te llegue más. Y es que se lo oímos leer en las jornadas del Liter en Huesca hace unas semanas y hacerlo con los ojos cerrados, las luces bajas y separados por dos butacas de nuestros vecinos de charla. Confieso que de vez en cuando abría los ojos porque de David me espero cualquier cosa. Así pues, leerlo de nuevo me ha hecho ver que voy a seguir teniendo ese problema.

»Destacar por otro lado a Ismael Martínez Biurrun, que tras sus tres novelas publicadas, me confesaba que lo pasó mal para escribir el relato porque no es lo suyo, o al menos no tan acosumbrado como Félix J. Palma (uno de los referentes en cuanto a relato en España). Pues nadie lo diría. Su forma de escribir y trasmitir las historias es poesía pura. Es un buen ejemplo para alguien que quiera saber escribir, no quiero decir con esto que los demás no sepan, que nadie me malinterprete, pero Ismael es un orfebre de la palabra, y que conste que esto lo he leído a otra persona.

»Me ha gustado también la diversidad de temáticas que se tocan, desde almas en pena, vampiros (de los que no relucen), alguna luz encendida, gente radioactiva, extraterrestres, etc. Incluso hay cabida para dar un poco de humor negro como en “Caries” de Miguel Puente o el horror que suele destilar JM Tamparillas en sus tramas y que en este caso lo hace de nuevo en “Cosecha de huesos”.

»Para que os hagáis una idea de quién hay en esta antología, y así nadie me acusa de no nombrarlo, están: Juan José Plans, Cristina Fernández Cubas, José María Latorre, Pilar Pedraza, Norberto Luis Romero, José Carlos Somoza, Ángel Olgoso, David Jasso, Juan Ramón Biedma, David Torres, Félix J. Palma, Care Santos, José María Tamparillas, Ismael Martínez Biurrun, Santiago Eximeno, Lorenzo Luengo, Emilio Bueso, Alfredo Álamo, Marian Womack, Alberto López Aroca, Marc R. Soto, Miguel Puente, José Miguel Vilar-Bou y Matías Candeira.

»Espero que esta selección de relatos sirva, además para deleitarnos a los aficionados al terror, para llamar a filas a nuevos reclutas. Los relatos son una buena manera de reclamo para ello. Y aprovecho para felicitar tanto a los autores por sus escritos como a Antonio y Pablo por pilotar esta recopilación y que ya estaba un poco cansado uno de tener que acudir a antologías seleccionadas en los USA de escritores americanos, para leer terror del bueno.»

Fernando Mart├şnez Gimeno, Anika entre libros, diciembre de 2010
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Aquelarre. Enso├▒aciones terror├şficas en tierras espa├▒olas

«Queridos amigos, apaguen las luces, enciendan las velas, pongan música de fondo, cierren todas las puertas y ventanas, ármense de valor y prepárense a pasar miedo... Mucho miedo...Ya he confesado en más de una ocasión lo asustadizo que soy. A pesar de ello, no puedo evitar sentir cierta emoción cuando me encuentro ante un producto de terror (ya sea película, o libro como en este caso). Y sí, admito que muchas veces he visto esas películas (preferiblemente de noche) con la mano tapándome el rostro y dejando una leve apertura entre mis dedos para, aunque fuese de reojo, mis ojos pudiesen abrirse de par en par ante lo que se proyectaba ante ellos. Recuerdo las noches en vela que pasaba, en mi infancia (y algo más mayor), tras leer un cuento de terror o ver una película de horror. Sudaba y temblaba bajo las sábanas de mi cama, y me cubría totalmente creyendo que así, el monstruo que entrase en mi habitación, no me vería... Irracional, cierto, pero...

»Somos así, no lo podemos evitar. A casi todos nos gusta sentir miedo y pasarlo mal.

»Y si ustedes se sienten identificados y se sienten atraídos por el terror en todas sus formas y materializaciones, disfrutarán de la lectura de Aquelarre, recientemente editado por Salto de Página.

»Lo siniestro, el unheimlich freudiano, está, siempre ha estado, ahí, agazapado entre las sombras, acompañándonos desde el mismo momento en el que conocimos las tinieblas al ser expulsados del paraíso: "el cuento de terror es tan antigüo como el pensamiento y el habla humanos" escribió sabiamente Lovecraft.

»Aquelarre es una antología de cuentos de terror que tienen el honor de ser narrados por nombres tan ilustres como Juan José Plans, Cristina Fernández Cubas, José María Latorre, Pilar Pedraza, Norberto Luis Romero, José Carlos Somoza, Juan Ramón Biedma o Santiago Eximeno, entre otros.

»Lo interesante de esta selección, además de por sus autores, es que se trata de una recopilación de narraciones patrias, algunas ya conocidas y otras inéditas en las que se ha de destacar, también, el prólogo firmado por Antonio Rómar y Pablo Mazo Agüero, que es formidable y muy, muy disfrutable, analizando tanto los conceptos freudianos del miedo como haciendo un repaso a la literatura de horro a lo largo de la historia.

»Este compendio de miedo y misterio nos llevará hasta tierras misteriosas. Conocidas algunas, nuevas otras, pero siempre sugerentes y, como mínimo, interesantes: manchas en la pared con vida propia, comportamientos extraños, cotidianeidad aterradora, maquillajes que ocultan más de lo que parece, hadas oscuras, festines nada apetecibles, gitanos nucleares, islas perdidas, medusas, muertos vivientes, hombres revenidos, la cordura rebasada por artistas desquiciados, monstruos clásicos revisitados, parejas imposibles, gatos diabólicos, dentistas de vampiros, dimensiones paralelas...

»Hoy día, el miedo, el terror, es compañero de viaje diario nuestro. Con esas televisiones partidistas, esos gobiernos enseñándonos a temer a un enemigo oculto, a una amenaza intangible, a un enemigo entre las sombras, capaz de erradicarnos de la faz de la Tierra en un abrir y cerrar de ojos (en lo que tarda en descender un avión o en apretarse el botón de un detonador).

»Ya casi no hay hueco para el terror decimonónico de corte poético, ni para los dioses primigenios. El miedo ya no nos sirve como experiencia catártica. Hoy no. Hoy sirve como experiencia de sumisión. Pero sí que hay hueco en nuestras vidas para el terror. Pero mucho espacio para el horror que no debería existir y poco, por desgracia, para el que transmiten libros como este.

»Léanlo, y que ustedes lo "sufran" bien.»

Jos├ę ├üngel de Dios Garc├şa, Tengo boca y no puedo gritar, 15 de diciembre de 2010
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Aquelarre. Antolog├şa del cuento de terror espa├▒ol actual. VV. AA.

«Conviene, creo, antes de abordar la crítica de este libro, aclarar dos cosas. Primera, desconfío por norma de las antologías, al igual que desconfío de los recopilatorios de música por Navidad. Casi siempre responden más a intereses comerciales que a proporcionar a los lectores literatura de calidad. Segunda, nunca he sido un fanático del género de terror. No digamos ya un entendido.

»Con estas dos confesiones por delante y deshabilitado, probablemente, para afrontar con rigor esta reseña, podemos continuar.

»Si bien nunca he sido, como decía, un apasionado de este género, considero que tanto éste, como cualquier otro, en ningún caso son literatura de segunda fila. Es más, creo que la mayor parte de las grandes obras de la literatura universal se encuentran, de uno u otro modo, adscritas a muchos de los llamados géneros populares.

»El de terror cuenta además con una ventaja sobre el resto: nunca pasa de moda. También con un inconveniente: nunca pasa de moda. Por el lado de lo comercial, sabe que siempre encontrará un público fiel. Por el contrario, del lado del creador (en este caso el escritor), es difícil reinventar y ofrecer algo nuevo dentro de un campo tan trillado a lo largo de los siglos (no olvidemos que los primeros cuentos orales alrededor de un fuego ya utilizaban el espanto como principal reclamo).

»Sin embargo, Antonio Rómar y Pablo Mazo nos garantizan en el prólogo que presenta la antología que lo que encontraremos dentro de sus páginas será el mismo terror de siempre, pero renovado por completo. “Sin duda una estrategia de venta”. “Un prólogo más que pasa la mano por el lomo del autor (autores, en este caso)”… No sabía hasta que punto estaba equivocado.

»Aquelarre es una exquisita selección de cuentos de terror de autores españoles en su mayoría publicados anteriormente en otras tantas antologías o libros particulares, apenas 7 de los 24 son inéditos (lo que desde luego no le resta ni un ápice de mérito a los editores). También, como nos habían prometido Antonio y Pablo, es una selección de cuentos que “indaga en lo terrorífico apoyándose en la tradición, pero con una mirada que presenta a los lectores de hoy algo más que una simple revisión de los tópicos del género”.

»En sus páginas podemos encontrar guiños a muchos de sus practicantes más ilustres, como Poe ("Gatomaquia"), Stephen King ("La mancha") o H.P. Lovecraft ("La luz encendida"). También los clásicos fantasmas ("Carroñeros del miedo" o "Circulo Polar Ártico"), vampiros ("Caries" o "Nox Una") o zombies ("Mascarilla"), y, por supuesto, todo tipo de terror psicológico al más puro estilo Hitchcok ("Instantáneas" o "El ángulo del horror")… Siempre desde el personalísimo punto de vista de cada uno de los autores que componen esta antología y envueltos dentro de unas claves que proporcionan una vuelta de tuerca, esta vez de verdad, a lo que ya todos conocíamos.

»Pero sobre todo lo que podemos encontrar en Aquelarre es una exquisita selección de relatos, más allá del género al que pertenezcan.

»Es difícil que dentro de un conjunto de cuentos, con independencia de si pertenece a un solo autor o a varios, no haya ni una sola falla. Casi imposible. Éste es el caso. En Aquelarre el lector sólo encontrará tres tipos de relatos: los buenos, los muy buenos y los excelentes. Simplemente "Los arácnidos" de Félix J. Palma o "Medusas" de Ismael Martínez Biurrun serían suficientes para justificar la compra de este libro sin más argumentos, por poner dos ejemplos más que notables. Impagable, sin destrozar nada al lector, la relación entre esa abuela/araña y su avaricioso nieto; o la tensión contenida (y posteriormente desbocada) entre el viejo pescador de medusas y el joven matrimonio anclado en la rutina. Por no hablar del cuento de Norberto Luis Romero, "El banquete del señorito", a caballo entre la mofa y lo grotesco, pero inquietante como pocos. Y aquí paro, prefiero que descubran ustedes lo que se encontrarán dentro.

»En definitiva, un libro redondo y, créanme, no se encuentran muchos en los estantes de las librerías, que reivindica el terror, el cuento, y sobre todo la buena literatura.

»Volviendo al comienzo, creo recordar que empezaba este artículo mostrando mi desconfianza hacia las antologías y mi falta de pasión por el género de terror. Se me olvidó decir que eso era antes de haber leído Aquelarre. Después de su lectura, mi desconfianza ha decrecido y, si no un fan, el terror ha ganado un adepto.

»Y desde luego, como antes, sigo empeñado en creer que muchas de las grandes obras de la literatura se encuentran adscritas en los géneros más populares. Aquelarre es una prueba de ello. Así que, a asustarse toca.»

David Vicente, La tormenta en un vaso, 9 de diciembre de 2010
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Aquelarre

«Juan José Plans, Cristina Fernández Cubas, Norberto Luís Romero, José María Latorre y Pilar Pedraza; miembros de una generación de escritores de la comunicación: periodistas, locutores, guionístas críticos... coetáneos de una época en la que tal vez fuera posible ganarse la vida comunicando. Eso se nota en sus relatos. Escriben todos sobre lo terrorífico y lo conocido, aquello que al despertar la sospecha por su inesperada extrañeza en quien lo percibe, se vuelve de inmediato amenazante y siniestro.

»Ellos aportan sus narraciones a esta antología y se suman a otros talentos contadores de historias fantásticas y cotidianas, misteriosas, miedosas. José Carlos Somoza, Ángel Olgoso, David Jasso, Juan Ramón Biedma, David Torres, Félix J. Palma son otros tantos narradores enormes de cuentos mínimos; otra hornada de virtuosos que ha cultivado con éxito el oficio de la pluma (o el del golpe de teclado). La recopilación Aquelarre de Salto de Página, exhibe algunos de sus trabajos, y cuando uno comprueba que en efecto dan miedo, no siente sino el impulso de aplaudir ante tan brillante caudal de imaginación literaria.

»Son relatos de vampirismo, licantropía y fantasmagoria, de locuras y percepciones desviadas de la realidad, de realidades que se escurren como el mercurio entre los dedos y la mente de los personajes que las habitan.

»Los más recientes son Care Santos, Jose María Tamparillas, Ismael Martínez Biurrún, Santiago Eximeno, Lorenzo Luengo, Emilio Bueso, Alfredo Álamo, Marian Womack, Alberto López Aroca, Marc R. Soto, Miguel Puente Molino, José Miguel Vilar-Bou y Matías Candeira, algunos acodados en descripciones obscenas de situaciones macabras y otros optando por el recurso cinematográfico, por el temor que es predecible pero no por ello menos efectivo.

»Recorriendo la antología, nos sorprende la variedad de temas sin que se pierda de vista en ningún momento el motivo del horror, el afán ambicioso de asustar al lector más perseverante y paciente, pero también más exigente.

»Hay historias para todos los gustos, algunas rayando en lo absurdo y otras casi cómicas, insultantes, bromistas ellas. Todas dan miedo.

»Como ejemplo para comenzar: "El ángulo de horror" de Cristina Fernández Cubas, una inquietante y sofisticada historia de personajes que se contagian en su observación perturbada de la casa en la que siempre han vivido; la historia de un contagio inevitable y de consecuencias devastadoras. Nada más. Nada menos.

»Siguiendo otra estela, surge "Los Arácnidos" de Félix J. Palma, un cuento en el que resuenan los ecos de una temible Padrina con forma de bicho de múltiples patitas, que teje trampas para alimentarse, a costa de los inocentes y en defensa de sus bienes más preciados.

»Ismael Martínez Biurrun propone otro ejemplo de pastiche hitchcockiano, con su historia "Medusas", en la que lo incierto, precisamente por ser eso mismo: lo desconocido, hiere al lector como un mordisco o una picadura estival, vacacional...

»Por último, destacar "La mercancía" de Alberto López Aroca, en donde se mezclan la desesperación por cruzar la frontera por parte de los menos favorecidos, el pánico por salir de donde se sabe que nunca se debió haber entrado y la voz narradora de quien menos sospecha el tipo de cargamento que rellena los depósitos de su furgón. Da bastante miedo estar tan desinformado.

»Todo un aquelarre de sensaciones e inseguridades.»

Mar├şa L├│pez Villarquide, La mano que escribe con pluma, 6 de diciembre de 2010
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Aquelarre

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Juan Jacinto Mu├▒oz Rengel, RNE, 27 de noviembre de 2010
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Aquelarre, una antolog├şa de terror de autores espa├▒oles

«Aquí tenemos una de las novedades que a mí más me gustan y que, probablemente, acaben en la estantería de casa. ¿La razón? Muy sencilla, se trata de un libro de relatos y, por si esto fuera poco, se trata de un libro de relatos de terror. Se titula Aquelarre, para que no nos lleve a error el título, y presenta una antología del cuento de terror actual español. Una golosina, vamos. Lo edita Salto de Página y su precio es 22 euros, en una edición en rústica.

»En Aquelarre nos encontramos con veinticuatro relatos, cada uno de un autor español contemporáneo, y en todos ellos se explora el terror y el horror. Puertas que se cierran solas, luces que se encienden en casas abandonadas, colmillos, garras y mucha gente mala. Relatos para que te recorra un escalofrío por la espalda mientras lees, en el sofá o en la cama (eso lo dejo al gusto del consumidor), calentita, mientras la lluvia cae fuera y golpea las ventanas. Un paseo por el horror de la mano de escritores que podrían ser nuestros vecinos.

»Con esta antología se pretende dar una muestra de los numerosos autores españoles que han dedicado su producción literaria al terror (aunque no sea exclusivamente). Del último tercio del siglo XX hasta ahora, autores como Care Santos, Jose Carlos Somoza, Félix J. Palma o Juan Ramón Biedma nos muestran que fina es la frontera que separa la vida cotidiana del horror más temible. La propia editorial pone a nuestra disposición el relato El banquete del señorito de Norberto Luis Romero, y aviso desde ya que no es apto para espíritus sensibles.

Como os decía, es más que probable que termine leyéndolo, porque me encantan los relatos de terror, aunque debo reconocer que ‘El banquete del señorito’ me ha dejado una sensación agridulce. Aún así, estoy más que dispuesta a darle una oportunidad y en breve llenaré mi vida de oscuridad y terror con este libro. Por cierto, me encanta la portada. Más auténtica no puede ser.»

Sarah Manzano, Papel en blanco, 18 de noviembre de 2010
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Aquelarre carnicero

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Carne cruda, 13 de diciembre de 2010
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© Editorial Salto de Página S.L.
Sociedad inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, España. Tomo: 23.393; libro: 0; folio: 204; sección: 8; hoja: M-419609.

Otras editoriales del grupo: Biblioteca Nueva