título reseŮas y críticas

imagen cabecera críticas Cenital
reseñas y críticas Cenital

«Ya el otro día os hablaba de mi recientemente adquirida devoción por Emilio Bueso, al que llevaban tiempo recomendándome y que yo empecé a leer el otro día. El flechazo fue inmediato, ya lo sabéis porque yo soy muy de flechazos y amores (literarios y de los otros) así muy locos, pero es que el chico lo merece. Si el otro día os hablaba de sus relatos hoy le toca el turno a Cenital, una de sus novelas más conocidas.

»Cenital es la crónica de una pesadilla anunciada. El fin del petróleo está cerca y con él el fin de la civilización tal y como la conocemos. Todos nuestros sistemas, tanto sociales como económicos, se vendrían abajo y entonces, ay amigos, sálvese quien pueda. ¿La solución? Modificar nuestras vidas, volver a la prehistoria (o casi) y sobrevivir en pequeños núcleos, pequeñas aldeas ecológicas y autosostenibles, porque el fin ha llegado.

»Destral se erige como un líder casi mesiánico, primero en Internet, proclamando lo que está a punto de suceder y más tarde como jefe de Cenital, una pequeña aldea. Sin embargo, la lucha por la supervivencia no será nada fácil y la llegada de una pareja a las puertas de la aldea supondrá el comienzo de una nueva pesadilla. Una historia que engancha desde la primera página, os lo advierto.

»Cenital juega con nuestros miedos más profundos y realistas, esos que no tienen nada de sobrenatural y que pueden sucedernos en cualquier momento. Que nos estamos cargando el planeta es una realidad, pero el aire apocalíptico que le da Bueso es como para ponerse a buscar un pueblo perdido de Soria (por ejemplo) y dedicarse a aprender todo lo posible sobre autoabastecimiento.

»La novela juega con varias lineas temporales. Por un lado, están las entradas en el blog de Destral, en el que con un rollo bastante Estoy aquí para salvaros nos va advirtiendo de la que se nos viene encima; por otro lado, tenemos la acción real de la novela, desde que la parejita llega a la puerta de Cenital hasta el desenlace. Además, va intercalando capítulos en los que nos cuenta la vida de cada uno de los miembros de la aldea, siendo algunos de estos capítulos, en mi opinión, de lo mejorcito de la novela.

»Si os digo la verdad, Cenital me ha dejado muy mal cuerpo. Mientras la leía estaba en un constante estado de ansiedad y las noticias sobre la última cumbre por el medioambiente no es que hayan ayudado mucho, la verdad. También es verdad que se me ha hecho muy corta y que me ha faltado algo más de desarrollo en la intriga, pero en general me ha encantado.

»Como podéis ver, he disfrutado enormemente con esta novela y así en general estoy encantadísima con Emilio Bueso. Cenital consiguió el Premio Celsius en 2013, así que llego un poco tarde a descubriros el fenómeno, pero creedme, merece la pena. Lo próximo que va a caer de este autor creo que va a ser Diástole, porque además de leer muy buenas críticas... ¿a quién no le apetece siempre leer algo con vampiros? Pues eso.»

Sarah Manzano, Papel en blanco, diciembre de 2015
....................................................................................

«Lo que más me gusta de Cenital es el estado de tensión permanente en el que mantiene al lector: la tensión de pasarte toda la puta novela esperando que ocurra algo. Bueso inaugura el género de ciencia aflicción pasivo-agresiva. Uno sabe que los acontecimientos, terribles ellos, irán a peor pese a que en la novela no acabe de verse movimiento alguno. ¿Dónde está el truco, entonces? ¿Por qué no se muere uno de aburrimiento? Veamos.

»Cenital es lo que ocurre cuando pasas demasiado tiempo leyendo blogs catastrofistas (por más que sea un catastrofismo razonado) en lo que los participantes se plantean seriamente lo oportuno de abrir una cuenta vivienda si total el fin de mundo conocido está a la vuelta de la esquina desde el momento en que toda actividad económica pasa por tirar del amigo petróleo y este no las tiene todas consigo. Nos los estamos fundiendo.

»Pero la culpa será de los chinos, ya lo estoy viendo.

»En Cenital esto ya ha ocurrido. Lo del petróleo, digo. Se acabó lo que se daba. Ya no más estufitas de gas, ahora todo es calor de chimenea y duchas de agua fría. Quedan pequeños asentamientos organizados de un modo muy tradicional, tratando de maximizar la productividad y la eficacia con un mínimo de recursos. Media novela, probablemente algo más, es contarnos que menganito es así por esto lo otro y lo demás allá y zutanita es asa y esta es tu vida Laura Ingalls, así como el rescate del blog de líder de una de esas comunidades cuasihippies para que podamos vislumbrar a) que la cosa se veía venir, b) cómo fue viniendo y c) que nuestro líder es más listo que un ajo y más previsor que los reyes magos.

»Se compra, el líder, un terrenito en las afueras y se hipoteca hasta las cejas contando con que se vaya pronto la luz; se rodea de expertos en caos infinitos, poda, pozos negros y telares de bajo lizo y deja que la vida siga su curso inevitable: que salte todo por los aires y venir después con el ya lo decía yo pero tranqui que lo tengo todo arreglado.

»Lo mejor que tiene el fin de mundo es que nunca pasa de moda por lo que siempre es un buen momento para preparar la maleta. Por ejemplo, y sin ánimo de hacer publicidad gratuita, Debate acaba de publicar un libro llamado Abrir en caso de apocalipsis: guía rápida para reconstruir la civilización (Lewis Dartnell, Debate, 2015) donde se recogen (parece, no lo he leído ni he tenido acceso a él) enseñanzas varias. “Una guía rápida para reiniciar la civilización” es, además de un buen slogan, una forma perfecta de relativizarlo todo: el verdadero problema no es dejar de pagar la hipoteca (si total la banca será la primera en caer) sino que plantes los calabacines demasiado lejos de las berenjenas, que luego cogen bicho y hay que tirar con ellos.

»Las cosas como son: Cenital da miedo de puro creíble, y aunque es verdad que tampoco nos pilla por sorpresa no es menos cierto que tenemos una actitud abiertamente pasiva. Es en tercero de primaria cuando se habla por primera vez del problema del petróleo. Pero se hace así, como de pasada, en plan el petróleo es un bien escaso y tal. Son dos páginas muy interesantes que preceden a los inventos del hombre, que se lo lleva de calle en cuestión de interés infantil. Cenital es, en ese sentido, un correcto recordatorio en forma de novela (que no una novela en forma de recordatorio ya que, quitados dos o tres momentos, la cosa está más en modo Alerta que en modo Acción) perfecto para recodarnos que ya podemos darnos por jodidos.

»Como en toda novela finmundista están los buenos (que no tontos) no tan buenos de puro escarmentados, y los malos, crueles, salvajes y un poco caníbales pasada la hora del té. Esto viene en el manual del apocalhisptico perfecto y de hecho Bueso lo utiliza para hacer llevadera la travesía por este páramo desolado que es vivir sin esperanza de un mundo mejor. El resto, ya lo hemos dicho, es puesta en escena y un continuo recordarnos que nos queda poquito para quedarnos sin wifi.»

La Medicina de Tongoy, junio de 2015
....................................................................................

Videoreseña en YouTube

El archivista, 23 de agosto
....................................................................................
Cinco recomendaciones de terror y ciencia ficción

«Muchas veces, no es necesario irnos demasiado lejos para entender que, una de las cosas que más miedo puede darnos, es la propia realidad. Emilio Bueso firma una historia en la que el mundo ha acabado explotando y todos los recursos del planeta ha sido aniquilados. En este panorama apocalíptico, una serie de personajes se verán refugiados en una ecoaldea donde subsisten a pesar de ellos mismos, entendiendo de una vez por todas, y a través del salto por cada uno de los integrantes de este pequeño universo, que la libertad es un bien que ya no se da ni dentro ni fuera de esta especie de oasis que se convierte en una especie de cárcel. Una historia de nuestros días, que asusta, precisamente, porque no está tan lejos de ser real.»

La cueva del erizo, agosto de 2014
....................................................................................
Cenital

«Huélelo. Es el olor de la mierda que nos sepulta a todos cada día. Y aun así echamos la vista atrás, como si no fuera con nosotros. Estamos al borde del colapso y lo único que hacemos –que haces– es mirar la pantalla, caminar por la calle, y decirte a ti mismo que esto no va contigo, que a ti no va a pasarte nada, que eres inmune a lo que dicen que va a pasar. Lo que no sabes es que ya está pasando, que ya no hay antídoto frente a lo que se avecina, y que lo que espera a la vuelta de la esquina es hambre, es putrefacción, es pobreza y hecatombe.

Huélelo. Sabrás diferenciar ese olor porque es el que permite que tú comas, y que a la vez mueras de hambre, es el que te da la posibilidad de permanecer más joven aunque por dentro lo único que hagas es envejecer, o incluso es el olor de lo que te da calor pero que hará que se congeles cuando todo explote, cuando todo se convierta en escombro y no en hogar. Cenital es lo que sucederá, o lo que sucede, o lo que ya se ha instalado en nuestras realidades, pero nadie está dispuesto a admitir. Que la raza humana está destinada a desaparecer, que la única posibilidad es abrir los ojos, es hacer frente a la amenaza invisibles y muda que sólo intenta destruirte. Porque si al abrir la primera de estas páginas no te ves reflejado es que tienes un problema. Y si cuando acabes esta historia no has aprendido nada, lo siento, lo tuyo no tiene salvación posible. Ya estás defenestrado de este mundo.

»Hay momentos en mi vida como lector en los que tengo una suerte inmensa. Y lo digo así, sin ningún tipo de duda, porque cuando algo atrapa como lo hace Cenital, no encuentro ninguna razón para que el titubeo haga acto de presencia al hablar de una obra como ésta. Recomendada fervientemente por mi “camello literario” en estas materias, Antonio Torrubia, el que suscribe se metió de lleno en la novela de Emilio Bueso sin expectativas, simplemente sabiendo que era algo que tenía que leer, que me veía obligado a ello, y que constituiría un antes y un después en las lecturas que pasan por mis manos de un tiempo a esta parte. No se equivocó ni Antonio, ni yo al abrirla: estoy ante una de las novelas de este año –a pesar de no ser una novedad– pero que engorda la lista de novelas imprescindibles que yo tengo en mi cabeza y que recomienda en la librería cada vez que tengo ocasión.

»Una historia en la que descubriremos lo que es Cenital, un reducto donde aquellos que vieron venir el fin del mundo como lo conocemos se han reunido para poder subsistir y donde conoceremos, saltando de un personaje a otro, la historia tanto de ellos como de la construcción de esa especie de edén que en realidad se convierte en una pequeña cárcel, donde ni dentro ni fuera, existe una libertad completa. Lo directo, la ausencia de artificios y engaños que nos lleven a plantearnos que el autor juega con nosotros, los discursos de Destral – protagonista absoluto -, la vida fuera y dentro del recinto, la sensación de vivir la podredumbre, el abismo, el cataclismo convertido en frases que atacan al lector, en definitiva, un juego redondo en la relación libro - lector que aprovecha las mejores imágenes posibles para captar nuestra atención y que no nos desviemos con detalles innecesarios. Todo lo que aquí se cuente tiene una razón, tiene un por qué, aunque eso lo tengamos que poner nosotros, en una especie de experiencia que nos da pie a reflexionar sobre los avatares de este mundo y en la que Emilio Bueso pone al ser humano como sujeto en pruebas de una realidad que está más cerca de lo que nos pensamos.

»Hay que enfrentarse a las historias duras, a las que no nos hablan a los lectores como si fuéramos mojigatos a los que le tiembla el pulso cada vez que pasan una página. Son pocas las ocasiones en las que la verdad es tan directa que uno acabe viéndose encerrado con los personajes en su propia cárcel, pero cuando eso sucede, joder, uno piensa que ha merecido la pena la espera y agradece las recomendaciones. Y uno lo agradece porque termina un libro con la satisfacción de haber estado ante algo bueno, algo fantástico, algo con lo que disfrutar y con lo que hacer disfrutar a otros, para después pensar, reflexionar, mantener conversaciones sobre lo que nos da la literatura, y sobre lo que significa la realidad, la tuya, la mía, la de todos. ¿Y todo eso con un libro?, preguntaréis. Sí, todo eso con Cenital, así que ya estáis tardando en ir a vuestra librería.»

Sergio Sancor, Libros y Literatura, 14 de agosto de 2014
....................................................................................
Cenital

«Se habla mucho últimamente de las sagas de fantasía gritty, con personajes de moralidad gris, cínicos y sangrientos. Sin embargo, en ciencia ficción el tono parece algo más optimista. Con Cenital, novela que ya va por su segunda edición, los tiros no van por ahí. Emilio Bueso trama una novela realista, o pesimista si se prefiere, de rabiosa actualidad. Cenital se sitúa en algún punto limítrofe de la provincia de Castellón,  entre 2007 y 2014.

»A veces el futurismo cercano parece perder lustre, en comparación a las perspectivas halagüeñas de la colonización espacial, el perfeccionamiento de la tecnología, el contacto con alienígenas y otros lugares comunes de la ciencia ficción. Más allá de sociedades distópicas, hay cierto interés en hacer que la ciencia ficción sea agradable: o bien ponemos la vista en el futuro como el cénit del perfeccionamiento humano, o bien hacemos uso de los retrofuturismos para remarcar que el pasado podría haber sido incluso mejor. En Cenital, Emilio Bueso te dice que el presente está siendo horrible y augura un futuro escaso. Esto nos queda claro con el mismo texto de la solapa de la edición de la Editorial Salto de Página, que reza así: "Cenital es su primera novela de anticipación. Probablemente también la última, pues no cree que el porvenir dé para mucho más".

»"Cenital” es el nombre de la ecoaldea que el bloguero y visionario Destral organiza algo antes de que el mundo se colapse por la falta de carburante, convocando a los aldeanos a través de su bitácora. El proyecto empieza dando la bienvenida a cualquiera que pueda aportar algo o que sea capaz de reconducir su estilo de vida previo al cenit, pero pronto se cierran las puertas. Entonces pasa a imperar la necesidad de protección, la incapacidad de crecer y el “o conmigo o contra mí”. A través de la novela, conoceremos las historias de los habitantes de Cenital y veremos como el colapso de la economía podría afectar al modo de pensar de todo un planeta.

»Nos encontramos con una novela bien trabada, con giros argumentales interesantes, si bien un tanto escueta. Combina capítulos de narración clásica con presentación de personajes (mis capítulos favoritos con diferencia, aunque no es fácil señalar a un protagonista definitivo para esta historia), entradas en un blog ficticio y citas sobre la crisis energética de personajes famosos. El lenguaje de Cenital es en todo momento transparente, pero a pesar de su llaneza y de lo crudo de la historia, Cenital es una obra literaria en la que la forma tiene un peso importante. Esto ayuda a recordar que nos encontramos con una obra de ficción, a pesar de que se base en la realidad del Oil Peak y sus posibles consecuencias.

»En las partes de la novela que simulan entradas de un blog a veces encontramos desde entradas en forma de ensayo, cuyo discurso he de admitir que a veces he encontrado un tanto paternalista, a entradas puramente informativas que hay que, sin embargo, tomar con sentido común: factoides y realidad se mezclan para crear un efecto dramático. Es decir, no hay que tomarse Cenital como una guía del apocalipsis, como un tratado de ecología o como un intento de adoctrinamiento político.

»Es un libro tremendamente importante ahora, en este punto del tiempo y el espacio: con términos y situaciones rabiosamente actuales (el fenómeno “nini”, el 15 de mayo y los indignados, incluso se menciona el caso Madoff) difíciles de traducir a otros idiomas e incluso a otras generaciones, pues no sabemos si aguantarán bien el paso del tiempo. A cambio de ello, tenemos un panorama relevante y actual.

»Hay autores que perturban por las imágenes de horror cotidiano que conjuran, autores como Palahniuk y Bret Easton Ellis. Pero hay otro tipo de literatura incómoda: la que increpa, la que hace crítica de tus costumbres y tus creencias. Una literatura agresiva pero que perdura en la mente. Si una obra provoca desazón, es buena señal. No es bueno tornar toda lectura como un confort, no es necesario que todo lo especulativo sea escapista o complaciente. Y, en ese aspecto, Cenital es excelente, puesto que muestra sin vergüenza las partes desagradables de la supervivencia, las que se tienden a ignorar pero alrededor de las cuales tenemos nuestro sistema del bienestar. Y lo digo porque la hambruna, la salud mental, el frío o la necesidad de transporte para la economía se relativizan demasiado en ficción. Cosa que llama la atención, puesto que las grandes quejas del verano tienen que ver con retrasos en aeropuertos, picaduras de mosquito o, peor todavía, talones agrietados.

»Sin embargo, a pesar de que el tono y el contenido agraden, es cierto que la historia principal, si se puede hablar de ella como tal, se diluye bastante entre reflexiones de otros pensadores y que la novela tarda un poco en arrancar. A veces recuerda a un cuento que ha necesitado de tanto contexto que se ha convertido en novela, pero que sigue sabiendo a poco. Y con solamente 288 páginas, esto puede echar para atrás al lector que quiera algo más de trama por el mismo precio.

»Emilio Bueso ya ha trabajado antes con antihéroes y personajes que se escapan del sistema en el mundo del terror, como los protagonistas de su novela de terror vampírico Diástole (que espero poder reseñar pronto). Tanto Cenital (2012) como Diástole (2011) le valieron sendos premios Celsius a mejor novela, además de sus correspondientes nominaciones al Premio Ignotus de mejor Novela. Durante este septiembre, encontraremos en nuestras librerías como novedad su tercera novela editada por la Editorial Salto de Página, en la Colección Púrpura: Esta Noche Arderá el Cielo. Donde en Cenital teníamos el “desierto” de la Comunidad Valenciana como paisaje, aquí tendremos el helado y misterioso norte canadiense.
En su blog, el autor castellonense anuncia que Esta Noche Arderá el Cielo se venderá a partir del 11 de septiembre. A pesar de que la espera será muy corta os aconsejo ocuparla con obras anteriores del autor. Sea o no un libro corto, si algo tiene Cenital es que su final te deja con una sonrisa en la boca. De las amargas.»

Rocío Rincón, La Casa de El, septiembre de 2013
....................................................................................
Cenital

La trayectoria literaria de Emilio Bueso se caracteriza por su íntima ligazón con la narrativa de terror. Del realismo sucio de sus inicios pasó pronto al terror realista de su primera novela, «Noche cerrada» (Verbigracia, 2007), y a escribir cuentos y novelas fantásticas que incursionaban en el lado oscuro del alma humana. «Diástole» (Salto de Página, 2011) supuso su consagración como enfant terrible de la actual literatura fantástica española, de una manera de entender y practicar el género radical e iconoclasta, dotada de una voz singular, certera, afilada y sumamente cruda; un cruce de caminos entre Chuck Palahniuk, Cormac McCarthy y nuestra propia idiosincrasia mediterránea de perdedores natos.

[Crítica completa aquí]

Mariano Villarreal, Literatura Fant√°stica, septiembre de 2013
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso: realidad y ficción

«Cenital es la segunda novela de Emilio Bueso que he leído, tras Diástole, y soy muy consciente de que el orden ha influido en mi valoración. Porque Cenital, además de una excelente novela por sí misma, es un impresionante ejercicio literario para su autor: es prácticamente todo lo contrario de lo que había hecho en Diástole, en cuanto a personajes (su número y su tratamiento), en cuanto a estilo de la prosa, en cuanto a estructura narrativa, en cuanto a… todo. Pero voy a intentar no compararlas (eso os lo dejo a vosotros) y hablaré solo de Cenital.

»Se trata de una distopía ambientada en un futuro cercano, en algún lugar de la sierra entre Castellón y Teruel. A partir de las ideas de los picoleros (de peak oil, los que creen que hemos alcanzado el máximo de la producción de petróleo y que en breve empezará a faltar el combustible) Bueso presenta un escenario en el que la escasez ha sido súbita, casi de un día para otro; en ese panorama sitúa su ecoaldea, un pueblo autosuficiente creado por un par de picoleros en previsión de lo que estaba por venir. Si queréis saber qué pasa allí, leedlo. Yo no os voy a contar mucho más de la trama.

»La mayoría de la gente no ha oído hablar de los picoleros ni está familiarizada con sus teorías, por lo que el primer reto de la novela consistía en hacernos saber lo suficiente para entender el resto. En realidad es el mismo reto al que se suelen enfrentar los autores de novela histórica, y lo habitual es resolverlo al estilo del repelente niño Vicente: con farragosos párrafos enciclopédicos que interrumpen la narración y solo parecen servir para que el autor nos demuestre lo mucho que se ha documentado. Como cuando en La catedral del mar Falcones decía aquello de «y fueron al mercado que había en el cementerio del Born, ya que era costumbre realizar las transacciones en tierra sagrada para pagar menos impuestos» (cito de memoria, pero aunque no sea exacto creo que ilustra bien a qué me refiero). Muy bien, majete.

»Bueso, en cambio, opta por segmentar la narración y usar tres voces narrativas diferentes. En la primera nos encontramos con textos supuestamente procedentes de blogs, ensayos, artículos… no-ficción: nos muestra directamente las fuentes de las que bebe, de dónde saca la información en la que se basa su novela.

»¿Seguro?

»Por supuesto que no. Forma parte de la novela, es pura ficción. Con independencia de que las fuentes de las que se supone que ha extraído esos textos sean reales o no, su inclusión dentro de la novela las convierte en ficticias. No se trata de algo nuevo (Borges se divirtió haciéndolo, mezclando fragmentos de enciclopedias reales con otros inventados, poniendo artículos ficticios y atribuyéndolos a autores reales), pero muchos lectores parecen no haberlo entendido. En los últimos meses he leído más de una reseña en la que se criticaba el supuesto carácter adoctrinador del libro, basándose en la presencia de estos capítulos. Madame Bovary c’est moi.

»Además, estos capítulos (siempre breves, de una o dos páginas) tienen una función en la que pocos parecen reparar: al tener esa apariencia de no-ficción que les da verosimilitud incluso más allá de los límites de la propia novela, los capítulos de la segunda voz narrativa se refuerzan por su similitud formal. Es decir: como algunos de los capítulos que asumimos que son «de verdad» (esto es, que proceden de fuera del universo ficticio de la novela) son extractos de blogs y hay otros capítulos que son entradas del blog personal de Destral (el líder de la ecoaldea), la verosimilitud de estos capítulos se ve reforzada. Tendemos a leerlos como si fueran también textos «de verdad», de fuera del universo ficcional propio de Cenital, de nuestro universo.

»Pero lo que encuentro realmente brillante es el uso de la tercera voz narrativa. Frente a lo marcadas que son las dos primeras, Bueso se decide por un narrador omnisciente en tercera persona: tradicional. Tanto que es evidente que estamos leyendo una novela. Es decir, que nuestra sensación de no-ficción cada vez que llegamos a un capítulo en una de las otras dos voces se ve reforzada. De hecho, el primer capítulo del libro («Despertar») corresponde a este narrador, dejando claro desde el principio que lo que vamos a leer es ante todo una novela.

»Y es que el primer capítulo es una declaración de intenciones respecto a Cenital. Por un lado, como decía, deja claro que se trata de ficción. Pero, además, en un brillante ejercicio de metanarrativa, nos dice qué vamos a encontrar: una visión distanciada del mundo, con información fragmentaria y escasa, y la obligación de rellenar los huecos nosotros mismos. Y efectivamente nos encontraremos en las siguientes páginas con personajes bien construidos, pero retratados casi a nivel de esbozo. Nos da la información justa para que les podamos entender, pero nada más, porque no es una novela de personajes (como sí lo era Diástole). Nos da pena Braqui, pero esta no es su historia. Ni siquiera es la historia de la ecoaldea. Es la historia de un mundo que se ha ido a la mierda y de un puñado de personas que intentan sobrevivir. Qué personas son es irrelevante, como lo es que sea esta ecoaldea u otra.

»Hace poco leí un par de reseñas que criticaban la prosa de Bueso, diciendo que es brusca, tosca y soez. Supongo que solo han leído este libro, y supongo que solo han leído algunos fragmentos. Es cierto que tiene un voz potente y fácil de reconocer, pero nada más. En algunas escenas sí que es brusca y dura: como las escenas que retrata. Pero el capítulo dedicado a Braqui destila sutileza sin dejar de usar las frases breves del resto de la novela, ni poner más adjetivos de lo que ha venido haciendo en las páginas anteriores.

»Creo sinceramente que Emilio Bueso es uno de los mejores escritores en castellano que tenemos ahora mismo. Creo que es capaz de hacer lo que quiere con las palabras. Y creo que además es un escritor valiente, de los que no se acomodan y se plantean en cada nuevo libro un nuevo reto.

»Y ahora, si aún no habéis leído Cenital, corred a buscarlo.»

Sergi Viciana, Fantífica, septiembre de 2013
....................................................................................
Cenital de Emilio Bueso

«No se puede negar mi agrado frente a las anteriores obras de Emilio Bueso (Castellón, 1974), un narrador vibrante, cuidado y de una contemporaneidad llamativa.  Su anterior novela, Diástole (de la que se ha realizado una crítica en el blog de esta revista) fue galardonada con el premio Celsius. No obstante, Cenital es, por el momento, la obra que le ha proporcionado mayor reconocimiento fuera de los círculos de terror habituales (ya camina por una segunda edición), hecho comprensible debido a lo impactante y cercano de su temática. 

»Bueso es un autor directo, detallista e integral, que busca una calidad literaria más allá de la mera anécdota del argumento. El propio título, Cenital, refiere a múltiples rasgos metafóricos de la obra: el punto de vista del narrador y algunos personajes, superior y omnisciente; un retrato de nuestra civilización que se asoma al abismo de la catástrofe maltusiana; y también el enclave en el que se desarrolla la mayor parte de la acción.

Salgo a por tabaco. Espero recolectarlo en primavera.

»De esta forma, el libro articula su discurso en tres voces interrelacionadas e intercaladas cuyo punto central es la ecoaldea situada en los bosques de Castellón (con esto se recuperan elementos ya presentes en la primera obra, Noche Cerrada, de cierto matiz simbólico: carrascales, instrumentos de madera de naranjo, etc.). Estas tres perspectivas se centran en: los acontecimientos de la comunidad cuando unos extraños del exterior alteran su equilibrio; las reflexiones de un narrador, omnisciente aunque mediatizador, sobre el pasado de los habitantes y cómo terminaron formando parte de la ecoaldea; por último, las entradas del blog (políticas y sociales, muy críticas respecto a la situación alarmante en la que vivimos) en las que el mesiánico líder no electo de apodo Destral (también el no electo protagonista de toda la trama) anima a unirse al Proyecto Cenital. Estas soflamas están realizadas con tal impactante eficacia, y resultan tan cercanas, que muchos lamentarán que sólo se trate de una ficción novelada.

»Con el trasfondo de una España devastada por una catástrofe maltusiana debido al súbito e integral agotamiento de las reservas de petróleo (situación que los poderes fácticos han mantenido oculta), la obra expone las facetas humanas más animales y crueles del hombre. Lo poco que queda de los gobiernos está representado por fuerzas paramilitares empeñadas en mantener un estado represivo y rapaz en el que la gente pierde la cordura y se entrega a la involución, el canibalismo, y la crueldad. La temática de la supervivencia, las situaciones límite y también la transformación personal que todos podemos dar, en sentido positivo y negativo, se unen a las perspectivas de formar una nueva civilización respetuosa y autosuficiente. El clásico homo homini lupus no se centra tan sólo en el escenario apocalíptico, sino que resulta más escalofriante en la descripción de situaciones comunes y actuales en nuestro tiempo (lo vemos todos los días en los telediarios: generaciones nini, trabajadores atrapados por sus hipotecas debido a los engaños bancarios, democracias ilusorias…) que conducen, en el futuro, a ese mundo postcontemporáneo casi neomedieval donde resiste la ecoaldea.

La humanidad es una bicicleta sin frenos sobre la que pedalea cuesta abajo un niño lelo.

»En lo formal, el autor sigue siendo fiel a su prosa directa trabajada en su aparente descuido coloquial e impactante, capaz de convertir el realismo sucio en el lirismo más puro y trascender lo narrado mediante un discurso muy actual, irónico, repleto de anfibologías y cambios de registro sorprendentes. Ésta es una novela más cercana por temática y estilo que la anterior que, no obstante, resultaba más cruda y más oscura: el léxico es, en comparación, más accesible para un público sensible al realismo sucio previo.

»Si se puede señalar algún aspecto ¿negativo? es que tanto la historia como determinados personajes daban para mucho más. Uno se queda con ganas de seguir ahondando en sus desventuras y sus psiques. En algunos lectores puede dejar la impresión de que estamos ante varios y geniales relatos breves bien unidos, más que ante una visión multifacetada, aséptica e integral propia de La Colmena.  También hay ciertos detalles que el autor no aborda pero que me plantean incógnitas interesantes, como es el caso de los libros. Prácticamente no se hace referencia a los mismos. Me interesaban qué volúmenes hubiera salvado Bueso para la biblioteca de Cenital en un homenaje al clásico de Bradbury Fahrenheit 451.

Aún así, no suele errar el tiro.

»Físicamente, el volumen está muy bien editado. El papel, color crema, es muy grueso, rugoso, agradable al tacto, sin erratas y de márgenes generosos. La imagen de portada, más que sugerente, es obra de Christian Nadales: una gasolinera abandonada bajo un cielo gris que amenaza tempestad. La segunda edición se acompaña de una faja indicativa.
En resumen, una novela entretenida y bien estructurada, que plantea, mediante nuevas perspectivas y en un entorno nacional, los clásicos temas de la literatura prospectiva y postapocalíptica y también de la crítica social. No dudo de que siga atrayendo a más lectores con el tiempo por su frescura y su brillantez narrativa. Animo al autor a recuperar en el futuro este universo y desarrollar algunos de los personajes, como el montero Carnaval; se merece una novela propia.»

Fernando López Guisado, Acantilados de papel, 24 de agosto de 2013
....................................................................................
Emilio Bueso - Cenital

«Cenital es una novela extraña, diferente, que me ha causado sensaciones contradictorias durante todo el trayecto que duran sus páginas. El principio me causó discordia, los primeros capítulos de introducción me engancharon pero eran insulsos y lo primero que leo, como estudiante y universitario es esto:

“De tanto darle la vara le dieron una beca”

»No entiendo muy bien esta afirmación. ¿Le dieron la vara y luego le dieron una beca?¿Él dio la vara y le dieron una beca por eso? Porque a mí este año no me la dan ni que me inmole en medio del patio de mi campus, no cumplo los requisitos y me jodo. Pero el autor nos aclara que no es una beca normal, es una beca para trabajar en el gobierno de espionaje (joder con Españistán). Hasta aquí es poco creíble, pero como buen lector que soy, seguí adelante.

»La novela se intercala en cuatro planos, el presente, el pasado, el blog de Destral y citas de artículos, letras de canciones o citas de libros. Lo más interesante es el presente, donde una eco-aldea malvive dentro de sus posibilidades cual comuna hippie donde los problemas como los preservativos o el grano y su cosecha están a la orden del día, además la aldea es atacada repetidas veces. Esto nos lo cuentan a partir de flashbacks, mientras se explica una breve historia de cada uno de los personajes más importantes de la aldea, se nos dan detalles sobre la formación de la misma. Es un recurso muy arriesgado pues la trama central queda totalmente paralizada pero a mí me gustó.

»Lo que no he disfrutado apenas son las citas, menos un par o tres que tengo guardadas. Bueso nos maquilla la obra intercalando entre capítulos, fragmentos de artículos o citas que dan credibilidad a su historia. Bien, yo la mayoría ni los leí (la lectura fue posterior, para escribir la reseña) pues si el ritmo se veía interrumpido con los flashbacks, con los carteles publicitarios del apocalipsis moría del todo. Os pondré algún ejemplo breve:

“Tremendo contraste entre el crepitar del fuego y la paz de su ceniza” José Luis Coll

“Cuando veo a un adulto en bicicleta no pierdo las esperanzas por el futuro de la raza humana” H.G. Wells

»Además de otras de Mad Max, Ali G, Siniestro Total, etc. Son poéticas, son esclarecedoras, pero creo que con una o dos a principio de novela me sobraba. Son un total de 22 citas, (las he contado) 22 páginas de 278 que personalmente me sobran.

»El blog de Destral son capítulos en cursiva que he disfrutado mucho. El protagonista es una especie de visionario loco medio hippie como los que nos encontraríamos por la calle, o por cualquier rincón de internet, que predica el apocalipsis, el final de la era energética y la vuelta a la caverna. El ritmo narrativo de estos capítulos es excelente y el lenguaje usado me hacía sonreir a la vez que mirar a mi alrededor pensando ¿Y si…? Estos capítulos son 100% creíbles sin la necesidad de citas que no aportan nada al ritmo. Nos facilita información que parece o es real, que parece o está contrastada y que sin duda nos hará enchufar a Iker Jimenez en Cuarto Milenio el próximo domingo. Además Destral usa este blog como medio de reclutamiento. A primera instancia puede parecer una estúpida forma de llenar tu poblado hippie de neohippies pijos que no saben plantar un huerto. Según avanzamos en la novela veremos lo selectivo que es Destral, llegando a aniquilar a aquellos que se acercan sin su permiso al poblado.

»Destral. Destral es un hijo de puta de los buenos, un cabrón despiadado cuya única intención es sobrevivir, él y su eco-aldea. Su evolución es notable, hasta el final, donde nos sorprende con un giro de guión que quizá se podría considerar un poco Deus Ex. El capítulo del pasado de Destral se nos cuenta al final, es el último personaje del que nos habla Emilio Bueso, creo que aquí ha querido jugar con el complicado recurso del “detalle oculto”, escondiendo cierta información para dar un giro de guión que se nos caerán los huevos al suelo.

»Me ha costado contextualizar la novela, no sabía si pasaba cerca del mar, en medio de la península o cerca de un río hasta quizá la mitad de la novela. Mi imaginación no podía salir de las murallas de la aldea, poco podía imaginarme más allá. Creo que es un recurso buscado, pues sus habitantes tampoco se atreven a salir del lugar debido a la cantidad de violencia gestada en el exterior. Emilio Bueso nos deja claro y con bastantes datos que la crisis energética ha creado nuevas fronteras pues el transporte no es viable y las energías renovables están demasiado verdes, algo totalmente creíbles, por lo que una España pobre se empobrece todavía más y queda aislada. En ningún momento deja la puerta cerrada a que pueda existir algún lugar que no haya vuelto al canibalismo, pues los únicos datos del exterior que tenemos son los que nos facilita con los flashbacks de los habitantes de la aldea de Cenital.

»Otro detalle positivo es la prosa de Bueso. Actualmente estoy leyendo Diástole y he podido constatar que es su estilo. El autor sabe jugar con la sorpresa y sabe impactar al final de cada capítulo. Los ases en la manga son su especialidad, otro movimiento complicado.

»Cenital, en definitiva, es para mí una novela de zombies, sin zombies. En mi opinión, así como en su época el vampiro era la figura de la hambruna y la peste, los zombies son la crisis y el consumismo del siglo XXI, devorándolo todo. En Cenital los zombis se han bebido el petróleo pero no aparecen en escena, pues son algo intangible, son la crisis, son la distopía, son el apocalipsis humano. La metáfora es clara, si seguimos con este ritmo, ningún virus vendrá por nosotros, ninguna catástrofe asolará la tierra creando radiaciones insostenibles.

»Con Cenital queda clara una cosa: los humanos no sabemos valernos por nosotros mismos, y basta un corte de luz para comprobarlo.

“Buena suerte.La vais a necesitar”.

Alexander, Donde termina el infinito, julio de 2013
....................................................................................
Cenital de Emilio Bueso

«Toda la Península ha sido invadida por la acuciante escasez de petróleo. ¿Toda? Toda no, una pequeña ecoaldea de irreductibles personas sobrevive al margen de la sociedad y se sobrepone al agotamiento de este carburante y de todos sus derivados. En Cenital, Emilio Bueso, editado por Salto de Página,  nos da la respuesta a muchos de los males que asolan a nuestra sociedad. Queda de manifiesto que estamos controlados por un ojo que todo lo ve, un Gran Hermano que nos vigila.

»¿Pero qué ocurriría si un buen día todas esas cámaras que nos enfocan se apagan? Nueva York se queda a oscuras. Los ordenadores, las televisiones y los electrodomésticos dejan de funcionar. La era del petróleo llega a su fin y no existen otros sustitutos. Sin petróleo no hay transporte, ni camiones que lleven la comida a los supermercados. Entonces llega el hambre y la escasez. Además, se agotan sus derivados, incluyendo todo aquello que se fabrica con plástico. Así las cosas, ¿qué queda? ¿Regresar a los orígenes? ¿Desevolucionar como hicieron los habitantes de la isla de Pascua? ¿Retornar a una vida primitiva?

»Destral es el líder de una especie de comuna hippie que lucha por sobrevivir en un escenario de agotamiento de los recursos primarios. En esta nueva sociedad hay que asumir nuevos roles, redefinir nuevos papeles y ser autodidacta. Aplicar esos conocimientos al riego, a la contención de plagas y a la racionalización de recursos. En esta nueva sociedad es imprescindible recuperar oficios que en muchos casos ya han desaparecido cuando las personas emigraron del campo a las ciudades. Esto es lo que ocurre en Cenital, el nombre que se le puso a una cooperativa agraria cuando en el planeta se instaló el caos tras el derrumbe financiero, las hipotecas basura y el fin de la energía que hasta entonces movía el mundo.

»Emilio Bueso nos presenta un futuro desalentador, apocalíptico. Se trata de una historia fresca, sin aditivos, inteligente, que nos traslada al mundo rural, al campo y donde nos damos cuenta de que son las pequeñas cosas las que realmente importan. Tanta tecnología, tanta parafernalia, al final no sirve, pues no queda otra que regresar a nuestro estado más salvaje.
El hombre ante la inmensidad de la naturaleza que se ve en la necesidad de sacar todo su ingenio para poder sobrevivir en un mundo en ruinas. Hay que aprender otra vez a sembrar, a recolectar, a cazar. Volver a la vida sencilla de nuestros orígenes. Cenital es una novela fresca que se articula a través del relato de los supervivientes e intercala citas y un cuaderno de bitácora donde Destral, el protagonista, nos va revelando la verdad sobre todo cuanto nos rodea. Cenital es un derroche de imaginación y, al leerla me ha traído a la memoria dos obras maestras como Soy leyenda de Richard Matheson y La carretera de Cormac McCarthy. Sin embargo, Cenital aterra por una circunstancia muy particular: la historia nos resulta tan cercana, tan próxima, que en cualquier instante se puede convertir en realidad.

»Cenital, altamente adictiva y muy recomendable.»

Rubén Gozalo, Melibro, agosto de 2013
....................................................................................

«(...) Tan solo un año después de publicar su novela definitiva de terror, Diástole, el castellonense entrega su novela definitiva de ciencia ficción poscatastrófica de futuro inmediato, como debe ser para que el componente de advertencia resulte más efectivo. Podríamos decir, sin temor a exagerar, que es la primera novela de ciencia ficción ballardiana hija de la crisis mundial y del 15-M. Ballard se da de la mano con Mad Max y nos presenta un futuro con fecha de caducidad (la acción transcurre en 2014) en el que los combustibles se han agotado y la humanidad ha involucionado a la barbarie con suma rapidez. Dos brillantes activistas, Destral y su inseparable Agro, lo vieron venir y montaron en la sierra del Maestrazgo una ecoaldea sostenible imbuida de los principios del survivalismo. Que, evidentemente, no resulta ser ninguna utopía, ya que debe hacer frente a las amenazas procedentes de un exterior cada vez más incivilizado. Las entradas del blog que Destral publica en los años previos a la catástrofe nos muestran, con datos contrastados, por qué el mundo tal como lo conocemos tiene los días contados y, en cierto modo, la actual depresión es el mal menor. Los capítulos acerca de los miembros de la ecoaldea nos muestran todo el espectro sociológico de afectados por la crisis (y, por lo tanto, potenciales integrantes de una comunidad como la soñada por Destral), que no tiene por qué coincidir con lo que cualquier delegada del gobierno llamaría «colectivos antisistema».

»La vuelta al anarcoprimitivismo contrasta con la violencia de un nuevo mundo sin reglas, por lo que el mensaje y el tono de Cenital son duros, más en la línea de las ya citadas películas de Mad Max o de La carretera de Cormac McCarthy que de las visiones bucólicas o simbólicas de La tierra permanece, de George R. Stewart, o Héroes y villanos, de Angela Carter. La última página, implacable y destructiva, nos resarce de un tercio final de novela un tanto divagatorio, y hace cierta la afirmación de Julián Díez: Cenital es, tal vez y a falta de ver cómo la trata el tiempo, una de las cinco mejores novelas de ciencia ficción española de la historia. Y, en todo caso, añado yo, la mejor novela de ciencia ficción española aparecida en 2012 (con el permiso de La isla de Bowen, de César Mallorquí) y el tipo de novela que necesitaba la ciencia ficción española para hacerse creíble, subversiva, madura y anclada en el aquí y el ahora, como le corresponde a un género que siempre se ha caracterizado por reflejar de manera fiel la realidad de la época en la que se escribe. Cenital es un compendio de todas las inquietudes de la sociedad actual, y debería convertirse en un libro de culto, no solo entre los consumidores de literatura «indignada», sino también entre los amantes de J. G. Ballard y los interesados por comprender el fin del mundo occidental tal como lo conocemos.»

Juan Manuel Santiago, Lecturalia, 6 de junio de 2013
....................................................................................
Cenital: el manual de supervivencia de Emilio Bueso

«A causa de alguna extraña parafilia aún por catalogar experimentaba indescriptibles pulsiones internas ante las ficciones que me presentaban la raza humana desapareciendo del mapa.

»Digamos que era de esa clase de gente a la que le va el rollo apocalíptico así que en cuanto conseguí un ejemplar de Cenital las piernas enseguida comenzaron a temblarme de excitación pero el problema era que la gasolinera abandonada de la portada me había puesto tan  cachondo que al principio me costaba trabajo pasar las páginas.

»Era junio de 2012 y suponía que lo que estaba leyendo era una novela pero a ratos aquello se convertía en un ensayo que de pronto me helaba la sangre con la que trataba de mantener mi aberrante erección. Decidí entonces que simplemente se trataba de una ficción especulativa pero mucho antes de la mitad ya estaba convencido de que lo que tenía entre manos no era otra cosa que un manual de supervivencia.

»De pronto el fin del mundo me dio miedo.

»Mi genocida perversión sexual desapareció para siempre del mismo modo que ante el advenimiento de los vídeos caseros distribuidos por Internet había desparecido mi interés por las películas pornográficas rodadas en el Valle de San Fernando.

»Esa era la analogía… las ficciones apocalípticas, como las películas porno, no son creíbles, no tienen argumento, se centran en el cómo y se quitan de encima el por qué con cuatro líneas de diálogo. Vayamos al grano… gemidos, lamentos y unas cuantas explosiones antes de inundarlo todo.

»Cenital sin embargo, como las grabaciones de sexo casero, es puro realismo. No hay maquillaje y se pueden ver los granos y las axilas mal rasuradas. Las lorzas fruto de nuestra inconsciente opulencia desbordan por todas partes. De pronto te das cuenta de que no se trata de una película sino de sexo de verdad.

»Cenital curó mi parafilia pero a la vez me jodió la vida. Ahora estaba de veras asustado y paranoico.

»Durante cinco minutos pensé en escribir una reseña de la novela y tomé unas cuantas notas al respecto pero justo entonces la radio anunció que el ministro de economía acababa de solicitar y obtener de la Unión Europea el rescate de los cien mil millones a la banca española.

»¡Mierda!... Yo acababa de leer exactamente aquello. Repasé el índice y volví al capítulo en el que Bueso había escrito palabra por palabra lo que estaba pasando.
Angustiado consulté la fecha de edición: marzo de 2012.

»Teniendo en cuenta la lentitud del proceso editorial, lo normal es que el manuscrito llevase algunos años acabado antes de su publicación a lo que habría que añadir quizás otro de redacción… ese era el margen.

»Bueso no era un escritor, era un puñetero profeta de los que aciertan.

»Había narrado el futuro con años de antelación y lo que augura para después es aún peor.

»Bueso habla de las teorías maltusianas y hace referencia a los colapsos de algunas de las civilizaciones que nos han precedido. Asegura que estamos reproduciendo paso a paso el estándar para el modelo establecido.

»Somos fieles replicantes.

»Por supuesto al instante abandoné mi inconsciente impulso de reseñar Cenital.

»Capté el mensaje y comprendí que sería imposible salvar todos los culos de modo que mejor cerrar el pico y poner el mío a salvo cuanto antes porque Cenital es también el nombre de la ecoaldea a la que todos querrán mudarse cuando ya sea demasiado tarde y, evidentemente, no habrá sitio para todos.

»Mi novia me pidió entonces que le prestase el libro pero mis reflejos sinápticos reaccionaron con rapidez y sin titubear le dije que lo había perdido o, mejor, que lo había tirado a la basura.
No podía permitirle la más mínima concesión al boca a boca.

»El mundo se estaba yendo al carajo pero en el fondo yo era optimista porque sabía que en Cenital había unos cuantos flotadores y además… ¿cuántas probabilidades había de que la novela de un autor español menor de cuarenta se convirtiese en un éxito?

»Ahora, seis meses después, todas las mañanas sigo subrayando los fragmentos en los que las profecías de Bueso van cobrando vida. Luego dedico un par de horas a aprovisionarme de latas y agua embotellada y completo mi entrenamiento en el manejo de todas las herramientas de una navaja suiza antes de bajar a cultivar mi huerto.

»Lo único que me preocupa es que en la World Wide Web me he encontrado ya con más de un centenar de gilipollas que han cometido la imprudencia de reseñar Cenital. Resulta que el marketing viral solo funciona cuando no debería de hacerlo y, según parece, la segunda edición está a punto de agotarse.

»La inefable Ley de Murphy.

»Problemas, problemas, problemas… demasiados lectores suficientemente informados con los que pelear por los restos del naufragio.

»Compruebo mis reservas de combustible y decido que podría permitirme el lujo de derramar un par de bidones en los almacenes de la Editorial Salto de Página si a los inconscientes de sus responsables se les ocurriese la mala idea de lanzar una tercera edición.

»Mientras pulo los pequeños detalles de mi plan trato de convencerme de que no sería un despilfarro innecesario de gasolina. Hablamos de previsión de futuro.»

Marcelo garcía, Sobre locos y villanos, 25 de febrero de 2012
....................................................................................

«¿Qué es Cenital? ¿Qué ocurre allí? ¿Qué nos espera? ¿Es todo tan negro como Emilio Bueso nos lo pinta?

»Bueno, solo quizá porque todos los datos que da en su libro son reales. Sus ejemplos han ocurrido realmente y tan solo sabemos lo crueles que podemos llegar a ser cuando nos tocan lo propio.

»Cenital comienza con un joven, alias Destral, que se da cuenta relativamente a tiempo, que algo falla, que algo no funciona y que tiene la corazonada que este mundo tal y como lo conocemos se va a ir tarde o pronto, seguro que más pronto que tarde a tomar viento y nosotros con él. Así que decide montar un blog para aliviar sus pataletas y avisar a la gente de lo que se les viene encima. También decide montar una ecoaldea y convivir en ella con personas que sean útiles para la misma.

»¿Qué ocurre? ¿Se esconden en el culo del mundo y esperan que nadie más les siga y les dejen tranquilos? Nada más lejos de la realidad, Emilio Bueso nos presenta intercalados los capítulos de la historia con una descripción de cada uno de los personajes que nos encontramos contándonos sus desventuras hasta llegar a la ecoaldea. Habrá una historia que por desgarradora y brutal se os quedará marcada. ¿Por qué? Deberéis leerla para descubrirlo.

»La novela sale de su “rutina” cuando a las puertas de la ecoaldea aparece un coche con una pareja. Es extraño porque hace bastante que no han visto aparecer un coche y encima que fuese propulsado por un combustible fósil. Aparentemente no aportan nada a la aldea por lo que Destral no estaba muy dispuesto a dejarlos pasar, pero a la que muestran su preciada carga (condones) les abren la puerta de par en par. Porque, dicho sea de paso, existe un problema de natalidad en Cenital y es que no hay medidas de protección contra los embarazos no deseados. Los preservativos cobrarán un papel importante en la novela. Además de ello, descubren que los alimentos transgénicos dejaban estériles a las semillas “hijas” por lo que al sembrar estas semillas no crecía nada. Los recién llegados les dan la solución: no muy lejos de allí hay un campo de trigo en el que podrían ir a recolectar las semillas para terminar con el problema de una posible hambruna a medio plazo.

»La novela, además de desgarrarnos con lo que nos podría pasar en poco tiempo, nos abofetea para que despertemos ante un problema del que no somos plenamente conscientes y del que cuando escuchamos campanazos preferimos mirar hacia otro lado y que cuando nos reviente en plena cara descubramos que no, no podemos comernos el dinero. A mí me han dado ganas de irme a una ecoaldea, porque si ésto pasa... que el de arriba (o el de abajo) nos pille “confesaos”.

»La novela también intercala algunos de los pasajes del blog que escribió Destral antes de que todo se fuera al garete.

»La novela resulta inquietante, también con sus ejemplos de sociedades que desaparecieron (cito Isla de Pascua, aunque no es la única que describe).

»Quizá el género distópico no llega a embarcar todo lo que representa la novela, también tiene parte de terror psicológico. Y aderezado a la crisis mundial en la que estamos inmersos la lectura de la novela resulta motivadora y tremenda. Además de otras cosas que no desvelaré pero que son bastante chocantes. ¿Qué ocurre cuando no hay comida? Pues que te comes al que tienes al lado... solo diré eso.

»Mi opinión: eres una persona diferente tras su lectura. Me ha encantado. Es uno de esos libros que no puedes dejar de leerte antes de morirte. Me recordó un poco a Mad Max por lo desolador del paisaje, de la gente metida en un lugar y que otros vengan a (aaaaaa, dije que no iba a contar nada más), también me recordó a Sed de Muerte, y no porque no tuvieran agua, sino por algunos de los problemas que se presentan.

»Si te has cansado de leer “lo de siempre”, estás harto de juvenil romántica, de que los problemas del futuro solo sean los zombies, de que te gustaría leer un poco de distopía con los pies en la tierra ésta es tu novela. Creo que disfrutarás tremendamente con ella.»

Dani Ferrer, Fusion Freak, 27 de diciembre de 2012
....................................................................................
Cenital

«Cenital es una novela con vocación de diálogo platónico, un planteamiento que le da sus mayores aciertos y que propicia los puntos que pueden decepcionar a algunos lectores.

»En primer lugar, marca toda la estructura: Emilio Bueso no nos va a contar una historia de aventuras en un mundo postapocalíptico. Esto no va de unos héroes haciendo frente a la adversidad, sino de unos lectores enfrentándose a su realidad. Para ello, se vale de tres discursos paralelos que están entrelazados. La columna principal son las presentaciones de los distintos personajes, que hacen avanzar la trama de Cenital, la ecoaldea en la que sobreviven un puñado de personas asediadas tras el colapso de nuestra civilización por falta de petróleo.

»Entre estos capítulos se intercalan entradas del ficticio blog del protagonista, Destral, que hasta cierto punto se confunde con el narrador, y citas de personas reales que han tratado el tema del peak oil.

»En realidad, todos los personajes y la trama funcionan como vehículo para una suerte de ensayo ficción: como en los diálogos de Platón, son tramoya para exponer la idea de fondo. Esa misma asimilación entre Destral y el narrador es sintomática. Bueso nos quiere transmitir información —a veces incluso práctica, de manual de superviviente— y que esta sea la que genere los sentimientos y la reflexión. Es un camino arriesgado que propicia el único defecto formal de la obra, que es el tono impostado de algunos diálogos, los cuales quedan acartonados frente a la viveza del resto del escenario. Es un camino arriesgado porque la relación del lector con los personajes pasa a ser algo secundario. Y creo que es algo deliberado a juzgar por el final (¿se podría decir que concluye in medias res?), el cual remacha la idea de que no nos iba a contar una de aventuras.

»También, a mi parecer, este camino es una de las grandezas de Cenital. Su autor no ha querido contarnos una historia más que nos deje como estábamos tras unas horas de lectura de evasión, sino que ha buscado una voz narrativa adecuada para arrancarnos de la indiferencia, del más de lo mismo. En vez de emocionarnos con las andanzas de unos personajes, nos ha hecho protagonistas —o más bien nos ha hecho ver que siempre lo fuimos— para que el mensaje cale más hondo. Conmigo ha funcionado.

»Cenital es un libro que se devora. Mantiene un ritmo sostenido, tiene una prosa muy ágil que combina con acierto la vivacidad del habla cotidiana con recursos literarios que apuntalan el mencionado ritmo —gracias a que la prosa se aleja de ese gris uniforme que abunda tanto en la narrativa contemporánea— y te bombardea continuamente con mil cuestiones de interés. Por simple estadística, es imposible estar de acuerdo con todos los detalles de su exposición, pero poco importa: a pesar de su tono mesiánico, Cenital es un relato personal e intransferible sobre un tema que merecía esa atención.

»Un libro, en definitiva, que no dejará indiferente y que, además, combina la facilidad de lectura con un fondo de calado y un enfoque original.»

Juan Laguna, OcioZero, 21 de diciembre de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

»“…pero, entonces, pese a que ni se había retrasado en los pagos ni debía un duro, le cortaron la luz. A ella y a toda la ciudad. Y el mundo de tanto girar se torció. La oscuridad trajo hambre. Las avenidas se convirtieron en jaulas de locos, las estaciones del metro, en fosas comunes; las plazas, en buitreras, el alcantarillado, en un bunker. El césped, en caviar.”

»No es la primea novela que se escribe sobre el fin del mundo o el fin de la civilización, sin ir más lejos me viene a la cabeza una en la que se ha basado una película de relativa actualidad, The road. Pero en esta novela de Emilio Bueso existen muchas novedades y algunas certezas. La obra se basa en nuestra realidad actual, no a escala nacional sino mundial. La realidad descubierta o mostrada es tan evidente que es imposible poner una pega pero el autor va más allá, asume la teoría del desastre desde el punto de vista del fin de los combustibles fósiles y el final brusco de nuestra civilización.

»A partir de ese colofón comienza un futuro muy incierto, la comida es un bien escaso, al igual que los bienes que podríamos considerar de primera necesidad, todo nuestro entablado consumista se va al garete y sólo nos queda la lucha básica por la supervivencia.

»Una alocada fantasía, tal vez lo sea o tal vez no, que nos hace reflexionar sobre la fragilidad de nuestro pasar por este mundo. ¿Seríamos capaces de conseguirnos nuestra propia comida? ¿Seríamos capaces de defendernos o defender a nuestra familia? ¿Seríamos capaces de proveernos de lo preciso para no morir de frío?

»La novela tiene esa fe de los barqueros en el ser humano, pese a que parezca lo contrario, y tiene la facultad de introducirnos en el asunto central con una gran facilidad.

»El asunto central es una soflama o un grito desgarrado, a favor de la ecología, de la humanidad, de la fe en que las cosas cambien y que tengamos un mundo mucho más equilibrado y armonioso. En definitiva y aunque pueda parecer lo contrario es un grito a favor del género humano.

»La supervivencia no es complaciente, para nada, y el autor lo demuestra a lo bestia, mostrando con claridad lo que sería una lucha por los recursos, una lucha despiadada donde conseguiría más quién más fuerte fuera o mejor organizado estuviera. Somos humanos y nuestra manera de organizarnos para ser más eficientes no ha sido buscando la individualidad sino la grupalidad.

»Aparte de todo ello la novela tiene un ritmo endiablado, es casi imposible dejar de leer y cuando lo haces, por un tiempo, no puedes dejar de meditar en lo que te encuentras en las páginas de la novela. Es adictiva y sobre todo muy buena lectura.

»La calidad literaria es elevada, aunque algo irregular. Se nota que el autor tiene talento y lo desarrolla a buena capacidad, aún mejorará, seguro, pues es capaz de crear personajes de una psicología fina y endiabladamente afilada: “El chaval iba suelto por las asambleas y los discursitos convencido de que tras el 15-M todo se iba a arreglar y de que pronto volveríamos a vivir en el País e La Gominola. ¿No se te ocurre candidato mejor que éste para la ecoaldea? ¡Si hasta se ha traído los temarios para seguir preparándose las oposiciones! ¡Es un espécimen perfecto para tu museo del desastre!”.

»En resumen y para no aburrir, una novela de categoría, interesantísima y que nos muestra a un autor y un tema con enormes posibilidades. Nada similar a lo que recorre nuestras librerías, ni tampoco lo pretende. Esto es una manera muy diferente de ver la literatura y de usarla para un fin concreto. No se busca llenar la caja, ni conseguir la fama mundial para el escritor, se pretenden otras cosas, léanla y juzguen ustedes.»

Sergio Torrijos, laRep√ļblicaCultural.es, 6 de diciembre de 2012
....................................................................................
Cenital: ¬Ņficci√≥n? apocal√≠ptica made in Spain

«Éste es un buen momento para leer Cenital (Ed. Salto de Página), porque la situación socioeconómica transforma su disfrute en una experiencia 3D IMAX HQ Dolby Sorround de esa que te atraviesa los tímpanos y te menea en la sala de cine. Vaya, que la situación que vivimos parece una acción muy pulida de Ambient Marketing de la editorial Salto de Página.

»¿A qué viene tanto meneo situacional? Viene porque este libro pone en escena un futuro cercano y apocalíptico centrado en España que no parece tan improbable.
Personalmente no comparto las teorías y visiones que basan el libro (veo que el mundo se pudre, pero no de esta forma), pero está bien, a pesar de ello, hacer un ejercicio de pensamiento contrafactual recorriendo los darkest timelines que tenemos por delante. Y las piezas del oscuro puzzle son éstas: las reservas petrolíferas mundiales se han agotado y el mundo capitalista se ha reducido a cenizas.

»La protagonista es la historia de una aldea, Cenital, fundada por un muchacho que se vio venir la catástrofe antes de que ocurriera, y que creó esa nueva sociedad y nueva humanidad desempolvando las bases olvidadas de la sostenibilidad y del primarismo. El libro es una crónica sobre su creación, sus habitantes, su modo de vida y sus problemas. No sé si las intenciones de Emilio Bueso, su autor, fueron las de crear un relato ficticio con sentido sociológico o un relato ficticio y ya está, pero resulta difícil no considerarlo como una apología al ecologismo y al primitivismo como único modo de supervivencia sana de la especie a corto plazo, sin pérdida de humanidad (barbarie, exterminio, sálvese-quien-pueda, marica-el-último) de por medio.

»Aunque el estilo de Emilio Bueso no es mi favorito, el libro me tuvo enganchada de principio a fin (y yo no soy una chica fácil) y me parece una ración sana y comedida de apocalipsis que llevarse para el cuerpo si se disfruta con historias tipo Fallout y pensando en estas cosas, se comparta o no la visión general de los asuntos. La narración resulta original porque intercala el relato principal con posts de un blog ficticio escrito por Destral, el fundador de la aldea, antes del hundimiento completo de la sociedad, y con citas de personajes ilustres de la economía, la filosofía, la literatura, el espectáculo, etc, que apoyan el argumento principal y que te darán para unos cuantos tweets muy retwitteables.

»Sálvese quien sepa.»

Patri Tezanos, La isla de las cabezas cortadas, 22 de noviembre de 2012
....................................................................................
Emilio Bueso: Cenital

«Proyectar hacia el futuro asuntos e inquietudes que se presienten hoy es una de las mejores maneras de tomar conciencia de las consecuencias de nuestros actos. Una de las ramas más fértiles de la ciencia ficción ha sido precisamente aquella que, a partir de un análisis de la sociedad, la economía y/o la política coetánea, construye un escenario que ahonda en los problemas del presente y los pone en movimiento para alertarnos sobre ellos. Las distopías (las «antiutopías»), en ese sentido, resultan una herramienta narrativa poderosísima para analizar la realidad.

»Entre la escasa producción originalmente escrita en castellano que aborda este subgénero, Cenital, de Emilio Bueso, trabaja con el postulado del «pico del petróleo», parte de la actual crisis económica e incide en la crisis energética hasta el punto de que genera, en la novela, un colapso civilizatorio.

»El volumen avanza con un ritmo ágil, y combina varias líneas temporales y diversos puntos de vista de personajes en capítulos diferenciados. Así, a través de la historia personal de los habitantes de una «ecoaldea», Bueso construye el relato de los precedentes inmediatos, de cómo se desarrolló la catástrofe, que supone el centro de la obra, al mismo tiempo que lo alterna con la acción en presente. De este modo, el autor lleva a cabo un recorrido exhaustivo de consecuencias y de necesidades en el nuevo escenario.

»Sin embargo, Bueso inserta excesivo discurso explícito, a través, formalmente, de la reproducción de las entradas del blog del protagonista, en las que se exponen directamente sus ideas. Estas se alternan con el desarrollo de una trama un tanto insulsa que no avanza a pesar de los continuos cierres de capítulo en suspenso. Además, la irrupción de ciertos personajes estereotipados y la reiteración en los modos de presentación de los personajes terminan por lastrar como artefacto novelesco un libro que, sin embargo, cubre una imprescindible función de advertencia.»

Alberto García-Teresa, ArtesHoy, 5 de noviembre de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Manifestaciones, cargas policiales, crisis mundial, terror a los gobiernos, desesperación, miedo... la triste realidad de nuestras vidas no se aleja demasiado de la visión distópica y amarga que Emilio Bueso nos revela, tal vez proféticamente, en este su último trabajo, Cenital. La historia del libro, publicado por Salto de Página, está enmarcada en un hipotético 2014 en un mundo que ha sufrido una enorme crisis mundial, en parte debido a los problemas derivados de la escasez de petróleo —algo que puede dejar de ser ciencia ficción en no demasiado tiempo—.

»Convencido de que la actual crisis económica es resultado del agotamiento del petróleo, un colectivo antisistema se reúne en torno a un líder profético para enfrentarse al colapso de la sociedad y así sobrevivir. Cenital cuenta la historia de una ecoaldea fortificada que se parapeta contra un mundo en el que las mascotas devienen comida y el progreso es sólo el antepasado de la destrucción, la ruina y la barbarie.

»Cualquiera que conozca la obra de Bueso habrá advertido que el miedo, como forma de adentrarnos en nuestro interior para saber hasta dónde podemos llegar, es algo permanente en sus angustiosas historias, por mucho que su registro vaya cambiando significativamente.

»En Cenital nos encontramos con una de las mejores novelas de este año, compleja y reflexiva, anticipatoria y fascinante, ágil y descorazonadora. Con clara y marcada tendencia postapocalíptica, y compuesta por dos partes diferenciadas y entremezcladas, una literaria al uso concentrada en los distintos habtantes de la ecoaldea, y otra conformada por artículos extraídos del blog de Destral y por reflexiones de pensadores en torno a la crisi energética.

»Una novela realmente brillante. Una ficción que puede que no lo sea tanto en años venideros.»

La Caja de Pandora, octubre de 2012
....................................................................................

»Cenital es la última novela de Emilio Bueso, autor de Diástole, y de Noche cerrada (aparte de haber publicado unos cuantos relatos en diversas antologías).

»Emilio Bueso ha escrito una novela ambientada en el año 2014, después de que se haya desatado una enorme crisis mundial, en parte debido al petróleo, demostrando con esta historia lo que puede llegar a suceder al depender en exceso de algo.

»Esta es la historia de Destral, autor de un blog llamado Cenital, que lo empieza en el 2008, desde el cual, va dando sus razones y sus pensamientos sobre la crisis que, según él, va a ocurrir a nivel mundial, sin que tenga comparación con ninguna de las anteriores crisis que ha habido en el mundo; viendo y anticipando lo que va a venir, siempre desde su punto de vista, se le ocurre la idea de montar una ecoaldea, donde él y un grupo de gente se pueda autoabastecer, sembrando la tierra para brindarse alimentos, criando animales para poder comer carne y tener paneles solares para poder tener energía.

»A través de su blog, Destral va haciendo una llamada  a la gente para que se una al proyecto de la ecoaldea, y logra reunir a un buen grupo de personas afines a él, o que simplemente quieren huir de las grandes ciudades, donde a  raíz de la crisis, la vida se reduce a poder sobrevivir y poco más.

»La novela va transcurre a través de dos historias, la del Blog, donde nuestro protagonista va comentando sus opiniones, y la historia de la ecoaldea, donde vamos viendo cómo se funda este lugar donde convive un grupo de gente que ve en Destral  una especie de líder.

»Estas dos historias se acaban uniendo  después de crear la ecoaldea. Destral acaba dejando de lado Cenital, el blog donde volcó sus ideas. En la ecoaldea, a la que le ponen el nombre de Cenital, asistiremos al día a día de los componentes de este lugar,  iremos leyendo las historias que tienen todos ellos, vemos los que fueron sus vidas antes de que estallara la crisis;  había gente que creía y pensaba que nunca llegaría a ocurrir lo que pregonaba Destral.  Una de las historias que más me conmovió, fue  la de Braqui, una chica de 23 años, que poco antes de entrar el Cenital le sucedieron unos hechos traumáticos, y que debido a ello quedó en un estado un pelín precario. Asistiremos también a unos enfrentamientos con el ejército y con otra comunidad de personas que tienen un estilo de vida totalmente opuesto a los componentes de la ecoaldea.

»La novela avanza a un ritmo muy ágil y nos encamina a un final que te deja con un sentimiento de impotencia, al demostrarse que todas o casi todas las personas se mueven por unos instintos primarios,  alejándonos de la humanidad que nos hace diferentes a los animales.

»Estamos ante una novela que, sin dejar de ser ficción, explica lo que puede llegar a ocurrir en estos tiempos tan difíciles que nos está tocando vivir. Para un humilde servidor, es una de las mejores novelas que me he leído este año. Cenital te hace reflexionar a lo largo de sus páginas,  pensar sobre lo que está por venir o sobre lo que podría llegar a pasar si no ponemos freno a nuestro afán de acabar con los recursos del planeta. ¡Recomendadísima!»

Jorge Herrero Martínez, Infectados, septiembre de 2012
....................................................................................
Sentir miedo

«El miedo nos ha regalado buena parte de los mejores títulos de la historia de la literatura; desde la Biblia hasta el neoterror liderado por Blackwood y Lovecraft, pasando por lo gótico y el Romanticismo. Para Freud, el miedo está ligado a la situación familiar, mientras que para el personaje más popular de Cervantes, Don Quijote, representa esa turbación de los sentidos que impide ver la realidad tal como es. Dejando al margen la disciplina de la palabra, el miedo nos ofrece ese lecho desde el que poder conocernos mejor, intuir nuestra profundidad y ángulos imprecisos; aproximarnos a ese Yo desconocido que, además de tormentos, otorga la posibilidad de averiguar quiénes somos en realidad, certeza que debe ser depurada desde lo instintivo, desde el lado más crudo y primigenio. Sea como fuere, «esa perturbación angustiosa del ánimo» encierra una atracción de brillo metálico para el individuo contemporáneo, pues gran parte de la memoria colectiva está ligada a la simbología e iconografía del terror, y a esa identidad latente que nos observa agazapada esperando su mejor oportunidad para ser.

»De todo lo escrito, en la novela breve Diástole (Salto de Página, 2011), del autor Emilio Bueso, rara avis del panorama narrativo actual, hay mucho de simbología en torno al miedo, mucho de belleza angustiosa, pero sobre todo hay reflexión en torno a la identidad y límites de la condición humana. Es una novela de vampiros. O no. Es un thriller inteligente que reflexiona sobre la perdurabilidad de la violencia, sobre la incandescencia del mal. O no. Quizá es todo al mismo tiempo, ya que es una novela tan sugerente y personal, tan ligada a la subjetividad del lector —a la manera de los grandes como Henry James o Guy de Maupassant— que en esa búsqueda de la ambigüedad interpretativa, Diástole se presenta a sí misma como una novela multigénero —una especie de David Bowie literario— tan sólida y contundente que le ha valido el premio Celsius 2012 al mejor título de fantasía, ciencia ficción o terror, galardón que se entrega durante la Semana Negra de Gijón.

»Y cuando todavía ando descifrando parte de las variables que Diástole ha incrustado en el éter, Emilio Bueso se presenta ahora con una obra cambio de registro, prolongación del acontecer, Cenital (Salto de Página, 2012), novela incendiaria de asfixia intelectual y emocional que promete dar mucho juego en el otoño literario. En este título, el autor articula un complejo entramado discursivo a través de una estructura narrativa eficaz y nuevamente sugerente. La historia de corte apocalíptico se despliega a través de capítulos salpicados por fragmentos de pensamientos, artículos u obras de algunas de las voces alternativas y más contestarías de esa maquinaria latente que permanece agazapada esperando su mejor oportunidad para enseñar al mundo otra posible forma de ser; nombres propios como Guy McPherson, Kenneth S. Deffeyes, Matt Savinar, Paul Thompson y Richard Heinberg, entre otros, van cediendo paso a una novela que nos muestra una realidad que ha pagado, con creces, las consecuencias de una existencia según el patrón del capitalismo 2.0. Con Cenital, Bueso traza un atajo rápido hacia la complicidad ética para con el lector, pero siendo sincera, te hace sentir miedo ante eso que nadie se atreve a verbalizar y sobre lo que él ha escrito una brillante novela.»

Cristina Consuegra, La Opinión de Málaga, 7 de septiembre de 2012
....................................................................................
Cenital

«Este NO es un libro divertido.

»Hace unos años se hablaba de novelas post-apocalípticas; ahora parece que el palabro de moda es "colapso". Por ejemplo, llevan decenios avisándonos de que la Seguridad Social acabará colapsando (quebrando); esto no será el fin del mundo, simplemente será un desastre sin precedentes. ¿Pero qué hacemos nosotros al respecto? Discutir sobre si la culpa será del PP o del PSOE, como si así pudiésemos domeñar fuerzas demográficas irresistibles.

»Desde la crisis de los años 70 se nos viene diciendo que la civilización lo tendrá crudo cuando se acabe el crudo. ¿Qué hemos hecho sobre el fin del petróleo?

»En Cenital aparece un líder profético, Destral, que hace algo a pequeña escala. Observa que nuestra economía no es sostenible, en particular depende demasiado del petróleo, y, aunque no puede saber muy bien qué ocurrirá ni cuándo, llega a la conclusión de que las cosas no podrán seguir así, y que lo más probable es que evolucionen hacia el lado malo. Así que organiza una ecoaldea donde poder sobrevivir sin necesitar del mundo exterior. Y efectivamente, cuando la humanidad acaba de quemar sus recursos y la cosa se pone fea de verdad (el canibalismo es sólo un paso en el descenso a los infiernos), su pequeña población fuertemente armada parece tener todos los boletos para salir adelante.

»La trama de Cenital no importa demasiado; es la historia de un intento de saqueo reminiscente de Mad Max, que en realidad es una excusa para explicarnos cómo funciona la ecoaldea y presentarnos a una serie de personajes. En concreto, la principal ocupación y preocupación de la ecoaldea es la próxima burbuja, una explosión de población causada por la falta de condones.

»En Cenital el mundo colapsa en 2014, demasiado cerca de nosotros. Esto le resta credibilidad, pero por otra parte hace que sus personajes sean mileuristas que se hipotecaron, promotores inmobiliarios que ganaron y perdieron fortunas, activistas del 15-M, especuladores, y otra fauna contemporánea. En otras novelas parecidas, los personajes son unos tipos raros de un siglo raro que viven en una sociedad rara con problemas raros y visten de forma rara, y que tienen la rara idea de que sus antepasados cometieron un gran error pero que ellos no tienen la culpa y han aprendido y son mejores. En Cenital, no; los personajes de Cenital somos nosotros mismos desengañados, después de darnos cuenta de que fuimos unos simples y que no vendrá un Hada Renovable a resolvernos el problema energético. En Cenital la gente piensa cosas como "fuimos unos memos y mira la que montamos", "lo vi venir y me construí un refugio", o "fue correcto saquear el planeta antes, y ahora lo seguiré saqueando mientras quede un grano de trigo que robar."

»El libro tiene un cierto aire proselitista, se nota que Destral quiere convencer a sus seguidores y al lector, y está repleto de citas lapidarias sobre la insostenibilidad de nuestra economía. Explica cosas como el pico del petróleo, las limitaciones de las energías renovables, y nos convence de que "comemos petróleo": ¿sabía usted que para pescar un kilo de peces nuestra sociedad gasta más de un litro de combustible?

»En resumen, es una buena novela de ciencia ficción, bien documentada y que da qué pensar. Además es muy entretenida y cuesta dejar de leerla; como en sus anteriores libros, Noche Cerrada y Diástole, Emilio Bueso consigue dosificar la información que va dando de forma que siempre tienes que leer el capítulo siguiente.»

Santiago Egido, Jugando a programar, 21 de agosto de 2012
....................................................................................
Malthus era un optimista

«La era del petróleo barato creó una burbuja artificial de plenitud, durante un período no mucho mayor que el de una vida humana: alrededor de 100 años… Descubriremos de forma abrupta que el gigantesco crecimiento de la población fue un simple efecto secundario de la era del petróleo. James Howard Kunstler.

»De todos los apocalipsis posibles que se ciernen sobre la Humanidad en este aciago 2012, el que puede desencadenar el agotamiento de los combustibles fósiles es el más cercano, palpable y amenazante.

»Hay quien considera que la crisis actual que atenaza a Occidente no es meramente financiera-inmobiliaria, sino energética-ecológica: las economías del norte se están quedando desprovistas de combustible, en el sentido literal (el petróleo fluye cada vez más hacia Oriente y hacia el Sur) y metafórico (somos sociedades envejecidas que adolecen de la pujanza demográfica requerida para crecer).

»El escritor Emilio Bueso va un paso más allá y plantea una hipótesis salvaje en su novela Cenital (Salvo de Página, 2012): el famoso “pico del petróleo” no derivará en una lenta decadencia de las economías prósperas, sino que provocará un colapso global y fulminante del sistema productivo, del transporte a la agricultura, pasando por el modelo urbanístico. Sólo sobrevivirán a la inminente escasez pequeñas ecoaldeas que hayan garantizado su autosustento… y estén fuertemente armadas para defenderse de las hordas de hambrientos (tú, yo y los millones que vivimos en las ciudades, ingenuamente confiados en una cadena de suministro totalmente basada en el petróleo).

»Por supuesto, se trata sólo de una novela… ¿o tal vez no?

»Lo que resulta más inquietante de Cenital es su verosimilitud. Bueso abre cada capítulo con una cita de economistas, demógrafos, geólogos y otros profetas del “peak oil” como la que encabeza este artículo. Estas citas reales y el propio blog que escribe Destral, el protagonista del relato, acercan el libro al género del ensayo, tal vez inaugurando la categoría de ensayo-ficción de corte apocalíptico, que sin duda hubiera recibido los parabienes de Isaac Asimov.

»Cenital transcurre en algún momento posterior a El tiempo del lobo (la sensacional y poco conocida película de Haneke) y tal vez simultáneamente a La carretera (no es difícil imaginarse a Viggo Mortensen y a su churumbel llamando a las puertas de la ecoaldea fundada por Destral), pero al contrario de estas ficciones en Cenital sí conocemos el origen del colapso, la violencia y la hambruna subsiguientes: el citado pico del petróleo, prólogo inevitable del agotamiento del codiciado líquido, que, según más de uno, ya hemos superado.

»En este sentido, la novela comparte territorio con la saga Mad Max pero con un pequeño matiz, sagazmente desvelado por el autor: en un escenario de agotamiento del petróleo los supervivientes no andarán en motos y coches de 200 CV y, sobre todo, la locomoción será el más pequeño de nuestros problemas; el auténtico tendón de Aquiles de nuestra sociedad es la agricultura industrial, totalmente dependiente del petróleo y sus derivados (fertilizantes, insecticidas, maquinaria y transporte). Como dice uno de los personajes de Cenital, “literalmente, comemos petróleo”.

»Para completar el cuadro “No future”, el autor se cuida muy mucho de cercenar cualquier atisbo de esperanza. ¿Energías alternativas? “Con la energía que produce un aerogenerador nunca se podrá fabricar una aerogenerador”. En esto, volviendo al plano de la realidad, está de acuerdo Antonio Turiel, autor del blog The Oil Crash: “El mundo consume 14 teravatios hoy en día. El máximo potencial de la eólica es de 1 teravatio y el de las fotovoltaicas, entre 2 y 5 teravatios”.

»Los supervivientes de Cenital son un trasunto de los acampados del 15-M tras darse un baño (metafórico, claro) de realidad hobbesiana: si nuestros indignados son corderos convencidos de la inherente bondad humana, versión Rosseau, Destral y los suyos descubren que en el caos no sólo los más aptos sino también los más feroces son los que logran sobrevivir. Como reza la deprimente camiseta de Agro, uno de estos perroflautas con licencia paramatar: “Malthus era un optimista”.

»Una lectura, en suma, que le amargará las vacaciones. ¿Acaso te la vas a perder?

»Corolario:

»El escenario que pinta el fin de los combustibles fósiles no es una película contada por pesimistas profetas del fin del mundo, sino una mirada a la escasez de los años y décadas por venir que debe tomarse en serio. Deutsche Bank. Posibilidades energéticas tras la era del petróleo (2004).»

I√Īaki Berazaluce, Cooking Ideas, 21 de agosto de 2012
....................................................................................
Cenital

»La sensación de la recién terminada cita anual gijonesa con la literatura de género ha sido Emilio Bueso, no solo por ganar el premio Celsius 232 a la mejor novela de terror, fantasía y ciencia ficción con su espléndida Diástole, sino también por presentar la muy inquietante, especulativa, incisiva y angustiosa Cenital, publicada por la inquieta y visionaria editorial Salto de Página.

»¿Y entonces qué?

»Entonces las tiendas se quedarán sin comida. El agua dejará de salir de los grifos. Los apagones nos parecerán un pequeño inconveniente comparados con el hambre y la sed. El despliegue de la oscuridad marcará el fin de nuestra civilización”.

»Con este texto de Guy McPherson, catedrático de recursos naturales y ecología estadounidense, se abre una de las partes que componen Cenital: fragmentos de discursos, artículos y estudios que pronostican la inminencia de una crisis energética que convertiría en una broma a la amenaza de la prima de riesgo o del rescate financiero de la UE.

»La otra parte de la novela narra la historia de una ecoaldea puesta en marcha por el protagonista de la historia, un visionario apodado Destral que, cuando entendió que el final estaba cerca, creo una web, http://www.cenital.net/, y desde ella animó a la gente a compartir con él un proyecto: poner en marcha un sistema productivo autosostenible y no dependiente de las energías fósiles.

»La historia de Cenital, Destral y la ecoaldea fortificada, bautizada como Cenital, se desarrolla en dos planos: el pasado, que arranca en 2008, cuando el protagonista cobra conciencia de la inminencia del Hundimiento; y el futuro, situado en un apocalíptico 2014, cuando el caos se ha apoderado del mundo y la sociedad se ha visto reducida a un grupo de aldeas más propias del neolítico que del siglo XXI que tratan de resistir el ataque de las hordas de bárbaros nómadas que, al estilo de Mad Max, asolan España.

»Porque lo habitual de este tipo de distopías es que acaezcan en Texas, Nueva York o Arizona. Pero no. El gran acierto de Bueso es hablar de la España de aquí y ahora; describiendo paisajes reconocibles por todos y mezclando el 15-M, la burbuja inmobiliaria y la crisis financiera con un futuro inmediato en que los pocos supervivientes que lo pueblan han vuelto al trueque y a la rueca para ir tirando.

»Como recurso narrativo para contar el antes y el después del Hundimiento y la construcción, puesta en marcha y modo de vivir en Cenital, Emilio Bueso se inventa las biografías de algunos de sus habitantes, desde Destral y Agro a Braqui, Sapote, Crestas o el Interventor. Además, sitúa la acción justo en un momento decisivo para la ecoaldea: falta grano y hay que organizar una expedición de trueque al exterior de la fortaleza, con el riesgo que conlleva.

»Pasado y futuro inmediatos conviven en una novela de lectura voraz y apasionante que combina las causas y las consecuencias; que cuestiona el aquí y el ahora para alertar sobre la insostenibilidad de un sistema de vida abocado al desastre, a la hecatombe, a un cataclismo tan pavoroso como ¿inevitable?

»Cenital es una novela especulativa sobre un mundo futuro en el que no queremos creer, pero que tenemos la obligación de vislumbrar y prever. Episodios como el del deshielo de toda Groenlandia, en el lapso de cuatro días, son un buen indicativo de que, quizá, hay que prestar atención a los informes y estudios de algunos científicos, expertos y profesores.

»Porque quizá estemos a tiempo de cambiar (algo) las cosas, antes de que las cosas nos cambien (del todo) a nosotros.»

Jes√ļs Lens, Pateando el mundo, 14 de agosto de 2012
....................................................................................

«Publicada por Salto de Página, esta potente y lúcida novela de Emilio Bueso (1974) supone un viaje al futuro. Sin embargo, Cenital tiene una carta de naturaleza especialmente sobrecogedora, pues no dibuja una distopía cualquirasino que anticipa un m,undo del todo probable, porque lo es el motor de su narración, ya que el petróleo, la base de nuestro sistema depredador del planeta, es un recurso finito, y porque cuando las cosas se tuercen la condición humana siempre amenaza, y he ahí lo inquietante, con regresar a la barbarie.»

BCN Mes, Sergi Bellver, julio de 2012
....................................................................................
Cenital

«Creeré en la crisis cuando los ricos se suiciden en masa. Lástima que tal vez no quede nadie para verlo. Ha habido otras grandes crisis económicas, y el mundo (o el capitalismo) las ha superado. Es verdad que para ello el sistema ha dejado a mucha gente en el camino, gente que no tenía más que ver con las crisis económicas que el padecerlas. Pero qué pasaría si esta crisis económica, la de hoy, la de la prima de riesgo, la de la refundación de las cajas de ahorros, fuera la definitiva. Esa es la interesante pregunta que Emilio Bueso nos propone, y tal vez no sea mala idea irse preparando, por lo que pueda pasar “…cuando el apagón se vuelva permanente y las bicicletas se desplieguen por las autopistas de peaje”. Las sociedades sobrevivirán a las crisis, pero, ¿de qué manera?, y, ¿qué tipo de sociedades serán?»

Bazinga!, 16 de julio de 2012
....................................................................................
Cenital, Emilio Bueso

«¿Y cómo vengo yo a recomendar este libro? Con la que está cayendo, con el mal cuerpo que se le pone cada día a cualquier ciudadano medianamente consciente cuando repasa las noticias, y les pido encarecidamente que lean Cenital. Un libro en el que Emilio Bueso se pone el disfraz de profeta apocalíptico sin concesiones, en el que recoge todos los fantasmas que entrevemos con el rabillo del ojo y los combina para producir casi 300 páginas demoledoras, sin fisura para la esperanza.

»Pero mi recomendación tiene dos anclajes sólidos: en primer lugar, el libro es bueno. Tal vez una de las cinco mejores novelas españolas de ciencia ficción de la historia, aunque con el veredicto en parte pendiente a causa de la estrecha relación con la realidad actual de la historia. En segundo, creo que es positivo que, en el contexto actual, todos seamos ciudadanos lo más conscientes posible. De lo que nos jugamos, de quiénes somos en el fondo de nuestras tinieblas, de donde podemos ir si un buen día se terminan todas las razones para que los ricos den trabajo a los obreros, los bancos presten dinero a los ciudadanos o los gobiernos cuiden de los desvalidos. Vale, quizá no debería haber escrito esto.

»La novela se estructura en capítulos de distinta naturaleza: unos son simples discursos que su protagonista, Destral, fue colocando en su web en el proceso hasta la creación de su ecoaldea independiente, Cenital, en busca de socios que compartieran su visión de la caída de la sociedad por la crisis económica y el agotamiento del petróleo. Otros capítulos son descripciones de esos compañeros, todos conocidos por sus nicks de internet, y cómo se fueron incorporando al proyecto. Finalmente, se intercala un argumento central, que en rigor apenas ocupa un tercio del relato: un posible ataque exterior para hacerse con los modestos recursos acumulados por el poblacho de Cenital, que nos sirve también para conocer la forma de vida sostenible, pero repleta de limitaciones, que desarrollaron sus miembros.

»Bueso se arma para todo ello de una documentación amplia que distribuye sin fatigar, y exhibe con inquebrantable convicción. Sus personajes protagonistas son sólidos y guardan secretos para el final que les enriquecen aún más en el recuerdo; los secundarios demasiado tremendistas los dosifica para no perder verosimilitud por sus excesos. Y es en particular encomiable que para la resolución guarde una bomba de cinismo que aleje cualquier tentación de señalar su discurso como maniqueo, cuando es sobre todo misántropo, nihilista.

»Debo reconocer que una y otra vez, como lector, se me planteaba la comparación de Cenital con la mejor novela sobre el fin del mundo jamás publicada: La carretera, de Cormac McCarthy. No cometeré el exceso de poner a Bueso a la altura de un libro que, posiblemente, sea el más relevante que se ha publicado en lo que va de siglo en cualquier género literario. Sin embargo, me gustaría señalar que los aciertos principales de McCarthy —la sugerencia, la incertidumbre, el intimismo— son cualidades que han sido deliberadamente desdeñadas en la elaboración de Cenital, convirtiendo su redacción en un tour de force con dificultades adicionales.

»Cenital es un documento en el que, cosa infrecuente en la ciencia ficción, todo está explicado, y en el que por tanto no conseguimos la magia de McCarthy de temer visceralmente por los personajes, sino que lo hacemos sobre todo por nosotros mismos como eventuales protagonistas de los mismos acontecimientos. Tal vez las dos novelas se desarrollen en el mismo mundo, en distintos lugares y momentos; pero McCarthy buscó —y obtuvo— sobre todo un efecto literario gracias a un escenario, mientras que Bueso se arriesga a resultar menos sofisticado al ser más explícito, y alcanza con ello un objetivo totalmente distinto.

»El problema ante una novela tan demoledora como Cenital es que resulta tentador recibirla con una risita nerviosa y apartarla de la vista con el gesto que reservamos a los orates. Es insensato pensar que la literatura prospectiva puede tener una función profética; pero sí forma parte de su naturaleza, en el caso de sus obras más trascendentes y socialmente pertinentes, el carácter admonitorio, que estaba en el trasfondo de 1984 o Todos sobre Zanzíbar como lo está en el de Cenital. Si lo que aquí va a leer le resulta exagerado, envíese un email a su yo de 2007 con un pequeño informe de la situación en las últimos semanas. A lo mejor, desde esa perspectiva, ya hemos recorrido una cuarta parte del camino, tranquilamente. Y para evitar los accidentes, nada mejor que tener una visión clara de las posibles rutas que aguardan por delante, ya que los medios de comunicación y los políticos se empeñan en cambiar la señalización a cada soplo de viento de los auténticos poderes.»

Julián Díez, La tormenta en un vaso, 27 de junio de 2012
....................................................................................
Cenital

«El apocalipsis está cada vez más cerca. Los signos parecen cada vez más evidentes, aunque cada cual piensa que el fin será de una forma diferente: por culpa de los zombis y otros seres similares, a causa de una gran guerra nuclear de todos contra todos, porque lo dijeron los mayas y lo que digan los mayas va a misa… Pero, ¿no suena todo esto un tanto descabellado? ¿No será que no nos damos cuenta de lo que hace verdaderamente funcionar el mundo, de aquello que cuando falte provocará el verdadero caos?, pienso tras la lectura de Cenital, la novela de Emilio Bueso de la que hoy os hablaré.

»Año 2014. El petróleo hace tiempo que se ha acabado y la humanidad vive sumida en un infierno de supervivencia extrema y caos generalizado. La vida se ha vuelto dura incluso para la ecoaldea liderada por Destral, un profeta que vio venir el desastre mucho antes de que sucediera. Y es que todo parecía perfectamente organizado en la ecoaldea hasta que ciertos alimentos indispensables por sus nutrientes empezan a escasear. ¿Podrán conseguirlos gracias a los dos desconocidos que llegan a la comunidad? ¿Qué nuevas y terribles sorpresas les tiene preparado el destino a unos ecoaldeanos que ya de por sí lo han pasado tan mal? Y, finalmente, ¿existe el futuro para el ser humano, tal y como lo conocemos, en este nuevo mundo?

»Es normal que nos de por pensar que el fin del mundo está cerca en los tiempos que corren, al menos el fin del mundo que conocemos. Conseguir un libro más o menos convincente con tu propia versión de lo que podría llegar a ser el futuro, es ya otro cantar. Se hace imprescindible para este menester, a parte de una imaginación detallista, una buena documentación que avale que lo que cuentas en tu obra podría llegar a suceder si se dieran las condiciones idóneas. En este sentido, creo que Emilio Bueso ha hecho, y muy bien sus deberes. Y no, no lo digo por decir. La novela está plagada de contundentes citas de un buen número de autores, citas que, entre otras, sirven, y mucho, al protagonista, Destral, de apoyo a la hora de escribir los innumerables manifiestos que nos vamos a encontrar a lo largo de estas páginas.

»Pero vayamos por partes, que me temo que debo de estar liándoos. Y si vamos por partes, lo primero que he de decir es que esta es una novela heterogénea en cuanto a estilos narrativos se refiere. En ella encontramos las mencionadas citas de autores importantes, los manifiestos de Destral (en forma de entradas de un blog que empieza a escribir años antes del gran desastre) y, finalmente, lo que podríamos denominar la narración principal. En esta última nos encontramos con un narrador que hace las veces de reportero en la ecoaldea. Así, este ser externo nos cuenta lo que está sucediendo en el tenso presente del lugar, pero también el pasado de todos los integrantes de la comuna: Destral, el gran jefe de personalidad compleja (un héroe con malas pulgas, podría decirse, además de otras cosas); Agro, el encargado de la agricultura; Saig´o, el soldado; M1guel, el ex agente de la propiedad metido a alfarero; Nyharla, la reina del desguace; la compostelana Iriña y un largo etcétera de hombres y mujeres procedentes de un sinfín de lugares, cada uno con un pasado distinto pero con un presente y un futuro común.

»Los lectores de Cenital encontrarán puntos en común con otras novelas de corte apocalíptico: el cambio radical de vida de sus personajes, esa valentía que nace de la desesperación, las ganas de sobrevivir a pesar de todo, incluso el salvajismo del que son capaces algunos de los personajes más primarios; pero también otros (insisto en que se nota, y mucho, la labor de documentación del autor) que la hacen una obra mucho más original que otras, como esa perfecta planificación y descripción de la ecoaldea en todos sus aspectos, así como de todos los problemas tan humanos como factibles que las personas “post-apocalípticas” se encontrarían en su día a día.

»Llegados a este punto, algunos me diréis: ¿de verdad se caería el mundo por culpa del petróleo, por muy fuerte que sea ese pilar en nuestra sociedad? ¿No seríamos capaces de reaccionar a tiempo? ¿No somos más listos que todo eso? Preguntas sin respuesta. O quizá sí. Descúbrelo ahora a través de la lectura de Cenital, una novela bien cimentada, entretenida, emocionante, de personajes bien perfilados y mucho más, que sin duda te sorprenderá en muchos aspectos. ¿Te atreves a comprobarlo?»

Cristina Monteoliva, La biblioteca imaginaria, 18 de junio de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Tras el éxito de Diástole, el autor valenciano Emilio Bueso nos trae su tercera novela, Cenital, de nuevo con Salto de Página.

»¿Puede la actual crisis mundial ser un signo inequívoco de que el petróleo se está agotando? Si esto fuera así, ¿qué futuro nos espera a una sociedad tan dependiente del crudo? ¿Qué ocurriría si todo en lo que crees, en lo que has basado tu existencia, todo lo que te han enseñado en el colegio o la universidad, se desmorona y deja de tener sentido? ¿Qué sería del hombre, con un planeta tan superpoblado y cansado, donde se agotan los recursos con la misma cadencia con la que seguimos superpoblando sus continentes? Como bien dice el autor, un planeta finito, enfermo.

»Bueso nos cuenta mediante esta novela de anticipación cuáles cree él que serán las respuestas a esas preguntas. Para ello crea la figura de un líder, una persona de a pie, un becario que un día se da cuenta de que la sociedad va a sufrir el mayor colapso de su historia y decide hacer algo; ese hombre es Destral. Y Destral podemos ser cualquiera de nosotros.

»Primero en solitario y después con un ciento de personas más, poco a poco, crea una ecoaldea llamada Cenital. Un pequeño sitio amurallado y autosostenible en plena sierra donde poder volver a los orígenes de la humanidad, a un mundo donde no hacen falta I-phones, las PlayStation3 o los todoterrenos Land Rover, donde lo único realmente válido para sobrevivir es saber cuándo cultivar la patata y el maíz, y donde los callos de tu mano son tu billete para la supervivencia. Donde no hay papel higiénico para limpiarte el culo, sino hojas de col, donde tu mierda será el abono de tu alimento.

»Durante la historia, Bueso nos presenta a varios de los pobladores de Cenital y nos cuenta quiénes eran antes de “el hundimiento” y por qué llegaron allí, y el punto fuerte de la novela es que seguro que todo lector se identificará con alguno de ellos, sino con varios. Emilio nos hace pensar, no intenta entretenernos solamente, sino que quiere que recapacitemos, quiere darnos una hostia de realidad, y lo hace ladinamente, mediante esta obra de ficción que bien pudiera ser todo un tratado dentro de unos años. Porque el problema es real, está ahí.

»En el aspecto técnico de la obra qué decir, Bueso me ganó con su anterior novela y con esta me confirmo en que es uno de los mejores autores contemporáneos (sin etiquetarlo en géneros), con una voz muy propia (aunque haya bebido de gente como ese tal Bukowski). Es un francotirador de la palabra, es un orfebre de la metáfora, un artesano de la ironía y un maestro del realismo sucio. Nunca pone una palabra por poner, las clava todas. ¿Y diréis, no tiene nada malo la novela? Bueno, dependerá de gustos, la historia es muy sencilla, incluso demasiado. Detrás de toda la denuncia más o menos encubierta en forma de novela hay una trama que es poco más que una anécdota, pero como os digo, para mí la novela está impecable. Porque me hace pensar. Hay autores que aspiran a dejarse leer, a entretener, eso está bien. Pero si encuentras a un autor que te hace devanarte un poco los sesos… eso está mejor.»

Juande Gardu√Īo, Cultura Hache, 15 de junio de 2012
....................................................................................
No lo olvide: el petróleo se acabará

«Abres Cenital (Salto de Página, 2012) y tu peor pesadilla te estalla en la cara: para sobrevivir tienes que irte al campo, a trabajar la tierra, a vivir entre gallinas. Eso, si logras escapar al caos surgido del fin de la era del petróleo y la energía barata, cuando todo deje de funcionar y lo menos malo es que no vaya Internet. Y es que no se dice lo suficiente, pero todo lo que nos rodea está hecho de petróleo y el petróleo se acaba.

»Sobre este mundo postcrudo escribe Emilio Bueso (Castellón, 1974) en esta Cenital, su tercera novela, que supone su primera incursión en el género de la ciencia ficción. Una avanzada de la que sale triunfante con un relato de los que hacen recuperar la esperanza por el género, y por el género escrito en español.

»Cenital construye una historia en la que se relatan los últimos días de las crisis económica y energética que vivimos actualmente. Un tiempo en el que un colectivo antisistema se reúne en torno a un líder mesiánico y a una ecoaldea, para enfrentarse a esta catástrofe malthusiana con el simple objetivo de sobrevivir. Encerrados en un pueblo autosuficiente y fortificado, lucha contra un devenir en el que el prójimo es simple alimento. Arraigado en el presente, en lo que está pasando hoy día, pero, como hace la buena ciencia ficción, con un pie en el futuro, leyendo Cenital puedes imaginar lo que se sentía al leer los relatos futuristas que surgieron de la Era Atómica, durante la Era Atómica.

»Los miedos y esperanzas que nacieron de la tecnología nuclear que hoy no pueden afectarnos de igual forma, pero que siguen vigentes porque hay terrores y sueños que son atemporales. No hay mucha diferencia entre la humanidad involucionada, retratada en Cántico por Leibowitz (1960) de Walter M. Miller, que surge tras un conflicto nuclear, y la que nace de la imaginación de Bueso tras el hundimiento energético. La guerra y la locura nunca cambian.

»El relato es desarrollado a través de una serie de personajes que nos representan a todos (más o menos como el 15-M, pero sin demagogia barata), unos personajes que escapan de un sistema, no tanto porque el sistema derive en un fracaso, sino porque ellos mismos no han sabido cómo vivir en él. Unos seres que huyen hacia adelante dando un paso atrás, sabiendo que el fin está cerca como lo saben todos los profetas del fin del mundo. Aunque lo bueno del fin del mundo es que sólo tienes que acertar una vez.

»Bueso no es amable, ni con sus personajes, ni con nuestro mundo, ni con sus lectores, pero es que este mundo, ni nosotros, lo somos, por lo que Cenital es un reflejo de lo que es y, posiblemente, lo que podemos esperar. Asegura Emilio Bueso, este ingeniero metido a escritor (como todos los buenos escritores de ciencia ficción), que Cenital es su primera y su última novela de anticipación porque no cree que el futuro dé para nada más. Esperemos que el fin del mundo tarde aún en llegar para que este joven escritor castellonense cambie de opinión.»

Fran Romero, La Opinión de Málaga, 11 de junio de 2012
....................................................................................
Cenital

«La nueva novela de Emilio Bueso supone un giro con respecto a sus dos primeros libros publicados. Abandona puntualmente el terror que caracteriza la mayor parte de su producción (de raíces sobrenaturales y un desarrollo que podría calificarse como de realismo sucio), para hacer uso de elementos y ambientes tomados en préstamo de la ciencia ficción.

»Hace ya unos años que venimos viendo como autores ajenos en principio al género encuentran en lo que podríamos definir como acerbo conceptual de la ciencia ficción la materia prima óptima para transmitir su mensaje (lo cual ha venido propiciado por la lenta filtración de estas ideas, a lo largo de los años, desde el más o menos reducido ámbito de los aficionados al género fantástico hasta la población general). Al contrario, sin embargo, que otros escritores (por ejemplo, Cormac McCarthy en La carretera), Bueso no se limita a hacer uso del escenario sin más aportes especulativos, sino que lo desarrolla, avanzando un paso más en la hibridación entre (y desde) el mainstream y la ciencia ficción (todo lo cual, por supuesto, no implica absolutamente nada con respecto a la calidad literaria de la propuesta; es apenas un intento, quizás innecesario, de sistematización, relevante si acaso sólo como muestra de por dónde discurre una de las más interesantes tendencias actuales concernientes al género especulativo).

»¿A qué viene este largo prolegómeno? El caso es que, por conocimientos e intereses mi análisis de Cenital partirá de un enfoque propio de la ciencia ficción, lo cual no es sino una de las posibles aproximaciones a la obra. Es el sino de cualquier reseña limitada a unos pocos cientos de palabras:  aspirar a ofrecer un atisbo, subjetivo, mediatizado y parcial, sobre el objeto de su estudio (al final de la entrada, como siempre, podéis encontrar enlaces a otras opiniones).

»Por ello, para hablar de Cenital primero tengo que retroceder hasta sus raíces conceptuales (y por última vez, lo prometo, recalco que me limita al campo de la ciencia ficción), que encontraríamos en las novelas catastrofistas de finales de los años 60 y principios de los 70. En aquella época, no por casualidad sometida también a profundas alteraciones sociales (y abocada a la crisis del petróleo de 1973), encontramos las distopías postcatastrofistas de J.G. Ballard (el pionero de la tendencia, aunque ya en los años 50 podemos encontrar interesantes antecedentes). Pronto, diversos autores recuperaron las tesis maltusianas (que habían sido consideradas superadas gracias a la Revolución Industrial) para alertar sobre los peligros de la sobrepoblación (instigados por el baby boom estadounidense, que se extendió desde finales de la Segunda Guerra Mundial hasta principios de los 60). De este período, por ejemplo, datan Hagan sitio, hagan sitio (Harry Harrison, 1966, que inspiraría la película Cuando el destino nos alcance en 1974) y, sobre todo, la trilogía del desastre de John Brunner (Todos sobre Zanzíbar, 1968; Órbita inestable, 1969; y El rebaño ciego, 1972), además de decenas de títulos que no han conservado la misma vigencia (en Rescepto, por ejemplo, podéis encontrar Un mundo devastado, de Brian Aldiss [1965], o El mundo interior, de Robert Silverberg [1971]).

»Con el discurrir de los años, sin embargo, las predicciones alarmistas no se cumplieron y, aunque la población mundial siguió creciendo a un ritmo preocupantemente cercano al exponencial, la catástrofe demográfica no terminó de concretarse, así que empezó a hablarse de la falacia maltusiana (con motivaciones que, abarcando desde la esfera política a la religiosa, poco tenían de científicas, y sin tener en cuenta que quizás aquellos avisos habían contribuido en parte a esquivar la bala). El caso es que la literatura especulativa abandonó ese tipo de enfoques y dirigió su punto de mira hacia otros blancos.

»Las ideas subyacentes, sin embargo, seguían siendo relevantes, y diversos teóricos fueron desarrollándolas hacia posicionamientos neomaltusianos. Entre estos, se cuentan aquellos que ligaron la ruptura del ciclo maltusiano a la disponibilidad de un recurso limitado: el petróleo (como fuente de energía, sin entrar ya en su valor como materia prima para la obtención de plásticos y otros derivados). El concepto clave es el conocido como teoría del Pico de Hubbert (o también cénit del petróleo), que establecía un máximo de producción y la posterior disminución de la disponibilidad hasta su total agotamiento en un plazo no demasiado largo (y con una curva aproximadamente gausiana, lo cual implica que la disponibilidad de cantidades suficientes para sostener nuestra actual modelo productivo no se extendería mucho más allá del 2050).

»Las estimaciones son complicadas (debido al secretismo de los países afectados), pero hay estudios que afirman que pasamos el pico de petróleo hace tanto como en el año 2006 (otros hablan del 2010, pero el baile de cifras realistas no oscila demasiado).

»Cenital utiliza estos datos para examinar de nuevo el concepto de la catástrofe maltusiana, y lo hace posicionándose en el peor escenario posible, el de un colapso brusco del sistema que supondría un derrumbe instantáneo de todos los medios de producción y distribución. Tan instantáneo, de hecho, que en el momento de la acción principal, el muy cercano año 2014, apenas quedan sobre la faz de la Tierra (por todo cuanto los personajes pueden llegar a saber) un puñado de ecoaldeas autosuficientes, fundadas en los años precedentes por visionarios que vieron lo que se les venía encima y actuaron en consecuencia.

»El escenario de gran parte de la novela es Cenital, la ecoaldea fundada por Destral, un antiguo ingeniero reconvertido en profeta del cataclismo y con posterioridad en líder consensuado del precario asentamiento, siempre al borde mismo del abismo en el que se ha precipitado ya el 99,9% de la población, si no mundial al menos sí española (ya no sólo por la falta de recursos, sino por las luchas suscitadas en el período inmediatamente posterior al colapso por su control).

»Tres son los hilos principales que se entrelazan. Por un lado, nos encontramos con episodios del día a día de la aldea, en los que se nos muestra lo inseguro del éxito a largo plazo del asentamiento, vulnerable, por ejemplo, a peligros tan impredecibles como una mala cosecha fruto de la disponibilidad de simiente inadecuada. Intercalados entre ellos nos encontramos con entradas de un blog, escritas en el 2008 por Destral, a través de las cuales, con un estilo duro, cercano a la arrenga (lo que tal vez pueda incomodar a algún lector al que no le agrade que le prediquen… lo cual, por cierto, no es sino la intención de Destral, por supuesto), se exponen las causas, desarrollos y posibles consecuencias del pico de petróleo. Por último, en las historias de la ecoaldea se nos muestran viñetas de su evolución, desde los más simples orígenes (un terruño perdido en la sierra castellonense) hasta su situación actual, con especial énfasis en las historias personales de sus habitantes, cuyo devenir más veces que menos se erige en el auténtico elemento central del episodio, por encima de la hasta cierto punto anecdótica configuración de Cenital.

»A través de estos tres ejes (cuya segregación en capítulos, en realidad, es mucho menos drástica de lo que quizás haya podido dar a entender) se estructura la obra. El primero aporta sobre todo el esqueleto argumental, deudor de las historias postapocalípticas (con las que la novela tiene una relación tan directa o más que con las distopías), y que llega incluso a pecar un poco de insuficiente desarrollo (entiendo que así no se hipertrofia su importancia a costa de las otras dos facetas de la novela, pero ello conlleva que incurra, en especial para aquellos más o menos familiarizados con este tipo de narraciones, en cierta predictibilidad). En cuanto a los otros dos, nos muestran por un lado el fundamento técnico y el posible desarrollo del evento catastrófico, y se centran por el otro en el aspecto humano del desastre.

»En cuanto a lo primero poco tengo que ampliar. La documentación es amplia y rigurosa. Si bien por posicionamiento artístico el autor se sitúa a menudo en el peor caso probable, los hechos de base son objetivos y están explicados con perfecta claridad (si acaso, quizás pudiera quedar un poco nebuloso para los no iniciados la relación de dependencia entre productividad agrícola y disponibilidad de petróleo, pero es un detalle menor, pues tampoco convenía cargar mucho más las tintas en los aspectos técnicos). En este sentido la predicción del 2014 no tiene que tomarse como una profecía alarmista, sino, asociada con la fecha de publicación, como un indicativo metafórico de lo vertiginoso que podría ser el derrumbe (caso de no asumir las medidas necesarias para alterar su dinámica), ya ocurra mañana, dentro de un año, dentro de una década o, como muy lejos, de aquí en treinta o cuarenta años.
Por lo que respecta al factor humano, es quizás el más importante, pues Cenital es, ante todo, una comunidad, que se define por el nicho social que ocupa cada uno de sus integrantes (desde Destral hasta Braqui, una víctima discapacitada de las convulsiones iniciales que sobrevive en los mismos márgenes de la microsociedad postapocalíptica). Aun más, la novela se preocupa de mostrarnos el antes y el después; la irreversible transformación sufrida por el mundo, que trastoca expectativas, futuros, anhelos y roles, de forma que la conexión entre lo que fueron y lo que son se nos presenta como un azaroso sendero de sentido único, en el que las condiciones iniciales poco o nada tienen que ver con la situación final (de aquellos que logran al menos llegar hasta el 2014).

»Comentaba que la anterior oleada de catástrofes maltusianas en la ficción coincidió con una época de profundas alteraciones sociales, y lo mismo puede decirse del momento presente. En ese sentido, también puede contemplarse esta faceta de Cenital como una serie de instantáneas radiográficas de nuestro mundo (y, más especifícamente, de aquello que nos mueve y nos motiva, y de la importancia absoluta de estos condicionantes una vez trastocado el contexto), así como se permite, en contadas ocasiones, ensañarse contra algunos de los excesos que nos han conducido a la situación actual (con una concreción local, es decir, centrada en Castellón y alrededores, aunque perfectamente extrapolable a cualquier otro enclave). Todo lo cual invita a replantearnos qué esperamos realmente de nuestro futuro, si se trata de unas expectativas razonables (o incluso pertinentes) y qué estamos dispuestos a sacrificar por él.»

Sergio Mars, Rescepto, 3 de junio de 2012
....................................................................................
La crisis no ha tenido lugar (a√ļn)

«Si un hombre atravesara el paraíso en un sueño y le dieran una flor como prueba de que ha estado allí, y si al despertar encontrara esa flor en su mano… ¿entonces qué?
Coleridge

«Me van a perdonar ustedes que personalice, pero voy a empezar refiriéndome a una conversación que tuve hace poco con unos amigos. Hablábamos de dar miedo, de dar miedo en el cine y luego, con el correr de la conversación, de dar miedo en la ficción en general. La charla terminó en un enfrentamiento insoluble acerca de si es fácil o difícil dar miedo cuando se hace ficción. Ahora que me he leído Cenital ya sé que es fácil y ya sé cómo se hace. Se hace así.

»La frase del principio ya hemos visto que es de Coleridge, pero creo que, casi todos los que la conocen, la conocen —la conocemos— gracias a Borges. La idea de la frase está clara y, además, las películas la han explotado bastante: hay una frontera, que distingue la realidad de los sueños, cuyo derrumbe resulta, en el mejor de los casos, desconcertante. En el peor de los casos, da miedo, y mucho.

»Pero puede dar mucho más. Pongamos por un momento, que en el sueño no se atraviesa el paraíso. Pongamos que lo que se atraviesa es el infierno y que, allí, claro, a uno no le dan ninguna flor, así que al despertarse nuestro soñador no tiene nada en la mano. Entonces se levanta, toma una ducha, desayuna, coge el metro para ir a trabajar y allí, en el periódico gratuito, se encuentra, no en la portada, sino en páginas interiores, una noticia con una fotografía, y en la fotografía resulta que aparece la misma puerta del infierno que ha soñado la noche anterior. Eso da miedo. Eso da mucho miedo y eso, poco más o menos, es de lo que trata Cenital.

»Vamos a librarnos de las metáforas. Cenital transcurre en un mundo postapocalíptico en el que el fin de la civilización no ha llegado a causa de una catástrofe nuclear, ni por culpa del deshielo, ni de los casquetes polares, acontecimientos que, al fin y al cabo, podrían o no producirse. Aquí el final de la civilización ha llegado por algo que sabemos con toda seguridad que sucederá, antes o después: se llama Peak Oil, que es el nombre (por supuesto, inglés, todas las cosas importantes tienen un nombre en inglés) con el que se conoce al momento en que la humanidad alcance su máxima capacidad para extraer petróleo. Por si alguien está muy, muy despistado el petróleo es esa cosa negra a partir de la cual hacemos funcionar los coches, los aviones y los tractores; construimos aparatos plásticos, fibras sintéticas, herbicidas, detergentes etc., etc., etc. También se le conoce como oro negro o como el rey del mambo de la civilización.

»Un poco menos conocido que el término «Peak Oil» es el término «Crush Oil». Para explicarlo vamos a recordar que, cada vez que oímos en las noticias que sube el petróleo, nos atamos los machos, porque sabemos que una subida del petróleo se traduce automáticamente en una subida de la gasolina, los transportes, el pan y, en general, de todo aquello en cuyo proceso de producción o transporte influya el petróleo. Es decir, de todo. Esto de que el precio del petróleo suba de tanto en cuando es así porque, a pesar de que la producción de petróleo se ha ido incrementando históricamente desde que comenzó a explotarse para la producción de energía, la demanda ha ido subiendo, como poco a la par. Además, el coste de extracción también ha ido variando progresivamente, y a esto tenemos que sumar el hecho de que, para qué engañarnos, siempre hay gente que intenta sacar la mayor tajada posible.

»El petróleo ha sido, hasta el momento, algo que ha habido en cantidad suficiente para todos, siempre y cuando pudiera pagarse, claro, y el crush oil pone nombre al momento en el que eso deja de ser así. El momento en el que, simplemente, deja de haber petróleo para todos y en el que todo el mundo empieza a tener mucho miedo y a cabrearse cantidad porque no hay petróleo para poner en marcha un coche de fórmula uno, para viajar en avión a Londres o para arrancar un tractor.

»El Crush Oil tiene mucho que ver con el peak oil pero tampoco son fenómenos totalmente paralelos, porque en el Crush Oil intervienen además otros factores. Por ejemplo, el hecho de que existan varios países que han sido muy, muy pobres hasta el momento y que, ahora, siguen siendo «muy pobres». Pero ya solo son eso, «muy pobres» a secas, así que, a partir de ese único «muy» que va del «muy, muy pobres» a «muy pobres» a secas, hay cientos de millones de personas en China, en Brasil y en India que, en este mismo momento, están barajando comprar un coche, como en occidente, y dejar de ir a todas partes en bicicleta, lo que significa que ese único adverbio que va del  «muy, muy pobres» al  «muy pobres» a secas es una de las mayores amenazas para el sostenimiento del planeta. Ya ve usted [1].

»Claro, ahora a ver quién les explica que para vivir como un occidental tiene uno que ser occidental, porque, si no, no va a haber forma de mantener el carrusel en marcha. La cosa tiene especial importancia ahora que el carrusel se está quedando sin pilas. Estamos seguros de que habrá gente que pondrá todo su empeño y su buena voluntad para explicárselo de forma razonable, pero la historia nos dice que siempre ha habido gente que no quiere oir.

»El Crush Oil para decirlo a las claras, pone nombre a una crisis económica en la que ya no se trata de saber de qué fondo crediticio internacional vamos a sacar un dinero virtual con el que compensar la carencia de dinero virtual que asola a una serie de bancos, para que así esos bancos puedan volver a reactivar la máquina de crédito que genera dinero virtual, y que ese dinero virtual vuelva a ejercer su función de combustible de nuestra economía. La crisis actual es poco menos que una milonga, en comparación con lo otro, porque ahora mismo se trata «sólo» de aclarar que había una cantidad de dinero que creíamos que teníamos y que, en realidad, no existe, que nunca ha existido. Los veinte mil millones de Bankia no los han robado Rato y Cía., que pueden ser culpables de ineptitud o de cobardía, pero no de robar veinte mil millones. Eso no le cabe a nadie en los bolsillos. Esos veinte mil millones, simplemente, no han existido jamás. Es un dinero que un montón de avariciosos individuos han ido imaginando con sus ordenadores, apostando en una carrera contra el futuro. Ahora el futuro ha llegado, y es malo, pero (ay) todavía puede ser mucho peor. El Crush Oil pone nombre a una crisis en la que de lo que se trata no es de números en una máquina -que, no vayamos a simplificar, es algo muy importante, tal y como se está demostrando- , sino de pan. Se trata de saber de dónde vamos a sacar el petróleo -léase, la energía- para poner en marcha las cosechadoras, o las máquinas que deben llevar comida a las hipertróficas ciudades del mundo.

»Si ahora piensa usted que todavía nos queda mucho para eso, le diré que, en propiedad, podríamos estar hablando en pasado. Técnicamente, hemos sobrepasado el límite máximo de las reservas convencionales y, si todavía podemos aplazar la declaración oficial de que hemos llegado al punto de inflexión, es porque confiamos en encontrar reservas que aún no hemos encontrado y en explotar pozos que aún no hemos sabido cómo explotar. Otra carrera al futuro. Sería bueno que estuviésemos buscando una alternativa viable para un producto que utilizamos para generar el 80% de la energía que consumimos. En lugar de eso, seguimos embarcados en una partida gigante de póquer, en la que nadie quiere reconocer que todos (Alemania, España, Italia, EE.UU., China, Brasil…) hemos estado jugando de farol. Simplemente, ese dinero no está, nunca ha estado ahí. Como dice Krugman, nuestro déficit es su superávit. Estamos moviendo la deuda de un lugar a otro. Al intentar terminar con esa deuda que recorre Europa somos como el niño que está en la playa con su cubo e intenta cambiar de sitio el agua del mar. Apostamos a jugar de nuevo al futuro -tal vez el dinero aparezca por algún lado- porque es lo que siempre se ha hecho y siempre ha funcionado, pero por primera vez en la historia reciente de la humanidad, parece que el futuro no será mejor.

»Todo esto, en realidad, Bueso no lo pone en la novela. Lo que hace es introducir el tema y luego explicarlo a medida que desarrolla una trama que se sitúa en un futuro apocalíptico, después de un colapso económico mundial. Hay muchos futuros posibles, así que, si es usted un alma sensible le advierto de que lo que viene no le va a gustar. La novela de Bueso trata sobre un grupo de gente que ha conseguido escapar de la implosión post-petróleo, estableciendo una comuna basada en la producción autosuficiente. Suena a poblado hippie, pero la cosa no va del todo por ahí. Aquí los hippies llevan fusiles de asalto y ballestas, por si las moscas.

»Bueso nos explica un poco la vida de la comuna: qué hacen unos y qué hacen otros en esa comunidad, qué hacían unos y qué hacían otros antes del colapso financiero… Le advierto al lector que es posible que la vida de los personajes de la comuna no le interese demasiado, porque a las quince o veinte páginas puede que esté demasiado ocupado pensando en dónde almacenar cantidades ingentes de latas de conservas o cuánto tiempo podría sobrevivir al margen de la civilización si las cosas no vienen muy mal dadas.[2]

»De todos los personajes el que más protagonismo tiene es un tal Destral. Destral es lo que queda cuando mezclas a Julien Sorel y el protagonista de Mad Max. Bueso va intercalando la vida en la comuna con las entradas de blog en las que, antes del colapso, Destral, anticipaba la destrucción de la sociedad del petróleo. Por si no asustaba lo suficiente, Bueso añade además una serie de documentos preapocalípticos, entre los que se incluyen citas (reales) de economistas, de sociólogos, de informes del Deutsche Bank, de Ali G y de Siniestro Total. Según avanza la trama de la novela, Bueso incluso tiene el detalle de hacernos ver que, por muy mal que vayan las cosas, siempre pueden ir a peor, dado que el ser humano está dotado de la habilidad de renovar su talento para hacerse putadas los unos a los otros, incluso en las peores condiciones, aun cuando su potencia tecnológica y mecánica se haya visto considerablemente mermada.

»Pues eso. Si quiere usted pasar miedo, pruebe a soñar que atraviesa el infierno, que el infierno es un campo de petróleo en llamas y que, al despertar, tiene la mano manchada de fuel oil. Ah, y a su vecino al lado, dispuesto a cortársela.» [3]

[1] En algún lugar he leído que una de las grandes amenazas ecológicas del planeta es que los chinos descubran las ventajas del papel higiénico. La metáfora es tan evidente que resulta hasta grosera —en más de un sentido.

[2] El que suscribe ha hecho su cálculo personal, que ha resultado ser de diecisiete minutos y medio. Quizás parezca que no es mucho pero, son doce minutos más que Jose María Gutierrez «Guti».

[3] La mano, hombre, no todo va a ser malo.
 

Miguel Carreira, Factor Crítico, 1 de junio de 2012
....................................................................................
Malthus era un optimista

«Tenéis que leer Cenital. En serio. Tenéis que leerlo. Como sea. Atracad a alguien. Ponedle una pistola en la cabeza y pedidle veinte pavos. Si mezcláis lejía y quitaesmalte tendréis cloroformo. Usadlo. Imaginad que se acaba el petróleo. Que mañana abrís el grifo y no sale agua. Que encendéis el interruptor y no hay luz. Que vais al supermercado y no hay comida. Porque el petróleo no es solo lo que mueve los coches. El petróleo es lo que mueve la economía. Es lo que hace posible todo. Imaginad que no encuentran nada con que sustituirlo. O que lo que encuentran en tan caro que solo lo pueden pagar los ricos. Imaginad qué pasaría entonces: que solo sobrevivirían los que estuviesen preparados. Y los que estuviesen dispuestos a comer carne humana. Que Mad max os parecería una película infantil. Que Malthus os parecería un optimista.»

Layla Martínez, Vida de perras, mayo de 2012
....................................................................................
Cenital

«Cenital es una novela de ficción, bueno, mejor dicho de anticipación, inspirada en el cenit de la producción del petróleo. Es importante recalcarlo, por que por ahí he leído alguna crítica en su contra, alegando que es demasiado exagerado el colapso, que lo es, y que no es realista, etc. Es que es una novela de entretenimiento. Y vaya si lo consigue, yo de hecho me la leí en tres sentadas. Cuando hace unos años paso un asteroide relativamente cerca de la tierra, se hicieron un par de películas, siendo la menos realista la que vendió más. También sirvió para tratar un peligro que está ahí, y mucho más improbable de que ocurra en un futuro próximo que el cenit de la producción del petróleo. Vamos, que ayudan a sensibilizar.

»Aún así, esta novela está muy currada. Me encontré casi todas las bromas/mitos y en general elementos de la subcultura peakoiler, esto me ha sorprendido personalmente. El escenario descrito es un colapso catabólico, el escenario popularmente llamado "Mad Max", caos post-industrial, ponle un nombre. El colapso catabólico es una posibilidad real a medida que la crisis energética se prolongue, muy radical pero no imposible. En ese sentido además el autor corrige los fallos de Mad Max. Por ejemplo, se mueven en bicicletas principalmente y no en V8 que gastan 20 litros a los 100km, eso sí, quedaba muy bien en la peli. Y por otros muchos detalles, se ve que se ha trabajado mucho en ellos, están todos muy cuidados, así me lo confirmó Emilio. Es la historia de una ecoaldea que comienza como una comunidad radical y que por las circunstancias de la historia termina siendo un referente de civilización después del colapso. Los personajes atraen, puesto que es fácil identificarte o identificar a la gente que te rodea con ellos. Somos nosotros aquí y ahora, transportados a una situación demencial, como buena historia de terror.

»Y por último, la novela tiene sus mensajes de fondo... Al final refleja en un contexto muy exagerado una lucha entre dos maneras de entender el lugar del ser humano en el mundo, sobre un conflicto que es muy actual en el fondo. Bueno, que si quieres entretenerte léelo, y si no sabes de que va esto del cenit de la producción del petróleo, y te pica la curiosidad, investiga.»

Oriol de la Dehesa, Oriol.at, 28 de mayo de 2012
....................................................................................

«"El chollo de la energía barata se va a acabar (...) muy pronto (...) y se desatará el caos dado que en nuestro modelo de desarrollo no existe, a corto plazo, una alternativa al empleo de combustibles fósiles". Esta frase resume el mensaje de advertencia de Cenital, la historia de un becario que prevé que la catástrofe maltusiana está cerca y se pone a crear una ecoaldea para huir del desastre que se avecina con todos aquellos que quieran escucharlo, al principio, y con un estricto criterio de selección por utilidad después, como un Cristo cibernético que lanza consignas que vienen a decir: "Ven y sígueme".

»Y efectivamente, en la novela la sociedad que ha hecho caso omiso de las enseñanzas del gran jefe Seattle de que el dinero no se puede comer llega a su propia destrucción por el agotamiento del petróleo y acaba con los parados de larga duración convertidos en bandoleros, carreteras pobladas de coches con esqueletos y una humanidad caníbal. No en vano se ha calificado al ingeniero de sistemas Emilio Bueso (Castellón, 1974) de autor de terror, pues crea las atmósferas más inquietantes: "... donde antes se arremolinaban pequeños peces anaranjados, ahora hay unos enormes y espantosos siluros negros".

»Destral, el protagonista, espeta frases como puños que forman parte del ideario antisistema y que ponen en evidencia la debilidad del dinero fiduciario: "¿Son iguales ante la ley dos fulanos que no pueden pagarse al mismo bufete de abogados?" "Coméis cítricos sin vitamina C, madurados en cámaras". "¿Tiene algún sentido hablar de igualdad de oportunidades cuando el dinero domina nuestras vidas y el dinero se hereda?" "Somos la generación mejor formada y más expoliada". El capitalismo es retratado como una Torre de Babel que se hace cada vez más alta hasta que se derrumba.

»Cenital es un título muy interesante y muy documentado a medio camino entre la realidad y la ficción, duro, de aires cyberpunk a lo Mad Max que subliman un escenario dantesco, que capta la atención de forma efectiva y que a fuerza de repetir su mensaje llega a la suspensión temporal de incredulidad del lector más cínico.»

Lidia Están Arias, Yamelosé, mayo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Hay novelas de género creadas para golpear, hundir su puño en el estómago del lector y adentrarlo en una pesadilla que podría estar a la vuelta de la esquina. Una de esas novelas es Cenital, del escritor de Castellón Emilio Bueso.

«Bueso construye una novela de anticipación, apocalíptica, que describe con tan cercana y con tantos aspectos reconocibles que parece al alcance de los dedos del lector. Ese es uno de los grandes aciertos del autor: describe una sociedad derrumbada, que proscribe en tiempo récord cualquier vestigio de humanidad, para lanzarse a una orgía de violencia con el único fin de la supervivencia. Y lo sitúa, aquí, en una España aterradoramente reconocible, a dos años vista.

»Destral es un joven brillante que descubre que el petróleo está a punto de desaparecer provocando un colapso total. De becario pasa a ser un líder mesiánico en Internet y el fundador de una ecoaldea que está destinada a sobrevivir a la catástrofe.

»El autor alterna un argumento mínimo en el oscuro futuro de 2014, mientras rememora cómo llegaron a la ecoaldea —uno de los múltiples significados del título— sus distintos habitantes. Construye así una crónica de dicha comunidad y acaba con una historia que se convierte en su cénit, en el paso siguiente de esa sociedad neoprimitivista.

»Su estilo es duro, seco, directo al ojo del lector, preparado para golpear rápido y fuerte. Es una novela de género, pero, como las grandes novelas de anticipación, busca un efecto, una denuncia desesperada y casi casi agónica. Si no cambiamos, este mundo va a reventar e igual cambiando ahora, ni siquiera valga.

»También hay que destacar a sus personajes, su trágica galería de inquilinos de Cenital y, sobre todo, su líder y protagonista de la novela: Destral. Su construcción poliédrica es brillante: un líder mesiánico, solidario, salvador; un inadaptado con hambre de buscar atención; un demagogo y voraz conquistador.

»Los escasos defectos que pueda tener esta novela, los compensa con el objetivo cumplido: aterra y atenaza las entrañas del lector.

»Una novela salvaje, aterradora. Esperemos que Bueso, nombre que deberían apuntar en sus agendas para seguir su pista, no sea tan buen profeta como escritor.»

David Yag√ľe, Best Seller Espa√Īol, 23 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Tras Noche Cerrada, ésta es la segunda novela de Emilio Bueso que leo, y puedo decir que se aprecia una mejoría más que notable desde su ópera prima y una evolución tanto temática como estilística.

»Cenital es un título que encierra un juego de palabras. Por un lado, nos habla de la visión que se tiene desde el cielo, con una connotación casi de "ojo de Dios". Por otro, se refiere al cenit, al punto más alto que alcanza en este caso el petróleo, el combustible que alimenta a la civilización occidental y a su superestructura ideológica: el capitalismo y la sociedad de consumo de masas.

»Ambos significados están presentes de forma constante. En la introducción se nos presenta la toma de conciencia de Destral, un joven ingeniero que manipula un satélite desde el que puede abarcar toda la redondez de la tierra (dicho con la misma nomenclatura bíblica). Las metáforas relacionadas con la omnipotencia y Dios abundan en la novela, sobre todo referidas a Destral, quien manifiesta a lo largo de la novela variadas facetas del concepto divino. Primero observa el mundo desde las alturas, luego sufre una revelación, luego sermonea al pueblo desde el anonimato de internet, avisando del apocalipsis, y finalmente actúa como el profeta que guía al pueblo "elegido", una especie de Moisés mucho más pesimista y práctico, o casi un héroe fundador de tendendias "survivalistas". Es decir, es un personaje con un trasfondo claramente religioso o mesíanico, aunque centrado en la materia.

»La anécdota argumental, algo breve para mi gusto (y con un final abrupto), se desarrolla en el paisaje tras el desastre, con carreteras colapsadas, ciudades en ruinas, vehículos herrumbrosos y abandonados (al estilo de Mad Max), alternada con capítulos donde se nos desvela la biografía de varios de los miembros de la aldea, y otros extraídos del blog de Destral antes de la catástrofe, compuestos por discursos anticapitalistas y filosóficos, inspirados en la famosa teoría del "pico del petróleo", que augura que quedan muy pocos años de esta sustancia, sostén de la civilización tal y como la conocemos. A través de Destral se  exponen los puntos principales de esta teoría, uno de los cuales es la falta de alternativas viables al combustible fósil. Se trata, por tanto, de un discurso pesimista y quizás algo simple y catastrofista.

»Si bien es cierto que el autor (o su personaje) nos recuerdan épocas de involución social como la acontecida tras la caída del Imperio Romano, la desaparición del mundo maya o el colapso de la Isla de Pascua, he echado en falta una perspectiva histórica o a largo plazo del problema. Resulta poco creíble que un escenario como el planteado en la obra sea posible en un brevísimo espacio de tiempo (unos pocos años), dado que si es cierto que los gobiernos están al tanto de la merma en las reservas, es dudoso que dejen a sus ejércitos sin medios de defensa o ataque, por decir algo (vamos, que seguro que tienen algo preparado por si acaso). El autor, por ejemplo, desdeña la energía nuclear, que podría ser en primera instancia un buen método para abastecerse de energía.

»Sin embargo, sí me resulta muy realista la descripción de las consecuencias de la crisis: ese mundo post civilización donde el ser humano, domesticado por años de vida "fácil" es incapaz de sobrevivir sin rebajarse al mundo salvaje y a la práctica que mejor lo encarna en el imaginario popular: el canibalismo. Quizás demasiado rápido también lo de la ritualización de tales prácticas tribales (pinturas de guerra, máscaras, nuevo sistema de nombres, desnudez ritual), aunque si uno obvia estos aspectos algo exagerados puede leer la novela como una fábula más que como un relato de ciencia ficción distópica rigurosa donde solo unos cuantos elegidos preparados y dotados de conocimientos sobre agricultura mantienen un remedo de la vieja civilización resistiendo a las hordas en su recinto amurallado.Podría decirse que hay una dualidad dada por el mundo de los agricultores y el de los cazadores, y también un enfrentamiento por dos visiones de la relación del hombre con la naturaleza: el cultivo ecológico y la rapiña, metáforas también de dos formas de economía.

»Otro tema, ya citado, es el de la regresión del ser humano al plano "salvaje", el hombre que está sometido a las leyes de la naturaleza, como la supervivencia del más fuerte, y la pérdida gradual de los valores "civilizados" y su sustitución por rituales primitivos. Aunque en el fondo, el salvajismo de unos y la supuesta civilización de otros no resultan tan diferentes, como se pone de manifiesto con el detalle de los condones, que no desvelaré, pero que revela la existencia de una violencia racional "civilizada".

»Como toda obra donde se utiliza una cronología demasiado estricta (la acción transcurre en nuestra época, hasta el año 2014), corre el riesgo de quedar obsoleta en poco tiempo. Lo mismo puede decirse de algunos juegos de palabras de los utilizados en la obra, que podrían no entenderse de aquí a unos años (los tontos del Media Markt).

»La prosa de la obra contiene variados recursos estilísticos como los juegos de palabras, repeticiones poéticas, metáforas, etc, sin que resulte pesada ni sobrecargada. A decir verdad se lee muy bien, y casi nunca parece pedante, aunque los discursos son tan directos y tan poco sutiles que dejan muy a la vista el mensaje, sin apenas sugerencia.

»En resumen, una obra que bebe de fuentes como El señor de las moscas (y a mí, además me ha recordado a Mad Max e incluso al final de Apocalypse Now), inspirada por la conspiranoia (o no) del fin del petróleo, que muestra una humanidad superviviente en un mundo sin recursos, algo muy deprimente si ocurriera en realidad, y que plantea cuestiones interesantes, como por ejemplo qué hacer con la sociedad de consumo, el revival malthusiano, el alejamiento del ser humano de la naturaleza, que lo vuelve inútil para sobrevivir, la regresión social, etc, etc. Abstenerse pesimistas.»

Covadonga Mendoza, Regina Irae, 16 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital

«No hay tema tan candente y tan de actualidad como la actual crisis financiera. Si a esto le sumamos una hipotética crisis energética (no tan hipotética hoy día), tenemos una novela apocalíptica que las malas gentes quieren incluir en el subgénero dentro de la ciencia ficción denominado de anticipación.

»Sólo espero que esta magnífica novela no anticipe nada de nada o nos veremos en serios apuros.

»¿Qué pasaría si el petróleo se terminase de un día para otro? ¿Qué sucede cuando una sociedad colapsa a nivel global? Tales interrogantes pretende resolver Emilio Bueso con Cenital. Su obra más gamberra editada hasta la fecha. Pero no nos llevemos a engaño. Tras el ególatra discurso de Destral en su blog cenital subyace un deseo de advertir e invitar al sentido común, un grito por el tan necesario desarrollo sostenible imposible de aplicar en ideologías capitalistas agresivas.

»Reconozcámoslo, el petróleo no se ha acabado, pero sin duda podría hacerlo tal y como especula el escritor castellonense. Y entonces sí que no habrá modo de arreglar el entuerto. La habremos cagado tanto que probablemente no sobreviva ni el diez por ciento de la población mundial.

»En tan desoladora situación conoceremos, cual reducto galo en tiempos romanos, una ecoaldea pensada por Destral y Agro para sobrevivir al colapso siendo autosuficientes, siendo Astérix y Obélix frente a la jauría despechada del antiguo régimen.

»La novela avanza a través de tres hilos diferentes y bien definidos, que se alternan unos con otros. El primero, las entradas del blog, le sirve al autor para explicar cómo se ha llegado a dicha situación; el segundo, las presentaciones de los personajes, es un subterfugio para especular sobre las posibles reacciones de la gente y cómo podrían, o no, adaptarse al colapso; y la tercera, que no la más importante, la historia per se de la ecoaldea y sus vicisitudes en un mundo cuya sociedad humana ha involucionado hasta alcanzar impensables cotas de decadencia.

»Cenital es, sin duda, una excelente novela que demuestra el gran talento de Emilio en el uso de la palabra; la lírica aplicada en su justa medida, sin abusar de ella; los experimentos estilísticos bien contenidos, tal y como exige la trama; y esa manera chulesca de sentar cátedra en la que tan a gusto se mueve, como ya nos demostró con Diástole, su anterior novela.
Sin duda es un libro que recordaré y con el que disfruté de lo lindo.

»Ahora bien, como a todo se le puede sacar punta, invito al lector que no la haya catado a que detenga la lectura de esta reseña, se haga con el libro, lo lea, y retome de nuevo la lectura desde este punto.

»Vamos, que voy a hablar de cosas que podrían considerarse spoilers.

»Advertidos quedáis.

»Hay unos pequeños detalles que empañan la genialidad del libro. Un libro que empieza con una fuerza descomunal y comete el error de pretender terminar con un fallido juego de pirotecnia. El autor, probablemente sin pretenderlo, o pretendiéndolo, ya que esto no deja de ser un producto de entretenimiento y no un ensayo, se contradice a sí mismo al montar un nudo argumental en el mismo desenlace en el cual participan todos los miembros de la ecoaldea. Pero, claro, no es creíble si durante todo el libro define a la ecoaldea como un búnker del cual solo sale Destral a cazar. El resto de habitantes han dedicado años a dejar pasar el tiempo tras los muros de su hogar. Por tanto resulta inverosímil que sean capaces de montar una emboscada perfecta sobre una tribu caníbal que lleva años preparando emboscadas y viviendo a la intemperie.

»De hecho, aunque el autor dedica algún capítulo a describir muy por encima los diferentes ataques sufridos por la ecoaldea de manos de toda calaña venida del exterior (incluso grupos de tropas de asalto armados con morteros), lo hace tan de pasada y resulta tan accesorio y tan poco creíble que ni siquiera habría hecho falta mencionarlo, y de hacerlo al menos no haberlo exagerado tanto. Porque en ningún momento menciona la titánica labor que debieron protagonizar para armarse tanto como para detener todos los ataques sufridos y frenar a verdaderos profesionales de hacer muertos.

»También hay que mencionar al personaje principal y promotor de la nueva sociedad: Destral. Un tipo poseedor de una lucidez excepcional, experto en lo suyo (como prácticamente todos los miembros de la ecoaldea, que son unos hachas en lo que hacen), líder carismático que gobierna sin gobernar y que al final de la historia y sin venir mucho a cuento, se vuelve un kamikaze con la determinación del Stallone de turno y además gay. Lo primero lo exige el final que ideó el autor y se acepta en la misma medida que se acepta dicha pirotecnia, pero lo segundo es de una gratuidad tal que hasta sobra. No se da ninguna pista. Hasta el capítulo en el que se delimita al protagonista este es un borrón indefinido sin motivación ninguna salvo la de ser un pasota erudito. Sabio en muchos sentidos, pero totalmente asexuado. Ni una caricia, ni una sola muestra de afecto entre Agro y Destral durante todo el libro. Esos dos tipos no son gays, no son nada, porque está claro que no se aman.

»Salvando estos tres detalles, los cuales son muy discutibles y estoy convencido de que el autor tendrá su propia opinión al respecto, y los demás lectores también, el libro es del todo recomendable.

»Una prueba más del buen hacer literario de Emilio Bueso y del buen gusto de la editorial Salto de Página.»

Miguel Puente, OcioZero, 10 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«El mayor defecto de Cenital es que realmente no pasa nada. Me explico: Emilio Bueso se centra en la introspección de los personajes y nos cuenta cómo son y cómo se sienten, valiéndose de una prosa desnuda de artificio y un estilo contenido; dejando a un lado su ego para permitir que la narración transcurra de una forma pausada y reflexiva, sin ponerle obstáculos a lo que nos cuentan. Y lo hace de una forma sobresaliente, de eso que no le quepa la menor duda a nadie.

»Si hay una cosa indiscutible, es el inmenso talento y la confianza que Bueso demuestra en sí mismo como escritor, tanto en esta obra como en Diástole –su anterior y muy recomendable novela–. Por eso, todos los defectos que remarcamos –y más, conociendo un poco su trayectoria– cabe la posibilidad de que no sean tales; pueden ser ejecuciones intencionadas, ya que Bueso parece estar más interesado en las causas de la crisis global que padecemos y en la mente de sus personajes que en la acción en sí misma.

»Pero aunque sea de forma consciente, el problema es que Bueso no deja que sean las acciones de los personajes las que definan sus conductas. No, él nos describe como son, yendo atrás y adelante en el tiempo narrativo, y luego nos pide un acto de fe; apenas vemos cómo se comportan y reaccionan sus personajes, y solo nos queda creernos lo que se nos dice. De hecho, cuando parece que los personajes han sido presentados y los acontecimientos van a empezar a sucederse de una forma épica y brutal, la novela se termina abrupta y precipitadamente.

»El uso de un narrador omnisciente le sirve a Bueso para contarnos cómo eran los personajes antes de ir a parar a Cenital –una iniciativa que pretende instaurar una especie de cooperativa agrícola y ecológica, antítesis del desarrollo industrial y científico que nos llevó al Hundimiento del Sistema Capitalista– y situarlos de alguna forma en una especie de tablero abstracto donde se desatará un conflicto que, como ya hemos dicho, se presupone brutal, entre dos formas de entender la supervivencia.

»Por un lado están aquellos que prefieren labrar la tierra y cazar para comer, retomando las viejas costumbres de los primeros hombres, con el propósito de recuperar la sintonía con el medio ambiente y rechazar así las necesidades banales que fueron corrompiendo el alma del ser humano hasta transformarlo en un depredador del bienestar. Esta facción es la de Cenital.

»Por otro, están quienes consideran que tras el Hundimiento solo los más aptos pueden sobrevivir y pretenden implantar una sociedad salvaje que se sostiene en el poder de la fuerza; la cual, más que a una sociedad anarquista donde la propiedad privada no existe, se asemeja a un estado totalitario o una oligarquía donde una minoría –la Élite– vive a cuerpo del rey mientras una mayoría subyugada sufre y se le arrebatan los dos elementos más importantes de una sociedad justa: la libertad y la dignidad.

»Bueso nos narra el clímax en unas pocas páginas, cuando ha usado muchas más para contarnos hechos anecdóticos dentro de la trama —aunque importantes en el ámbito conceptual y emocional de la misma—; y al llegar a la última página nos queda la sensación de que hemos leído una novela estupenda pero a medio hacer.

»Por eso mismo, la decepción es tan grande, porque tras una presentación interesante, aunque lenta y con escasos sucesos, y un nudo casi inexistente, Bueso parece no querer extenderse con el clímax de la novela, como si hubiese dejado de interesarle, y la cierra de golpe; cuando el entorno apocalíptico y los personajes daban para una historia más extensa y compleja.

»La novela, con todas sus imperfecciones, te la bebes, literalmente; resulta difícil no leértela de un tirón. Engancha por sus excesos y por su tono crítico y revolucionario.

»Magnífico el uso de las citas para empezar los capítulos, con el propósito de establecer un marco social, económico y político sin necesidad de recurrir a un montón de adjetivos; así como de crear una atmósfera crispada con la que cualquiera con dos dedos de frente puede empatizar. Bastarían las citas elegidas por Bueso para hacerse una idea aproximada de la situación en la que se encuentra el mundo en este inicio del siglo XXI.

»También destaca el uso que hace el escritor del blog del protagonista, utilizándolo como un altavoz de ideas revolucionarias, antisistema y anti-antisistemas, mientras se permite el lujo de emplear una prosa más agresiva y lapidaria que en el resto de la narración. En los capítulos dedicados al blog se ve la influencia que Warren Ellis ha podido tener en Bueso, y nos viene a la cabeza “Spider Jerusalem” y “Transmepolitan”; aunque desconocemos si Bueso ha leído dicha colección de cómics.

»Pero no os llevéis a equívoco, pues siendo una novela que probablemente no alcance las pretensiones del autor, en los funestos tiempos que corren, “Cenital” adquiere un cariz de obra de culto; necesaria y valiente a partes iguales.

»Bueso nos plantea un montón de interrogantes muy interesantes y expone ideas atractivas e incómodas; aunque lo hace de una forma muy histriónica, pues no le importan demasiado los matices que se derivan de las circunstancias. El mundo a ojos del protagonista parece dividirse en negros y blancos, no dejando espacio para los intervalos cromáticos.

»Como historia de ficción Cenital no alcanza las cotas de calidad esperada, aun siendo una novela notable; pero como obra literaria resulta un ejercicio interesantísimo, una especie de ensayo disfrazado de ficción que nos invita a la reflexión y pretende remover conciencias; y a fe, que lo hace»

Roberto J. Rodr√≠guez, rese√Īas.org, 8 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital

«“La verdad es que se avecina una crisis. Japón está en manos de hombres de negocios codiciosos y de políticos débiles. Con gente así, es normal que cada día haya más miseria. La única solución es que nosotros, los jóvenes, hagamos algo. No creas que soy un agitador de masas. A mí sólo me interesa el arte… La función de Okada-Shingen es abriles los ojos a jóvenes como tú y crear obras de verdadero valor para estos tiempos difíciles que corren” (Un artista del mundo flotante. 1986). Kazuo Ishiguro sitúa este monólogo del pintor Matsuda en 1949. Otro creador, Ono, sostiene la tesis contraria: “El mayor interés del artista es plasmar la belleza que pueda tener ante sí”. Ambas opciones existen desde tiempos remotos. Emilio Bueso, con su demoledora Cenital, opta por la primera.

»Frente a las obras utópicas de la Antigüedad (La República, de Platón) y del Renacimiento (Utopía, Tomás Moro), desde comienzos del siglo pasado han cobrado fuerza las narraciones distópicas, es decir, aquellas que vaticinan un futuro siniestro para la raza humana. Muchas de ellas dibujan un escenario totalitario que inhibe las emociones, censura las artes y ata el libre albedrío (Un mundo feliz, Huxley; 1984, Orwell; Fahrenheit 451, Bradbury; Kollocaína, Boye; El cuento de la criada, Atwood); otras especulan sobre el aumento de la violencia individual (La naranja mecánica, Burgess) y de la ejercida por el estado (Perseguido, King; o la trilogía de Los Juegos del hambre, Collins); en algunas, se sublevan las máquinas (2001. Una odisea en el espacio, C. Clarke; ¿Sueñas los androides con ovejas eléctricas?, K. Dick); y en las menos, se augura una involución que devuelve a los hombres al mundo preindustrial de la Edad Media (Dudo errante, Hoban). Cenital pertenece a este grupo.

»Con cada una de sus novelas, Emilio Bueso ha cruzado un umbral distinto: el del terror en Noche cerrada (2007), el gótico en Diástole (2011) y ahora ha atravesado el de la distopía o novela de anticipación. No parece que haya género que se le resista. Tres disparos, y otras tantas dianas en el corazón de sus lectores. Disfruta con sus libros. Y se nota.

»Cenital es su obra más compleja. La más arriesgada. Bueso teoriza sobre el derrumbamiento de la sociedad por el impacto de la crisis económica y del agotamiento de los recursos energéticos. La caída del imperio capitalista, obliga a los pocos supervivientes a una regresión, a un desandar lo andado, a una vuelta al origen. Los personajes que pueblan Cenital (la ecoaldea en la que se han agrupado, en el límite de Castellón) trabajan codo con codo para sobrevivir en su comuna autosuficiente. Viven en el año 2014. A dos de los recortes que padecemos, del darwinismo social que nos estratifica, del golpe que supone la subida de impuestos y el encarecimiento del transporte, de la privatización de Repsol YPF en Argentina, del aumento del paro, de la nueva reforma laboral… Y esa pequeña distancia cronológica, de pronto, nos angustia.

»La estructura del libro trata de armonizar la historia civil con la hipótesis de Bueso, que no deja de ser una ficción que a la vez que colma nuestras ansias de entretenimiento, advierte de los riesgos de economía neoliberal. La obra, pues, hila dos tipos de discursos que se van alternando: ensayo y narración.

»Ensayo. Cenital combina la creación de un mundo narrativo, literario, con el comentario y la reflexión sobre los acontecimientos reales que afectan a los individuos con independencia de su nacionalidad. Todas estas ideas, a su vez, se dividen en dos grupos. Por un lado, tenemos las citas textuales que Emilio Bueso toma prestadas de algunos de los ecologistas más importantes (Guy McPherson, James Howard Kunstler…) o de obras emblemáticas de la ciencia-ficción (Mad Max, 1984..). Es decir, en la novela encontramos ecos de trabajos anteriores, con los que contrae una deuda ideológica. Y por otro, se encuentran los post que Destral, el protagonista del libro, publica en su bitácora. Este personaje, pues, es lo suficientemente crítico como para no admitir los cambios en el parámetro moral que hacen que su conciudadanos soporten, en nombre de la crisis, la pérdida constante de sus derechos. Con su blog arenga contra las políticas neoliberales y trata de romper la ilusión de normalidad que ciega al resto de la gente. Lo hace con urgencia. Hemos tocado techo. Sobrepasamos el límite. No hay tiempo para el cambio. Vamos en un tren sin frenos hacia la pesadilla. Su objetivo es el reclutamiento: “Escríbeme. Sal de ahí. Deja tu empleo. Deja de comprar basura. Vende tu casa. Vende tu coche. Huyamos. Juntos podríamos llegar muy lejos. Podríamos sobrevivir” (p. 35).

»Narración. De nuevo, se abren dos caminos. Por una parte, Bueso relata el paso del rito, el cambio o la transformación a la que se vieron obligados los habitantes de Cenital. Atrás dejan su identidad y oficio (soldado, sacerdote, temporero, becario…). Cada uno de ellos se reinventa, pone a 0 su cuentakilómetros y colabora en un proyecto común: la supervivencia. Y por otra parte, narra las aventuras y peligros que corren los miembros de esta comunidad tras el hundimiento energético y hasta el 2014. El estilo literario se torna brusco, descuidado, como la vida improvisada que llevan los cien aldeanos de la ecoaldea. Cuando el hambre, la violencia y las inclemencias del tiempo te miran a los ojos no hay lugar para las florituras de lenguaje.

»Trepidante, de alto voltaje ideológico, cruenta y visionaria, Cenital atrapa al lector desde la primera línea, y levanta un monumento a la cruzada en contra del capitalismo salvaje y despiadado.

»Aterradora.

»Imprescindible.»

Ariadna G. García, El rompehielos, 8 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Vivimos tiempos convulsos. No sólo por la concatenación de la macrocrisis económica, la degradación de nuestro estándar de calidad de vida, el progresivo aumento de las desigualdades sociales, la pérdida de confianza en la casta política que elegimos elección tras elección… A la vuelta de la esquina hay una serie de cuestiones que apenas se han tratado debido a todo el bagaje que llevan consigo y que se acercan inexorablemente.

»Sirva de ejemplo cómo se ha tratado en España el tema de la energía nuclear y cómo se ha dilatado la gestión de los residuos de alta actividad que se producen en las centrales; 3 o 4 décadas de bidones acumulándose en piscinas junto a los reactores, o enviándose a Francia por un “módico” precio, sin que los que debieran haber solucionado el asunto se decidiesen a construir el almacén destinado a albergarlos hasta hace unos meses. Uno de esos melones que nadie quería tocar y que sólo se abrió cuando huir dejó de ser una opción. Pero ahora toca hablar de otro problema complejo y poliédrico, más acuciante y, por tanto, más obviado: el agotamiento del petróleo barato.

»La mejor manera de acercarse a este asunto es a través de la tasa de retorno energético, que mide la relación entre la energía que obtenemos de un recurso y la que necesitamos invertir para obtenerlo. El caso del petróleo es paradigmático. Mientras que hace cien años su tasa era superior a 100, ahora mismo, dependiendo del yacimiento, el abanico abarca entre 5 y 15. Es decir, se necesita un barril de petróleo para extraer de un yacimiento esa cantidad de barriles. Algo que unido al aumento de demanda lleva a este recurso a unos precios que, si continúan por esta senda, encarecerán hasta límites insospechados los desplazamientos de cualquier tipo, los alimentos y el resto de bienes de consumo… Si, además, metemos en la ecuación lo que algunos anuncian que ocurrirá cuando se sobrepase el peak oil, una serie de acontecimientos que dejarían las novelas catastrofistas que escribió John Brunner como optimistas, el futuro tiene pinta de invitar a rasgarse las venas y sumergirse en una bañera con el agua bien calentita. Este es el suelo en el cual Emilio Bueso cultiva Cenital, una novela a caballo entre la distopía más desalentadora y la catástrofe más salvaje, un mazazo orientado a fijar la mirada en uno de los posibles abismos sobre el que nos movemos.

»Como pico y pala, Bueso utiliza en la narración cuatro secciones que intercala regularmente. En la que tiene una mayor sustancia, enclavada en el año 2014, se centra en la ecoaldea de Cenital después del colapso; un día a día de carestía y trabajo de sol a sol en una vuelta al siglo XVIII sin resurgir posible. Allí conviven una serie de personajes definidos en otros capítulos a través de un narrador externo que desnuda todo lo que les llevó a formar parte de este grupo de supervivientes. En ambos segmentos es fundamental la voz del narrador, cómo mediante el humor, con su tono, con lo que subraya, con lo que calla… fuerza Cenital hacia una postura: la inevitabilidad. El destino está escrito, no hay escapatoria y lo que vemos es la consecuencia final de una carrera suicida que hace décadas sobrepasó el punto de retorno. Evitar el hundimiento hubiera requerido de una serie de cambios contradictorios con la propia naturaleza humana.

»Mientras, las otras dos secciones juegan el papel de contrapunto. No porque ofrezcan un respiro sino porque cambian el registro al tomar la forma de reflexiones sobre lo que nos ha conducido hasta esa situación. Las primeras, una serie de artículos extraídos del blog del fundador del enclave e ideólogo de la ecoaldea, Destral, zahieren de una manera todavía más directa. Golpean con saña los vicios acumulados a lo largo de nuestra historia, aportan argumentos que apoyan sus tesis y, como corresponde a los creyentes, olvidan otros que las pondrían en cuestión. Mientras, las segundas son breves citas de una serie de autores que hacen mención a la fragilidad de esa pátina que llamamos civilización y que van desde militantes de la teoría del Peak Oil como Guy McPherson, fragmentos de informes de algún que otro organismo, frases de autores como H. G. Wells o Manuel Vicent…

»Esta estructura garantiza el cinético encadenamiento de escenas y reflexiones que, conectadas a la variedad de situaciones descritas, la rabia detrás del discurso, la brevedad de los capítulos, conducen a una lectura compulsiva. Y, también, a pasar por alto algunos detalles que chirrían un poco.

»El menos importante es el referido a la propia fecha del colapso, situado por Bueso en algún momento de 2012 o comienzos de 2013. No porque no vaya ocurrir, que a saber, como porque la sensación predominante cuando escribo estas líneas lo hacen un tanto inverosímil. Se fuerza el pacto de ficción y se resta carga a un argumento que, situando la historia dentro de cinco o diez años, parecería más creíble.

»Más preocupante es cómo se prescinde de los personajes. Apenas se avanza más allá de sus miserables vivencias, por lo que poco importa lo que les ocurra, y, prácticamente, todos se delimitan al margen de la narración principal. No se les define ni a través de sus conversaciones, ni de sus acciones, ni de la manera en que sus compañeros les ven… Una técnica particularmente molesta en el caso de Destral, el último de todos en ser descrito, el que tendríamos que conocer mejor y que termina revelando facetas apenas entrevistas porque no ha habido espacio (ni, creo, interés) por desarrollarlas antes. Todo ello mengua el alcance de la narración principal convertida en una pequeña anécdota, una crisis más en la historia de una ecoaldea habitada por personajes de dos dimensiones. Un capítulo más de una serie apenas bosquejada donde las tesis detrás del argumento lo son (casi) todo y no hay lugar para atender otras facetas.

»Así, Cenital es una novela de supervivencia escrita con convicción, sin circunloquios ni perífrasis, con una retórica desnuda e ingeniosa que se estanca a la hora de “narrativizar” una parte de lo que cuenta. Imprescindible para despertar ante hechos que pueden estar a la vuelta de la esquina, notable como ejercicio distópico pero relativamente mejorable como narración. Y, por qué no reconocerlo, todo lo que las novelas de zombies que se publican a ritmo de dos o tres kilos al mes jamás son porque se pierden en el escenario. Aquí hay encerrado un terror que no está concebido para disfrutar con palomitas.»

Ignacio Illarregui, C, 7 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital

«Una nueva fantasía apocalíptica. Esta vez situada en el año 2014. Tras el colapso energético y financiero, un grupo de supervivientes trata de seguir adelante en una ecoaldea de Castellón, enfrentándose a todo tipo de peligros y a su propia historia. Que nadie espere la belleza extrema de La carretera, el nihilismo pospunk de Mad Max o la lucidez desquiciada de El club de la lucha. Cenital pretende ser profética y a veces resulta ingenua o un poco kitsch, pero tiene todo el encanto de la serie B y la literatura pulp. También su eficacia narrativa, que te arrastra, literalmente, hasta la última página. Y, desde luego, sabe captar muchos de los miedos y amenazas que sentimos todos en la actualidad.»

Juan Vil√°, OnMadrid, 4 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Cenital (Editorial Salto de Página) es la tercera novela de Emilio Bueso, un ingeniero metido a escritor de novelas de terror. Hasta donde yo sé, es la primera novela escrita originalmente en español que trata sobre las consecuencias de la llegada del cenit del petróleo.

»La acción transcurre en el año 2014, en una España completamente colapsada. Del texto se deduce que no todo el mundo ha seguido exactamente la misma suerte aunque vaya camino de ello (en línea con la teoría de los canarios en la mina que enunciaba Darío Ruarte hace un par de posts), y que en ese sentido las cosas en España han ido mal, muy mal. En el país sobreviven unos pocos asentamientos organizados, eco-aldeas, en medio de un mar de barbarie, canibalismo y destrucción. Cenital es el nombre de una de esas eco-aldeas, fruto de el empeño de un hombre visionario, Destral, ex-ingeniero electrónico y químico, posiblemente una especie de sublimación post-colapso del propio autor.

»Literariamente este libro no es precisamente el cenit de la literatura española, como seguramente no lo pretende. El lenguaje es sencillo pero efectista, y es de agradecer que no utilice expresiones recargadas para describir un desastre de la magnitud del que está hablando, sino que al contrario sea bastante discreto con los detalles más escabrosos —aunque algunos destellos de los mismos harán estremecerse al lector—. Desastre que, en realidad, no se describe nunca en detalle: sólo tenemos retazos de él de las biografías de los miembros del asentamiento. Y he aquí una de las originalidades narrativas de la novela: los capítulos tienen una estructura alterna, uno ambientado en el momento de la acción presente (2014) y otro haciendo la breve semblanza biográfica de cada miembro del asentamiento. Esa estructura permite dar coherencia narrativa a la tragedia que se describe sin parecer la clásica descripción e inventario del desastre, y hace la lectura bastante más amena y la tensión por los acontecimientos presentes más soportable.

»La trama tiene ciertos elementos poco verosímiles, pero bastante menos que cualquier novela de ciencia-ficción o de anticipación y son admisibles en pro de una narración más fluida. De hecho, el gran problema con Cenital es que la desgracia que describe es bastante creíble; quizá un poco acelerada y precipitada, pero no inverosímil. En cuanto a la historia propiamente, resulta lo suficientemente interesante como para enganchar al lector.

»Cenital es una novela dura, con cierta carga de arenga (en los primeros capítulos se intercalan las reflexiones que el protagonista del libro había volcado en su blog, denunciando la estupidez e insostenibilidad de nuestro sistema económico) que le será complemente prescindible al lector concienciado y completamente incomprensible al lector casual, que lo tomará como una exageración del guión, en vez de una denuncia de hechos reales. Quien la lea y no conozca la temática del pico del petróleo no la considerará verosímil, y deprimirá a quien al conozca. Digamos que Cenital no es buen texto introductorio al problema, aunque podría valer como texto avanzado.»

The Oil Crash, 2 de mayo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«2014. El futuro a la vuelta de la esquina. El mundo ha caído en una crisis global debido a la carencia de petróleo. La sociedad tal y como la conocemos hoy en día hace años que desapareció, y los supervivientes a la debacle se dividen entre violentos saqueadores, que han abrazado sin dudar el canibalismo como modo de subsistencia, y unos pequeños grupos que buscan mantener un mínimo de orden mientras se afanan por obtener de la naturaleza un sustento que les permita ser autosuficientes.

»A ese último grupo pertenece el centenar de personas que habitan en Cenital, una ecoaldea fundada por el visionario Destral cuando le quedó claro que el capitalismo nos conducía a la destrucción. Allí, un grupo formado por personas de las más diversas procedencias, casi todos con una historia trágica a sus espaldas, trabajan de sol a sol con la esperanza de construir un futuro para sus hijos. Pero proteger el sueño que han forjado con el sudor de sus frentes acabará por enfrentarles a aquellos que, en lugar de esforzarse por reducir el caos reinante, no tienen más objetivo que arrebatarles el fruto de su esfuerzo.

»Cenital es la novela más terrorífica que he leído en mucho tiempo. Y no lo es porque la pueblen monstruos (aunque algunos de los personajes que se asoman por sus páginas bien podrían calificarse como tales) ni porque ofrezca escenas truculentas (si bien la imaginación del lector puede, sin duda, generar imágenes de gran dureza partiendo de aquello que sugiere el autor). Cenital aterra porque plantea un escenario más que posible, probablemente inevitable, y quizá más cercano de lo que nos gustaría admitir.

»Esta extraordinaria novela de Emilio Bueso es un ejemplo magistral de ficción apocalíptica, y se apoya en numerosas citas de grandes economistas, filósofos y eruditos para presentar una realidad desasosegante como pocas. Todo aquello que damos por sentado, las certezas que creemos inalterables en la sociedad moderna, acaban por desmoronarse como un castillo de naipes azotado por el viento. Nuestro mundo depende del petróleo de un modo tal que, una vez que dicha materia prima se agote, la humanidad se enfrentará a un desafío para el cual no está preparada. Las palabras de Bueso calan hondo porque están saturadas de verdad, y la inquietud que generan se acrecienta a poco que nos paremos a pensar en la aparente inevitabilidad de su mensaje.

»Somos seres pasivos y acomodaticios, y hace ya mucho tiempo que construimos una sociedad basada en mentiras cuya fragilidad, de la que todos somos conscientes gracias a los estragos causados por la tan traída y lleva crisis que padecemos, acabará por abocarnos al desastre. Podemos permanecer impasibles e indiferentes a lo que nos depara el futuro. Podemos hacer como los personajes de Bueso y tratar de reencontrarnos con la naturaleza para intentar volver a ser capaces de autoabastecernos. O, sin llegar a ninguno de ambos extremos, podemos intentar mejorar el mundo en el que vivimos aun con el más leve de los gestos.

»Sea como fuere, libros como Cenital son necesarios por su capacidad para remover conciencias abotargadas durante demasiado tiempo. Y si ello se consigue por medio de una historia fascinante, narrada con maestría y un ritmo envidiable, ¿qué más se puede pedir a una novela?»

José Rafael Martínez Pina, Crónicas literarias, 27 de abril de 2012
....................................................................................

«Publicada por editorial Salto de Página, Cenital es una historia novelada de una pequeña comunidad que sobrevive en el mundo posterior al cenit de la producción mundial de petróleo, con una sociedad colapsada, de tipo Mad Max.

»El autor, Emilio Bueso, demuestra grandes conocimientos del problema y las consecuencias que ello comportará para la sociedad mundial.

»Ha pensado e imaginado escenarios que muchos temerían pensar, intuir o pronosticar.

»La novela muestra elevados conocimientos sobre lo frágil que puede ser la prepotente sociedad tecnológica, cuando le falla de forma sostenida y prologada el aporte energético fundamental, que es el petróleo.

»Es de una lectura fácil y entretenida, aunque el escenario sea tan espantoso como realmente puede llegar a serlo. Bueso utiliza con elegancia el sarcasmo y define y va presentando secuencialmente a los personajes que conforman el pequeño grupo de supervivientes con una gran finura de trazos, partiendo de sus experiencias personales en el momento mismo del colapso.

»Realiza una muy acertada descripción del protagonista, el hombre que prevé el colapso y actúa previamente y en consecuencia para organizar un pequeño grupo operativo que pueda subsistir en un entorno lo más sostenible y protegido posible, y que lo dirige como un verdadero líder, que es el que no tiene que mostrarse continuamente como jefe de una manada, sino como un simple coordinador capaz de intuir y extraer cuáles pueden ser las mejores capacidades y de aceptar las inevitables limitaciones de todos y cada uno de los miembros de ese colectivo que se va formando de manera bastante espuria.

»Sus descripciones parciales sobre los derrumbes de los principales sistemas actuales de soporte y operación de una sociedad moderna (telecomunicaciones, transporte, alimentación, seguridad), están muy bien elaboradas y se van desgranando con las de las vidas de los personajes.

»Lectura recomendable para los que gusten de novela de terror con una sólida base argumental y hasta científica; un Allan Poe postcenital, que extrae el título de su libro del propio diccionario: Cenital: adj. Perteneciente o relativo al cenit.»

Pedro Prieto, crisisenergetica.es, 26 de abril de 2012
....................................................................................
Sembrando abandono

«El fin del mundo puede venir de muchas maneras, pero también de esta: en días en los que, precisamente, el conflicto entre Repsol e YPF y la llamada a la acción por vías de la defensa de algunos grupúsculos conservadores para con los argentos más reactivos es normal que se planteen situaciones como esta. Cenital puede ser muchas cosas, pero sobre todo es la nueva novela del joven Emilio Bueso. Y en ella, Bueso despliega una hipótesis: el apocalipsis económico puede darse, en parte, al agotamiento del petróleo. Para ello recurre a un colectivo antisistema reunidos en torno a un profeta ¿virtual? y plantea la formación de una especie de ecoaldea fortificada en el que las mascotas son los nuevos manjares y el progreso y el Estado de Bienestar (creo que esto al actual gobierno le molará) son parte del pasado. Como todo lo demás. Fin du monde

notodo.com, 26 de abril de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Emilio Bueso vuelve al escenario literario con una nueva carga de profundidad, una de esas novelas que seguro se guardarán en la memoria del lector arriesgado que necesita algo más que una aventura de supervivencia: "No entiendo qué demonios hace la gente con historias sobre el Apocalipsis zombi mientras el mundo real se cae a cachos. ¿Qué pasa, que para afrontar la realidad que nos envuelve sí nos hacen falta las metáforas?"

»Un futuro cercano, quizá demasiado cercano, en el que la sociedad transcurre por cauces opuestos a lo que se podría denominar como “mundo ideal”. Si nos ceñimos a la definición del término distópico (los textos basados en distopías surgen como obras de advertencia que muestran las tendencias actuales extrapoladas en finales apocalípticos), podría asegurarse que Cenital cumple con esa premisa. Nos avisa, bajo la percepción del autor castellonense, de qué nos puede ocurrir de seguir por el camino que está llevando este planeta en el que habitamos: "Hay un peligro real que está ahí y que no se queda en mi novela... ¿Ya oléis la gasolina? ¿No? Pues deberíais."

»Para ello Cenital se articula en varios estadios de lectura en los que vamos a poder ir conociendo datos que están más o menos a la vista de aquel que quiera leer más allá de los datos oficiales que día a día se nos van mostrando en los diferentes periódicos y noticiarios televisivos, así como reflexiones de Destral, el personaje alrededor del que se monta uno de los grupos de supervivencia, sobre observaciones que hace de la sociedad en la que le ha tocado vivir. Pero cuidado, Cenital no es una novela con protagonista absoluto, más bien sería una novela coral con un personaje que lleva el mando del grupo, en la que además, no estaremos integrados dentro de él, si no que vemos los hechos desde arriba, desde el llamado plano cenital (una de las posibles razones del título). Y como lectores, seguro que cada uno de nosotros nos sentiremos identificados con algunos de estos personajes, ya que provienen de estamentos diferentes, desde el promotor inmobiliario, a un indignado, un emigrante sin papeles, pero que se deshumanizan al unirse en la ecoaldea (de hecho se llaman por sus nicks virtuales), que viven en ella por lo que aportan, por sus conocimientos básicos, no por lo que fueron u ostentaron antes.

»Incluso esas pequeñas notas, frases o fragmentos de ensayos o noticias que aparecen al comienzo de cada uno de los capítulos, son otro estadio más dentro de la lectura; un intento más de hacernos ver que hace tiempo que se viene sabiendo el declive en el que nos hayamos inmersos, y que parece que todos hacemos oídos sordos hasta que no lo tenemos encima: "Vivimos en un mundo en el que cualquier idiota desquiciado puede hacerse con un coche, con un arma, o con un hijo. A nadie que esté dispuesto a convertirse en una amenaza para la sociedad le exigen unos mínimos de entereza y mobiliario mental. El colmo es que hayan sido unas personas carentes de la más mínima cultura financiera las que nos hayan mandado al borde del colapso bancario."

»Emilio comenta en alguna ocasión que cuando baja la basura de su casa, hay alguien esperando a llevarse esa bolsa, por necesidad. Quizá sea esta circunstancia, una de las inspiraciones que tuvo a la hora de ponerse en marcha a contar la historia de los ecoaldeanos: "Como no cambien las cosas acabaremos yendo a por la cena a la perrera municipal. Y alguien tiene que novelar eso ahora mismo." Y aunque la idea troncal de Cenital ya llevaba un tiempo en la cabeza de Bueso, ha retomado la historia añadiendo datos más recientes (del caso de los aeropuertos sin aviones o el 15M). Lo que todavía la hace más terrorífica, más cercana.

»"Tras un drama siniestro con su romance suicida, lo que me apetecía hacer era una novela capaz de mandar al mundo a la mierda." Y es que Emilio tiene una novela que se adapta como un guante a su estilo literario. Esa manera de escribir directa, que si en Diástole removía el interior del lector, en Cenital da un golpe al estómago, una colleja a la conciencia de quien se adentra en sus páginas. Aunque lo cierto es que llegué a pensar, antes de ponerme a leer la novela, que tendría una atmósfera más pesimista, más oscura, más derrotista, y sin embargo, dentro de todo ese cúmulo de datos y situaciones, siempre hay un rayo de esperanza, un nuevo amanecer.

»Y para eso Emilio se apoya en unos cuantos capítulos en los que a modo de presentación, nos va mostrando a diferentes personajes de la ecoaldea, de dónde han llegado, qué eran en los días anteriores y sobre todo qué aportan en su nuevo hábitat. Y hete aquí que es donde se ve esa esperanza, que el ser humano se reinventa y adapta a su nueva vida.

»Así pues, Cenital será esa novela en la que encontraré nuevos retos cada vez que la revise, y que significa un nuevo paso adelante en la bibliografía de Emilio Bueso, y del que espero un nuevo combate literario.»

Fernando Mart√≠nez Gimeno, rese√Īa.org, 24 de abril de 2012
....................................................................................
Inquietud y mucha retórica

«En un futuro próximo, a causa de la falta de combustible, se producirá un colapso económico que transformará el mundo y supondrá un apocalipsis económico y social brutal. Un grupo de personas con diferentes orígenes se agrupan en Cenital, una aldea gestionada desde criterios de sostenibilidad y primitivismo con el fin de sobrevivir.

»VALORACIÓN: La novela es inquietante, estresante y su final es sorprendente, no sólo por la trama. Bueso es consciente de que manipula datos reales. No lo niega. Que nadie se piense que va a toparse con un Daniel Estulín, Bueso no vende su libro como un trabajo de investigación sino como una sencilla novela de ficción que atemoriza al lector ante a un futuro tenebroso e inminente. El autor maneja muchos datos y en ocasiones lo hace con mucha habilidad. No siempre. Las arengas del líder, Destral, son verosímiles por ser tan inconsistentes como las del arquetipo al que encarna (un antisistema). La novela es coral, pero los personajes son tópicos y, por tanto, previsibles. El lenguaje es lo que más rechina en Cenital: demasiadas oraciones cortas, frases hechas y un abuso del retruécano, una figura de repetición retórica que se emplea en tantas ocasiones durante el texto que termina por hartar. Los giros verbales peliculeros tampoco aportan demasiado. Por todo ello, el final, ajeno a maniqueísmos, es sorprendente y confirma el cuajo del autor, que, paradójicamente, emplea un estilo adolescente, pero desarrolla una historia madura y con un fondo argumental sobre el que merece la pena reflexionar.»

David Burguera, Las Provincias, 19 de abril de 2012
....................................................................................
Cenital

«Más que de una novela de anticipación, yo la calificaría como un retrato de la agonía inmediata, a muy escasos años vista, que nos espera, porque ubica el argumento en 2014; plantea Emilio una situación que estaría a la vuelta de la esquina y que sólo para los más avispados no será una sorpresa. Vivimos imbuidos en un mundo, en una galaxia de estereotipos en la que no cabe pensar en el futuro más cercano. Sólo los dotados con una visión más global de lo que les rodea pueden plantearse una acción rápida. Es lo que sucede con el aparentemente débil personaje principal de Cenital —uno de los muchos becarios contratados para labores difusas, en empresas cuyos objetivos y definición se muestran de manera neblinosa—, cuando se ve solo y abandonado en su lugar de trabajo. A su alcance, el universo entero: en sus manos, los telescopios de vigilancia más precisos del planeta, le permiten contemplar cualquier lugar del mundo como si lo tuviera entre los dedos de sus manos.

»Destral, nombre en clave para el becario protagonista de nuestra historia que analiza —en un argumento que muestra el caos total al que lleva directo a la Humanidad el uso irresponsable de los recursos energéticos básicos— cómo el ser humano no sólo ratifica la tendencia animal a la adaptación a las situaciones más desalentadoras, sino que, de forma increíble, se desmarca en el sentido de reconstruirse: en la naturaleza sobrevive el más fuerte; en cambio, el hombre débil puede fabricarse una coraza de poder que le permita no sólo sobrevivir, sino incluso dominar a sus semejantes.

»Cenital es el nombre con el que Destral bautizó la ecoaldea creada por él y para él y cuantos escucharon sus propósitos para la supervivencia, y que le apoyaron a la hora de mantenerla como un fortín en el cual el trabajo colectivo de sus integrantes, cohesionando y amalgamando el proyecto conjunto, se convirtió en el valor más fiable y que mayor dignidad podía devolver al ser humano; pues el individualismo es una rémora para la supervivencia en un mundo que ha devenido una cloaca.

De tal manera, que el ser humano, más que víctima de su idiocia, cae por su peso a causa del egoísmo: me da igual el futuro si yo no voy a estar en él, y si el desastre se va a producir a dos años vista, la incredulidad y la pasividad se enseñorean de su mente: ¿eso quién lo dice?

»Los episodios son muy breves, lo que facilita una lectura más ágil, a la vez que sirve al propósito evidente de crear una atmósfera agobiante al acelerar el advenimiento de cada suceso. Las secuencias van alternando postulados de gurús de la economía, de la ciencia, de la sociedad, que ya avisaban de lo que se nos venía encima, el momento actual en el texto —2014— con el cataclismo, y los flashbacks en que Destral ejercía de mesías cibernético desde su blog. En la novela, Destral no deja de avisar —pocos años antes del 2014— del cierto y duro futuro. Un pronóstico tan negativo a dos años vista se antojaba a la gente como el desvarío de un demente: Bueso juega con el lector a lo mismo, pues hoy nos movemos en el 2012, y lo que cuenta es un aviso de lo que podría ocurrir dentro de dos años; se nos antoja imposible ¿o no? Este es el terror en una novela que no es de terror, ¿o sí? Es una novela para la reflexión, pero la reflexión no me relaja: me da pánico.

»El mérito de Bueso radica en que ha sabido acariciar, paradójicamente con violencia, nuestra fibra sensible, pues el futuro que nos amenaza ya ni siquiera es futuro, ahora es presente, ¿pesimista? ¿realista? El tiempo lo dirá...si es que queda tiempo. Quizás podamos hacernos a la idea, pero tal vez, darnos cuenta ahora ya no nos sirva de nada. Y Bueso, de manos de Destral, viene a darnos el pésame por las esperanzas muertas. La ironía: son los desechos sociales los elementos que fundan la ecoaldea, los inadaptados que se reconvierten para poder sobrevivir; no son los mejor dotados, tan sólo los que antes comprenden lo que se avecina. Curioso que sean los abúlicos quienes abanderen la lucha por la supervivencia. Hace años contemplábamos los avisos que desde la gran pantalla nos enviaban películas como Mad Max y sus secuelas...Hoy no lo vemos tan lejano ni desproporcionado.»

Javier Bocadulce, Abandomoviez, abril de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Emilio Bueso lo ha vuelto a hacer: no le bastó con su anterior novela, Diástole, una de las más originales novelas de vampiros que han pasado por mis manos, no... Tenía que volver a publicar un nuevo libro y dar a conocer a todo el mundo que lo suyo es incontinencia verbal, pero de la buena, donde no sobra ni falta nada.

»Cuando alguien me ha preguntado en alguna ocasión de qué iba la novela, no he sabido contestar de manera inmediata: algo hay en éstas páginas que me impide dar con un género específico, pero pensándolo conscientemente, está muy claro: es el FUTURO.

»Sí, el FUTURO, ya que la crisis económica que sirve de transfondo en Cenital, y que termina en Apocalipsis (no teman, mis lectores, el libro comienza justo ahí, no voy a estropear ninguna sorpresa) está más cerca de lo que nos creemos o así pensamos una vez cerrada la última página del libro.

»Inteligentemente, Emilio Bueso ha puesto la salvación del mundo en unos pocos supervivientes que acaban en una ecoaldea fortificada, que intentan sobrevivir a la falta de petróleo (que es el punto de inicio de esta gran catástrofe), dejando casi todo el protagonismo a Destral (líder que vaticinó toda la problemática como gurú informático) en un personaje muy humano, el cual podríamos ser cualquiera de nosotros.

»Para conocer más de cada uno de los personajes que aparecen por la ecoaldea, el libro está dividido en capítulos enteramente dedicados a las vidas pasadas mediante flashbacks muy bien insertados, y otros en los cuales, de forma pasada, se transcriben los mensajes de Destral en las redes sociales, en su intento de conseguir nuevas incorporaciones para llegar a construir lo que es la ecoaldea conocida actualmente.

»Es en esos mensajes dispersados por la blogosfera donde se denota un mensaje aún más pesimista que en el resto del libro, consiguiendo con ello que nos percatemos de lo mal que lo estamos haciendo en este mundo que nos ha tocado vivir, en el que el petróleo es el motor que mueve el mundo, nunca mejor dicho.

»Ambientada en el 2014, con una visión global que toca la fibra sensible, en sus páginas está la clave (o por lo menos, parte de ella) de lo que se puede hacer en ese futuro tan cercano que muchos no quieren ver, y estas personas que están muy cómodas en sus despachos y refugios serán los primeros en caer y en percatarse de que lo que se contaba en la película Mad Max (por poner un ejemplo gráfico) estaba más cerca de lo que esperaban...

»Narrada en capítulos muy breves, se potencia esa atmósfera de claustrofobia latente donde cualquier detalle insignificante puede ser la alegría del día o el fin del mismo, hace de esta novela un ejercicio reflexivo a la par que una de las lecturas más estimulantes de lo que llevamos de año.

»No la dejen escapar por nada del mundo; quién sabe si nos veremos las caras en un par de años en un paisaje devastado por la violencia y la falta de recursos, lamentándonos por no hacerle caso a estas verdades como puños.

»No podía acabar la reseña sin citar la espléndida portada que corona una edición perfecta de un libro perfecto.»

Francisco José Arcos Serrano, París siempre será nuestro, 18 de abril de 2012
....................................................................................
Emilio Bueso: Cenital

«Tirando de la cabecilla hipertrillada de todo buen reseñador: "Cenital es una novela diferente" y es la verdad, Cenital se presenta como una ucronía, aunque lo plantea con vista al futuro. El libro tiene mucho de tragedia, aunque desde la perspectiva de las ecoaldeas es casi una epopeya. Puede por momentos parecer una novela de ciencia ficción, porque los escenarios donde se desarrolla parecen propios de planetas lejanos, pero como en el planeta de los simios, todo pasa aquí. A pesar de acojonarnos, tampoco es una novela de terror. Tiene otro punto, que parece que estamos leyendo un ensayo, puesto que tiene una gran carga reflexiva. Muchos ven en Cenital una novela de anticipación, yo no me atrevería a decir tanto. Como veis no es una novela fácil de etiquetar.

»"Todo revolución comienza con el sueño de una persona corriente. Todo hombre corriente despierta a menudo de una pesadilla.

»Ésta es la historia de un hombre excepcional. De su sueño. De su pesadilla.

»De su fortaleza.

»Comienza con un despertar. Con el día en que Destral abre los ojos y descubre que la pesadilla es real."

»Cenital es una auténtica reflexión sobre nuestra civilización, nuestro modelo económico, en lo qué nos hemos convertido, en definitiva sobre nuestro estilo de vida,  y su más que, posible porvenir.iones que contiene.

»El protagonista, Destral, al igual que los satélites que manejaba cuando estaba becado, parece elevarse para poder ver con más claridad. Como los profetas del Antiguo Testamento se erige para vislumbrar el futuro colapso de la humanidad. El modelo productivo basado en el consumo de petróleo es insostenible, puesto que es una energía no renovable y no se poseen alternativas decentes.

»Destral toma conciencia que la única posibilidad de supervivencia que le queda a la humanidad,  es una vuelta a la tierra, a un neoprimitivismo. A través de sus publicaciones en su blog Cenital, vemos la evolución del protagonista y del estado social. El blog comienza su andadura como crítica del sistema, para posteriormente convertirse en punto de encuentro y simiente de la nueva civilización. Esta parte, compuesta por las entradas al blog de Destral, es quizá la que señalábamos antes, con mas parecido al ensayo.

»En la parte posterior al crack, podemos ver las consecuencias del fin de la era del petróleo, y de nuestra civilización industrial. Futuro desolador,  ciudades como cementerios gigantes, millones de personas muertas por inanición...

»Joder una tendencia del hombre de nuestro tiempo es naturalizar situaciones, me explico, damos por sentado que lo normal es tener agua corriente, luz eléctrica, desayunar café de Brasil, con zumo de naranja de Marruecos, y aceite de Jaén, ponernos nuestro pantalones fabricados en Vietnam, calzar nuestras zapas chinas... Pues sin el petróleo TODO SE VA A LA MIERDA.

»Aparte de las consecuencias, podemos ver como el proyecto de Destral, Cenital, echa a andar. Cenital es una ecoaldea, formada por gente diversa, a la que vamos conociendo gracias a oportunos flashbacks. Tenemos desde un ingeniero agrónomo que hace las veces de chamán, a un broker, un meapilas, una administrativa, una nini, un militar...

»Por su puesto, la vida en la ecoaldea no es un paraíso de hippies perroflautas, donde se vive a base de canutos y se montan de concursos de diábolo. Ni mucho menos, es una dura batalla por sacar adelante los cultivos, contando con la mínima tecnología, y con la ausencia de todas las comodidades que hemos conocido.

»La estructura del libro con dos puntos de narración en diferentes situaciones temporales, intercalando entrada del blog con capítulo postcolapso, le permite tener un espacio para la reflexión sin por ello perder vigor y frescura en  la narración.

»Cenital nos recuerda muy mucho a esas películas de ciencia ficción que pintaban escenarios devastados por el desastre nuclear. También se nota que el autor conoce los textos del anarquismo neoprimitivista, como Futuro Primitivo de John Zerzan.

»Si eres de los que ves el panorama negro, jodidamente negro quizá Cenital sea el empujón que te faltaba para abandonar la ciudad del pecado, y sumarte alguna comuna maoista, todavía estas a tiempo.»

InfamiaZine, 17 de abril de 2012
....................................................................................
Cenital

«Vayamos directos al grano: Emilio Bueso ha tenido que colgar el traje del escritor de terror para ponernos la piel de gallina de verdad. Después de una afirmación así, el lector ya puede pasar de seguir leyendo esta reseña, no perder más tiempo, y lanzarse a por su novela. Pero está claro que ahora profundizaré en el motivo de tanta contundencia.

»Cenital es una distopía, una de esas novelas de anticipación que surgen de cuando en cuando, a rebufo de situaciones de crisis, o simplemente del miedo de la sociedad ante un futuro que se antoja incierto, bien sea por temor a los avances tecnológicos (muy propio de las novelas de ciencia ficción de los 50), bien porque nuestros gobernantes nos han fallado, por causa de una crisis económica o por todo ello junto. Ahí estamos, en ese punto exacto. Lo curioso es que desde que todo este berenjenal de la crisis que nos azota comenzó a ser de dominio público, allá por el 2008, siempre he tenido la sensación de que no nos lo tomamos en serio, de que seguimos confiando en que todo se arreglará, ya sea por obra de alguna entidad divina (para los que tienen fe, benditos sean) o entregando nuestro voto a la oposición del gobierno con los ojos cerrados, sea este del color que sea. Lo importante es castigar a uno y luego esperar a que el otro nos saque del aprieto.

»La cuestión es que por más bofetadas que nos vayan cayendo seguimos en nuestras trece, sin hacer nada, obviando que las medidas no están siendo las adecuadas (si las toman será por algo, piensan muchos), permitiendo que nos recorten derechos, emborrachándonos con nuestro derroche de recursos naturales y calmando nuestra ansiedad consumiendo por encima de nuestras posibilidades. Todo sea por preservar nuestra ilusión de bienestar. Repito, ya se pasará.

Pero aquí llega Bueso, lúcido, tajante, equipado con el arma más convincente: la realidad. Ni criaturas fantásticas, ni entes demoníacos, ni asesinos en serie... El fin llegará por algo tan simple y cantado como es el agotamiento de los recursos energéticos, sin posibilidad de remediarlo porque nos hemos jugado todo a una misma mano, al igual que hacemos con nuestros gobiernos, con nuestra religión y hasta a nivel sentimental. Cogimos todas las fichas que hemos podido comprar en el casino y las pusimos sobre la misma casilla, y esa bola que rodaba a toda leche, prometiéndonos la mayor de las fortunas, está a punto de detenerse en otro color y otro número. Estamos jodidos.

»La humanidad, según Emilio Bueso, ha tocado fondo, y en ese entorno nos mete de lleno de la mano de un “perroflauta” que responde al nick Destral; un joven que ve la luz cuando se topa por equivocación con la oscuridad, observando desde las estrellas. A partir de ese momento, abandonará la comodidad impostada y comenzará a reclutar a un heterogéneo grupo de personas con las que levantará la ecoaldea que da título a la novela. En ella, casi todos los miembros de esta nueva sociedad primitiva se conocen por sus antiguos pseudónimos de la red, en un juego de contrastes muy inteligente, y ocupan tareas en función de sus especialidades o de las habilidades que han descubierto que poseían cuando la necesidad hizo acto de presencia.

»A nivel narrativo, Bueso deja de lado aquellas muestras de virtuosismo de las que hacía gala en Diástole (en algunos momentos un tanto estridentes) para desnudar su estilo y trasladarnos la historia de manera eficaz y sobria, otorgando todo el peso a una trama que, si bien avanza de manera abrupta en ocasiones, posee la fuerza de las revelaciones asestadas como puñetazos en medio del rostro.

»Debido a su extensión y a la estructura utilizada por el autor, que intercala las historias personales de cada uno con la trama principal y con las incendiarias entradas del blog de Destral, no se profundiza demasiado en los personajes. Pero esto es a todas luces deliberado, y ralentiza o dinamiza de manera acertada en los momentos oportunos. Lo importante no es el individuo, es el colectivo, y como no nos mentalicemos de que no habrá líderes ni héroes que vendrán al rescate, estamos jodidos.

»Con Cenital es muy posible que estemos ante una novela cuya repercusión a medio o corto plazo será tan evidente como lo fue en su momento Un mundo feliz, de Aldous Huxley. Espero que en el futuro no me encuentre un ensayo de Emilio Bueso como el que firmó el bueno de Huxley, en el que hacía repaso a cuántas de las predicciones agoreras de su novela se habían cumplido, muy a su pesar. Pero la exposición que realiza el autor castellonense es tan fácil de visualizar que creo que nos va a tocar empezar a preparar la mochila desde ya mismo.

»Por tanto, nos encontramos con una novela que se podría definir con una sola palabra: necesaria.

»En serio, debéis leerla. Después tendréis tiempo de volver a encomendaros a vuestros dioses para que no se cumplan las predicciones que contiene.»

Darío Vilas Couselo, Cultura Hache, 17 de abril de 2012
....................................................................................
Cenital

«Hace ya muchos años leí una novela de ciencia ficción de Michael Marshall Smith titulada Clones. Allí se mostraba que el uso de la genética tenía un fin muy concreto: los que tenían posibilidades económicas se clonaban para utilizar las "piezas" que se les estropeaba durante su vida, de forma que se podía amputar una pierna a un clon para ponérsela a su "dueño", o extirparle un hígado para reponerse el enfermo sólo porque había pagado por su existencia. No sé si sería aquella su mejor novela o no (literariamente no era siquiera destacable), pero me "sacudió". Literalmente. Me dejó tocada porque me mostró hasta dónde podía llegar el ser humano. Hasta entonces nadie, ni en novelas ni en cine, había contado algo así. Lo que pretendo transmitiros al contaros esta anécdota sobre aquel libro es que esa forma de sacudirte o noquearte es la que tiene, también, Cenital, de Emilio Bueso.

»Ya en Diástole os contaba que la forma de escribir terror de Emilio Bueso no es la habitual, que su idea es más incisiva que dibujar un simple escenario donde, de vez en cuando, dejes de respirar, o te lleves un susto. Estas novelas a mí me encantan, pero he de reconocerlo, la de Emilio me encanta igualmente y no tiene nada de esto. ¿Pero es terror? Lo es, y ciencia ficción, y distopía. El terror aparece cuando asumes que lo que te cuentan en Cenital podría no sólo pasar, si no que también tú podrías llegar a vivirlo teniendo en cuenta cómo está nuestro planeta ahora mismo, tanto a nivel de recursos como de política.

»Bueso limita sus presentaciones literarias a contar lo justo (y tiene sentido). En este caso le he oído introduciéndonos en un escenario donde, como ser humano, te conviertes en protagonista de un planeta que ha agotado recursos, que ha sido golpeado por climas difíciles, tierras hostiles y mandamases que no han hecho nada bien porque mantenían un sistema que culminaba en una crisis mundial mucho más grave que la que vivimos ahora, que no tiene petróleo, ni energía, donde sólo hay hambre, ecoaldeas, y una ristra de millones de muertos en su haber... En fin, una serie de datos que habilitan el escenario perfecto para situarte en él. Y conforme lees se hace más real, más creíble. Entonces llegan otros personajes a la novela y como un flash te vienen de pronto a la mente Mad Max o Waterworld, y es entonces cuando te dices: "No, aquello no había quien se lo creyera... El problema es que lo que cuenta Emilio sí es creíble. Ahí está el terror". Porque no se limita a la situación crítica, si no que culmina con el horror de los horrores; ¿puede el ser humano perder todos los valores para sobrevivir?

»Puede. Y no sabéis qué tipo de digestión se hace en esa supervivencia. Quien haya leído el libro, entenderá. Quien vaya a leerlo, que recuerde estas palabras para entender por qué me ha afectado como en su día lo hizo Clones.

»Cenital sitúa su escenario en distintos años. El más antiguo tiene que ver con Destral, el personaje principal de la novela, un tipo que terminará convirtiéndose en gurú a través de un blog, y en líder cuando todas sus profecías terminen por ser realidad. Destral es un personaje singular: por un lado no pretende ser el héroe, pero por otro es humano, con sus virtudes y sus defectos. El resto de narraciones tienen que ver con los componentes de la ecoaldea que crea Destral. Dependiendo del año en que llegaron y se sumaron a la gran familia de supervivientes, nos sitúa entre el 2009 y el 2014, momento en que finalizará esta historia. Y si bien todos los personajes son dignos de reparar en ellos, hay dos en particular que a mí me llegaron al alma, que me rompieron algo, que tocaron mi corazón, golpearon mi cerebro... y esto junto a esa pérdida de valores donde todo vale, me demostró que aquello podía definirse como agitación, sacudida, que es posible noquearte, dejarte tocada, apabullarte y asustarte. Estos personajes son Braqui ("Braqui es espantadiza, sigilosa y cobarde, como un pajarillo") y Dispo ("Dispo era el sobrino de Saig´o. Ahora es una planta"). Ambos  tienen la capacidad de romperte la moral, de sentir una lástima mortal, de permanecer como personajes. Ella sería, quizás, la esperanza, pero él... él es el deseo de desaparecer.

»Hoy recuerdo el 1984 de George Orwell y las millones de profecías de fines del mundo de los Testigos de Jehová (todas inventadas, todas equivocadas) y espero y deseo que Emilio consiga quedarse en el mundo de la literatura como un gran escritor pero que su “profecía” literaria jamás se cumpla.

»Aprovecho para felicitar a la editorial Salto de Página por la elección de la portada: esa gasolinera inútil, abandonada, que es el símbolo de la destrucción del mundo como lo conocemos, donde las mascotas acabarán llenando estómagos y algunos de los habitantes del planeta volverán a convertirse en salvajes.»

Anika Lillo, Anika entre libros, 16 de abril de 2012
....................................................................................
Cenital

«No viene mal que nos den una bofetada a tiempo. A todos, no solo a los niños. A todos nos hace falta que nos abofeteen con imágenes inclementes, con discursos persuasivos, mientras comemos ante una televisión de plasma que muestra niños hambrientos, mientras leemos un reportaje de guerra en una revista o mientras leemos un buen libro. Porque eso es Cenital, una novela que, ante todo, pretende darle una sonora bofetada al lector, para que espabile o, al menos, para que sepa que la sociedad en su conjunto debe espabilar, si es que estamos a tiempo y a los más poderosos les puede llegar a interesar, para evitar el derrumbamiento de una torre de Babel que empieza a oscilar con el viento.

»Tras una magnífica portada, sugerente y muy representativa, aparece una novela de anticipación, una mirada dura y triste hacia un futuro apocalíptico –una gravísima crisis energética basada sobre todo en el rápido agotamiento y encarecimiento del petróleo- quizá más cercano de lo que creemos, o eso es lo que pretende hacernos creer el autor a través de Destral, el protagonista que, en uno de los cauces del libro, intenta incitar a los visitantes de su blog a que formen parte de una cooperativa agraria sostenible con la que él pretende afrontar el colapso societal, el cual augura con múltiples argumentos a lo largo de las páginas.

»Cenital es un río con tres cauces diferenciados. Por un lado aparecen los capítulos pertenecientes a la etapa profética, los comentarios que deja Destral (quien dirige un satélite espía del gobierno) en su blog antisistema, cargados de mala leche, argumentos de diversa potencia (con algunos disentiremos, otros nos harán reflexionar muy en serio), con un lenguaje discursivo que no desentona dado el contexto.

»El siguiente cauce es la presentación pormenorizada de los personajes que pueblan la novela, independientemente de su importancia para la trama, un capítulo para cada uno. Bueso perfila una multitud de personas afectadas por un momento terrible, que les exige cambios a nivel emocional debido a la crisis de valores y la barbarie que se cierne por doquier. De este elenco de personajes desiguales destacaría dos de ellos. Braqui, por la singular manera en que el autor retrata su durísima vivencia, añadiéndole un componente poético que está ausente en la mayor parte del resto de personajes, y el otro destacado sería Carnaval, no tanto por su fondo psicológico, sino por lo efectista de su situación, un hombre que caza con una escopeta de perdigones ubicado en una de las torres de un inoperante aeropuerto que jamás vio avión alguno.

»El último cauce es el principal, es decir, la historia de la eco-aldea fundada por Destral y Agro. Los momentos de los primeros preparativos llevados por ambos me parecen de lo más destacado de la novela. Cuando el hundimiento del sistema tiene lugar, suceden los disturbios en las ciudades, luego las hambrunas y más tarde las guerras, o más bien guerrillas o emboscadas, por los suministros. Resulta muy interesante descubrir cómo el autor, con su peculiar voz cargada de realismo sucio y directo, sin ambages, explica los procesos del derrumbamiento de la sociedad actual y sus efectos más inmediatos.

»Sin embargo, hay un aspecto que me ha convencido menos. Resulta difícil asimilar que en apenas dos años la sociedad, tras el colapso, involucione tan enormemente y se extingan tan rápido determinados organismos públicos y privados. Tras una brillante descripción de cuanto pudiera ocurrir durante el colapso, las consecuencias posteriores, las que, a mi juicio, pudieran verse en el peor de los casos al cabo de las décadas, me parecen excesivas por su prontitud. En la novela se abre una nueva etapa de oscuridad que precipita una marcha atrás en la Historia mucho mayor de lo que supusieron las traiciones, las invasiones bárbaras o el creciente y peligroso estatus de los foederati para el Imperio Romano. Y esta marcha atrás no sucede en un siglo, sino en un año. La civilización del siglo XXI da un salto hacia atrás tan profundo y drástico que puede resultar inverosímil para el lector. Comienza una época verdaderamente despiadada. De pronto, uno tiene la sensación de pasar de un momento de crisis societal a verse inmerso en un ambiente más parecido a un Mad Max, o un Señor de las moscas, en apenas unos meses. La barbarie que Emilio Bueso nos narra, transmitiendo acertadamente esa sensación de abandono y descontrol a nivel global, sería más creíble en unas circunstancias que permanecieran en el tiempo en un plazo mayor, quizá unas décadas.

»Cabe señalar que la novela está aderezada con multitud de citas de ecólogos, profesores, escritores y ensayistas varios que nos advierten del peligro de un cercano colapso o de la naturaleza del ser humano. Lo considero un punto muy positivo que le da enjundia a la obra y a su intencionalidad.

»Por todo lo anterior, Cenital me ha parecido una buena novela, de ella se pueden extraer muchas reflexiones a la vez que avanzamos sin obstáculo por sus páginas. Un libro capaz de leerse en una sola tarde. Un libro para recibir bofetadas.»

√ďscar Bribi√°n, OcioZero, 16 de abril de 2012
....................................................................................
Cenital: manteniendo la mirada

«Dijo una vez un tal Nietzsche (parafraseando) que cuando uno mira a un abismo, este te devuelve la mirada.

»La cuestión es qué hacemos después.

»El miedo puede ser una respuesta, huir de esos ojos y olvidarnos de que el abismo está ahí; construir sobre el un pozo tan hondo que lo suma en el olvido. Pero seguirá ahí.

»Otra puede ser dar un paso y dejarse caer. Fundirse en las tinieblas. Ser abismo. Otro tipo de cobardía a gusto de los dominantes que temen de ser dominados.

»Sin embargo, lo más difícil tras enfrentarnos a un abismo (en la vida, evidentemente) es clavar los pies en el borde y, cuándo nos mire, plantarle cara. Mantenerle la mirada.

»De abismos en la vida y de miradas, o, mejor dicho, de mirada, va "Cenital", una novela omni-abarcante como el ojo de un satélite que se atreve a hablar sobre uno de los mayores abismos (el futuro) en todas sus posibles tinieblas.

»El resultado, a juicio subjetivo, una obra maestra; una de las mejores novelas (mejor aún, narraciones en general) de anticipación que haya tenido el placer de leer y una experiencia estética que deja huella y que hace honor a esa reflexión magistral que definió la literatura como un "ensayo de la vida".

»En Cenital ensayamos el desplome de la civilización. Lo ensayamos a través de muchas miradas y muchas posibles respuestas a ese desplome que, en tiempo presente, se ha hecho tan presente en nuestro día a día que parece caminar con nosotros como una segunda sombra.

»El marco que se plantea no es original. Ni necesita serlo. La pérdida del petróleo, que sigue siendo, por mucho que quieran hacérnoslo olvidar con cortinas de humo de verborrea económica, el verdadero talón de Aquiles de nuestra civilización (como lo fue la madera, el carbón y cualquier otra energía no renovable —y habría que pensar si alguna realmente lo es— empleada por el hombre para fundar una nueva etapa cultural), desata el desplome completo del marco social y el hundimiento en esas eras tan terribles tras la caída de grandes civilizaciones en los que la barbarie y el atavismo vencen el pulso del alma humana.

»Frente a estas mareas, una eco-aldea, un sistema reducido y sostenible pensado simplemente para la supervivencia de una civilización visible de duros trabajadores. La idea, tampoco es nueva, evidentemente. Desde las comunas de Bakunin a los sueños conductistas de Skinner en "Walden Dos", la idea de la unidad social reducida como ideal de la civilización ha ido perdurando a lo largo del tiempo.

»La diferencia es que Emilio Bueso no cree en las utopías. Cree en el desplome, cree en la necesidad de prevenir y cree, por encima de todo, en la supervivencia. Pero no en las utopías. En Cenital se lucha día a día, se lucha contra la tierra y sus frutos, contra las enfermedades y accidentes, contra los enemigos que quieren penetrar en ese reducto de civilización. Y, fundamentalmente, contra uno mismo.

»Ya comenté en mi reseña de Diástole que Emilio Bueso es un autor preclaro en su arquitectura narrativa; su forma de abordar esa renovación de la figura vampírica en cuatro noches y con una (necesaria) reiteración in crescendo de situaciones constituyen uno de los aciertos más notables de una excelente novela. Pero el grado de sofisticación al que ha llegado esa arquitectura en Cenital no es, precisamente, de eco-aldea, sino de catedral.

»Tres (más uno) niveles narrativos se entretejen entre sí a lo largo de los muy numerosos capítulos que componen las 278 páginas de Cenital. Por un lado, tenemos capítulos convencionales, en los que existe un presente histórico y un avance de la historia, situado en esa eco-aldea en el año 2014. Tenemos también capítulos profético-blogueros, los posts subidos en primera persona por el fundador de Cenital, Destral, a su blog personal antes del desplome. Y tenemos, por último, capítulos biográficos, narraciones que nos presentan a cada uno de los personajes más relevantes de Cenital y su entorno para comprender de dónde vienen a dónde van. El más uno serían las citas que, de tanto en tanto, enhebran los capítulos entre sí y que han de ser considerados como otro nivel narrativo porque en ellas también se da (aunque sea con palabras prestadas) una narración o al menos un crescendo narrativo y reflexivo.

»Estos cuatro niveles, además, se encuentran imbricados entre sí, en una estructura de montaje en paralelo muy conocida para los aficionados a las series de televisión contemporánea (Lost es el referente que más pronto se le viene a uno a la cabeza) que jamás se vuelve confusa. Más bien al contrario, resulta la única manera de plasmar esta historia coral, cenital, en toda su riqueza de matices.

»Del estilo de Emilio Bueso, bastan unas líneas para resumirlo. Su tótem literario sería algo así como un mastín rabioso, una masa de rabia que, en cuanto coge entre sus mandíbulas la carnaza, ya no la suelta. Pero a la vez cuenta con la capacidad de sorprender al lector con momentos de extrema sensibilidad y poesía entremedias del horror, quebrando cualquier tipo de armadura de distanciamiento en la que el lector pudiera haberse acomodado de ser la narración de un negro total y sin matices.

»A este respecto, cabe comentar como obra de arte aparte el capítulo dedicado al personaje de Braqui, un ejercicio en el filo de la navaja entre la crudeza más extrema y la emotividad más incontenible del que el autor sale no indemne, sino luminoso.

»Y para rematar esta pléyade de virtudes, nos encontramos con la extensión del texto. 278 páginas para contar esta historia (que hay que reducir por la peculiaridad de que los capítulos suelen ser muy breves y van separados por al menos una cara en blanco; más las citas) es, probablemente, el mayor de los prodigios, pues sería sencillísimo que ese número se multiplicara por dos o por tres. Pero someter a la historia a este tormento de gimnasia literaria hasta retirar por completo la grasa y dejar solo puro músculo acerado convierte Cenital en lo que debe ser: un martillo entre los ojos.

»Del lector depende despertar y aceptar que el abismo, por mucho que no lo mire, está ahí.

»Para terminar, una reflexión, la única cruz, no literaria, que puedo encontrarle a Cenital. Su tono apocalíptico y unilateral queda perfectamente compensado por la profundización psicológica de los personajes y por la deriva natural de la historia sin intervencionismos demagógicos (ejemplar, a este respecto, la forma sesgada en la que concluye). Pero el fondo filosófico que se puede extraer de la misma sí permite más objeciones.

»Bueso no oculta, o no parece ocultar, su intención de ser acicate del embobamiento colectivo, de indicarnos que la casa no es que tenga grietas, sino que ya se nos han caído techo y paredes sin que nos demos cuenta. Su solución es la de aceptar la historia y abanderar el cambio a otra nueva civilización más modesta, sostenible e, indudablemente, muy dura, pero no aborregada e hipócrita.

»Sin embargo, la valoración tan negativa de lo presente es un arma de doble filo, como lo es toda nostalgia (sea de lo que fue o de lo que podría ser). Todo período histórico tiene sombras y luces, y jamás se puede decir en qué proporción, pues el balance de cada ser humano en individual. Pero si adoptamos la visión precisamente cenital que aplica Emilio Bueso, más que indignación, si ponderamos el devenir de la especie humana a escala cósmica, "satelital", es de tristeza y humildad.

»Somos un pestañeo. En nuestra historia. En la historia del mundo. En la historia del universo.

»Vistos desde el espacio, como el barro animado que soñamos ser, no podemos sentir odio hacia nuestras sombras, sino una inhumana indeferencia ante la escala real de lo absoluto.

»Pero, a fin de cuentas, Cenital es literatura. Y la labor de la literatura, como de cualquier arte, no es ofrecer respuestas sino sembrar preguntas. Y en preguntas, sin duda, Cenital es una veta, hermosa, salvaje y subyugadora.

»El fantástico español debería de estar de enhorabuena, lanzar el sombrero al aire y proclamar que ya poco nos queda por aprender para caminar sin muletas prestadas de otros conquistadores.

»Espero que el tiempo me dé la razón.»

√Āngel Luis Sucasas, ScifiWorld, 3 de abril de 2012
....................................................................................
El caos que nos llega

«En cuanto abrí la novela, me di cuenta de que no estaba ante un libro al uso. No era una historia de terror, un género al que Emilio Bueso está más que acostumbrado. No era de misterio, algo que también le gusta al escritor de Castellón. No es de ciencia ficción, un género que va y viene en los gustos de los escritores. Entonces, ¿a qué nos enfrentamos al leer Cenital?

»Pues se trata de una novela de anticipación. Es decir, que cuenta algo que, con toda probabilidad, ocurrirá en algún momento. No sé si llegaremos al nivel que nos muestra Bueso en su novela, pero desde luego, visto desde aquí, desde este momento en concreto, es más que posible que nos encontremos con algo similar.

»La humanidad permanece retratada en esta historia como unos supervivientes. No importa lo que ocurra a su alrededor, no importa cuantos mueran por algún motivo, siempre hay grupos que consiguen tirar para adelante, adaptarse y progresar.

»El camino de Cenital, la ecoaldea que surgió poco antes del colapso de la sociedad no es un camino de rosas. Sus integrantes, organizados, con autorecursos para mantenerse activos, está continuamente bajo la amenaza de grupos de asaltantes que quieren sus reservas de alimentos.

»Por otro lado, los habitantes de Cenital no son unos angelitos. Saben que tienen comida y posibilidad de mantener un número concreto de habitantes, y no dudan en acribillar a todo el que se acerque buscando refugio. Familias enteras, niños, personas hambrientas, no tienen ninguna posibilidad de entrar en el recinto. Son asesinados desde las murallas de la comuna sin preguntar.

»La novela transcurre con un hilo conductor, claro. Pero también sirve para conocer como se fundó Cenital, quien vive allí, como llegó tras el fin del petróleo y cuál es su función en el día a día. Pero también hay una historia del hoy, algo que demuestra que para sobrevivir, todo vale. Hasta ponerse en la piel de tus enemigos y copiar sus métodos.

»Si lo miramos como la historia de un grupo de personas, sus motivaciones y sus actos inmediatos, resulta una novela desoladora. Muestra el lado más egoista de las personas, su necesidad de perdurar a toda costa, una vez liberados de toda compasión.

»Por otro lado, resulta esperanzadora, si lo miramos de manera global. Como especie, da igual las dificultades con que se encuentre. Sacrificando los valores que nos han llevado hasta el caos, la Humanidad puede medrar de nuevo, adaptarse y continuar adelante.

»No es una lección muy recomendable, pero Cenital demuestra que lo imposible es posible, y que con orden y planificación, se puede superar todo. Aunque los huevos para hacer la tortilla sean demasiados.»

Víctor Alós, El Simio Lector, 31 de marzo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Una crisis económica que deviene Apocalipsis es la propuesta de Emilio Bueso para su nueva novela.

»Llevamos oyendo hablar y sufriendo la crisis desde el año 2008 y esto no tiene visos de acabar. Para Emilio Bueso, esto no se arregla con unos años de ajuste, ni inyectando capitales ni nacionalizando bancos. De hecho, para el escritor, esta crisis económica es el resultado del agotamiento del petróleo, el combustible con el que hasta ahora había funcionado el mundo. La Editorial Salto de Página publica esta ucronía que sin embargo, cada día se vuelve más inquietantemente real.

»En un futuro no muy lejano en el que el agotamiento del petróleo ha causado hambrunas y diezmado la sociedad, una ecoaldea se alza contra la barbarie que la rodea. Dirigidos por Destral, un líder profético que vio venir la debacle al principio de la crisis, un grupo de artesanos y ganaderos, reciclados de sus profesiones anteriores, intenta sobrevivir imponiéndose a las plagas, los piojos, la escasez alimentaria y la codicia del resto de humanos.

»Cenital combina con maestría varias líneas narrativas temporales. Por un lado, el pasado, cuando los blogueros y pensadores de Internet comenzaron a organizarse y a fundar una ecoaldea. Por otro lado, las historias en modo flash back sobre cada uno de los personajes que conforman este asentamiento. Y después, el presente, la historia de los despojos del mundo en el que se alza la ecoaldea y sus esfuerzos para sobrevivir.

»Dotada de un profundo tono pesimista, Cenital es capaz de inquietar al lector porque lo enfrenta a problemas que se están produciendo hoy en día, como el rescate de los países, la subida constante del petróleo, el agotamiento de los recursos naturales y el endeudamiento de una sociedad que ha dejado de poder hacerle frente.»

Rocío Tizón, suite101.net, 28 de marzo de 2012
....................................................................................
Cenital, de Emilio Bueso

«Cenital es el título del nuevo libro de Emilio Bueso después del más que recomendable Diástole del que ya os hablamos aquí. Tras el buen gusto dejado por Diástole las expectativas eran altas y puedo decir que Bueso no ha defraudado en absoluto a pesar de nos ofrece un cambio de registro importante pasando de una novela de terror casi clásica a una distopía tan realista que en lugar de pesadillas provoca insomnio. Y ganas de aprender alfarería.

»Estamos en el 2014 y el cenit del petróleo ya es una realidad que no se puede ocultar y con él llega el fin de nuestra civilización, de una humanidad que ha crecido demográficamente como si los recursos fueran inacabables, los hombres inmortales, el progreso incuestionable. La salida hacia delante de los últimos años protagonizada por todos, como postadolescentes que se niegan a ver la realidad, el no querer discernir las señales, el esperar un “plan b” de los gobernantes, hace que, cuando llega el momento y la realidad golpea, no se pueda hacer nada ya que no hay refugio posible, no hay salida posible. A no ser que te hayas preparado previamente para sobrevivir.

»Cenital es la historia de Destral que sumó dos más dos y le dio 4, en lugar de 6 con el valor añadido, y comprendió que había que prepararse para lo que venía y pocos años antes del colapso funda una ecoaldea en un lugar perdido pero buscado junto a gente que ha ido contactando con él por internet. Es la historia de sus habitantes, new age con recortadas, que deben deshacerse de lo que eran para poder rehacerse, sobrevivir. El libro nos narra un momento concreto de la ecoaldea, mientras intercala las soflamas de Destral por internet, las historias de los habitantes de Cenital, la historia de la propia ecoaldea y las citas de libros reales que nos avisan de la que nos espera. Es en esa unión de diferentes aportes e historias, en el hilvanado que permite avanzar la acción mientras te hace reflexionar o te arrea un hachazo en forma de historia personal, donde reside uno de los aspectos mejor conseguidos de la novela.

»Los personajes son un elemento central en la narración que nos permiten dar un respiro frente a la realidad apocalíptica, aunque no sean en muchos casos historias amables. Son personas que tenían una vida como la nuestra, mejor o peor adaptados a nuestra sociedad, con mejor o peor suerte, pero hechos a una vida y a unos medios que abandonan para abrazar la autosuficiencia ante la seguridad de que se acabó lo que se daba. Algunos tuvieron la suerte de llegar a Cenital antes de la catástrofe, otros se verán obligados a refugiarse tras ver colapsar el mundo y deberán adaptarse a una economía de supervivencia, abandonando hasta sus nombres. Iriña, M1guel, Sapote, Agro… cada uno de ellos tiene una función en la ecoaldea, cada uno tiene una historia detrás y un futuro incierto por delante.

»La lectura del libro se acelera a medida que la acción va tomando forma hasta un final un poco anticlimático que se redime con la presentación, después de más de 250 páginas con él, de Destral.

»Como ya he comentado Bueso lo ha vuelto a hacer y se reivindica de nuevo como uno de los escritores cuya trayectoria hay que seguir, con una novela de anticipación envuelta en catástrofe, en estupidez humana y, por eso, tan real.»

Raquel Vallés, Lecturalia, 22 de abril de 2012
....................................................................................
 
Ir a reseñas  |  Críticas destacadas  |  Ir al libro  |  Leer un fragmento

© Editorial Salto de Página S.L.
Sociedad inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, España. Tomo: 23.393; libro: 0; folio: 204; sección: 8; hoja: M-419609.

Otras editoriales del grupo: Biblioteca Nueva