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reseñas y críticas Letal como un solo de Charlie Parker

«Desde el título (muy afortunado en relación con la trama narrativa) hasta la última frase, Letal como un solo de Charlie Parker es una novela de género, concretamente del llamado “novela negra”, y esta afirmación que parece tautológica, una innecesaria obviedad, nos va a servir sin embargo para reflexionar un par de párrafos sobre las complicaciones y, en el fondo, la paradoja que entraña para cualquier autor enfrentarse a este tipo de reto literario.

»Por una parte, acogerse a la literatura de género, siempre y cuando se sepan o se aprendan diligentemente los resortes básicos del mismo, es una garantía y asidero importante, una especie de “hoja de ruta” (con perdón por el terminajo), que seguida con atención, esmero y un poco de talento asegura casi siempre un buen resultado. Eso es lo bueno del negocio. Lo malo: que escribir literatura de género, sobre todo si nos referimos al de la novela negra, con tantos y tan deslumbrantes maestros, siempre hace correr al autor el enorme riesgo de situarlo de antemano, desde la misma línea de salida, en una posición relegada, de subordinación a las normas canónicas de la especialidad. Y por otra parte se afronta el peligro, más acuciante aún, de caer en el manierismo, la reiteración sin pulso ni brillantez de esquemas ya aportados y hasta la saciedad explotados.

»De manera que lo reconozco para que no haya malentendidos: cuando leo una obra “de género”, voy con mucho tiento en los primeros capítulos, esas cincuenta o sesenta primeras páginas que casi siempre de manera inapelable nos dicen si lo que tenemos entre manos merece la pena o es un tostón que alguien nos coló con buenas y, seguramente, apresuradas intenciones. Y también escribo enseguida que la novela de José Márquez Sánchez supera con nota esas primeras cincuenta páginas, mantiene el tono tenso y la voz firme a lo largo de la novela y desarrolla con agilidad y bastante habilidad un argumento que, de base, podría haberle presentado muchas dificultades y presentarse como demasiado complejo para el alcance de una novela detectivesca que pretenda ser eso y nada más (y nada menos). Con esta última afirmación me refiero a que el caso (real, histórico y documentado) de “El conquistador de Mongolia”, el rodaje de aquella pintoresca película, las muertes que se produjeron entre los miembros del equipo y elenco de actores, el intento de suicidio posterior de la protagonista (aunque la novela traza su propia cronología respecto a estos hechos, como debe ser), los numerosos casos de cáncer y los porcentajes escandalosos de leucemia infantil en el condado de Nye (Nevada) y St. George, todo ello relacionado sin duda alguna con las pruebas atómicas practicadas en aquel lugar, habrían quizás sugerido a otro autor otro tipo de novela, acaso orientada al best-seller. Elementos no faltan para ello: Hollywood y sus estrellas, secretos de Estado en connivencia con la Mafia de Las Vegas, apocalipsis atómico...

»Sin embargo, Javier Márquez Sánchez prefiere enfrentar el relato desde una perspectiva menos ampulosa, menos codiciosa respecto a la mercadotecnia editorial y mucho más ambiciosa desde el punto de vista literario. Su personaje “solucionador de problemas”, Eddie el Figura, un individuo memorable que probablemente dará más de sí en nuevas entregas de sus aventuras (debería), se hará cargo de la investigación conducente a desentrañar el misterio en la medida de lo posible y de lo que Eddie considere necesario, incluso oportuno, sacar a la luz. Nos encontramos al fin con una novela de índole detectivesca escrita con una pulcritud más que notable y certera entonación. La ambientación, como en una película clásica del género: impecable. Y a beneficio de los lectores, tenemos al fin una historia muy sagazmente hilvanada, el hábil desarrollo de un argumento basado en hechos reales que, por sí, serían merecedores de la atención de cualquier novelista. En pocas ocasiones la vida real, el glamour y las sombras del mundo cinematográfico y las posibilidades literarias de una intriga se combinan de manera tan a modo con en Letal como un solo de Charlie Parker. Javier Márquez Sánchez ha sacado petróleo de tan feliz circunstancia, lo que me parece muy meritorio porque lo fundamental no es que haya petróleo, sino, precisamente, saber sacarlo.»

José Vicente Pascual, La biblioteca imaginaria, 19 de noviembre de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«La ciudad de Las Vegas de los años cincuenta es un escenario perfecto para ambientar una novela negra: aquella era una ciudad en la que buscaban refugio estrellas de la música y del cine, sus lujosos hoteles ofrecían un sinfín de oportunidades al turista ávido de diversión, mientras las familias mafiosas controlaban la situación para mantener intactos sus abundantes beneficios. El escritor Javier Márquez entendió que ese ambiente le ofrecía enormes posibilidades a su imaginación, y no dudó en plasmar esa fascinación en su nuevo libro, Letal como un solo de Charlie Parker (Salto de Página), una novela que combina historia real y ficción para recrear la “Ciudad del Pecado” de mediados del siglo XX.

»Durante el rodaje de El conquistador de Mongolia, un western asiático protagonizado por John Wayne y producido por el millonario Howard Hughes, un trágico suceso interrumpe la grabación: una actriz aparece muerta en un río, y todo indica que la joven se ha suicidado. El encargado de gestionar el papeleo será Eddie Bennett, alias el Figura, un ‘solucionador de problemas’ que reside en una suite del Hotel Flamingo, conduce un Pontiac Silver Streak, comparte sofisticados cócteles con atractivas señoritas y se desenvuelve con soltura entre estrellas del show business, como Frank Sinatra, y capos de la mafia, como Johnny Roselli. Sin embargo nada será tan fácil como imaginaba, por lo que Bennett deberá investigar el caso ayudado por una diligente periodista, y esas indagaciones le llevarán a descubrir un dramático suceso y una conspiración para ocultarlo, con la Mafia, la CIA y el Ejército de los Estados Unidos implicados peligrosamente.

»Enamorado confeso de la música y el cine, Javier Márquez utiliza ambas temáticas para tejer el debut literario de Eddie Bennett, un personaje que toma el nombre del protagonista de la película El buscavidas (Eddie Felson, interpretado por Paul Newman) y el apellido del cantante italoamericano Tony Bennett, y que sin duda en el futuro vivirá nuevas aventuras. Quizás el germen de Letal como un solo de Charlie Parker hay que buscarlo en Rat Pack. Viviendo a su manera, libro sobre el “Clan de las ratas” —Frank Sinatra, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Peter Lawford y Joey Bishop— que estableció su sede en Las Vegas y que Márquez publicó en 2006. Ahora, el escritor sevillano utiliza la información recogida en aquel volumen con la intención de dar verosimilitud a su relato, una novela negra con el sabor de los grandes clásicos del género que mezcla realidad y ficción, con personajes e historias reales compartiendo escenario con personajes surgidos de la imaginación del autor, y todo ello en una trama que denuncia los intereses compartidos entre el gobierno estadounidense y el crimen organizado.»

Culturalia, 11 de septiembre de 2012
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Sabor a clásico

«Realidad y ficción se funden en Letal como un solo de Charlie Parker, que recrea el ambiente de Las Vegas en la década de 1950

»A pesar de que la variedad de formas y argumentos de la novela negra contemporánea es inmensa –y de que, de hecho, la heterogeneidad se ha convertido en uno de sus rasgos definitorios-, se puede afirmar sin temor a equivocarse que la hibridación es una de sus principales señas de identidad. Los esquemas clásicos del género han ido adquiriendo con el paso del tiempo la capacidad de moldearse con otros subgéneros narrativos, como la ciencia-ficción, la narrativa de aventuras o la novela histórica.

»La fusión con esta última, desarrollada desde el hito fundacional de “El nombre de la rosa”, ha sido especialmente fructífera. Autores anglosajones como Philip Kerr o Lindsay Davis se han convertido en algunos de sus principales representantes, convirtiendo el primero a la Alemania de la época de apogeo del nazismo y la segunda a la Roma Imperial en marcos de sus novelas, haciendo así que la intriga, las rutinas investigadoras y los personajes detectivescos tengan lugar en un escenario histórico que demuestra que, en ocasiones, hablar del pasado es la mejor metáfora para comprender el presente. En el contexto de la literatura española, escritores como Luis García Jambrina, Félix G. Modroño, Jerónimo Tristante o Luis Gutiérrez también han optado en algunas de sus obras por convertir al pasado –al remoto en los dos primeros casos y a uno más inmediato en los otros dos- en el tiempo en que transcurren sus narraciones.

»A este grupo de autores viene a sumarse el periodista y escritor Javier Márquez Sánchez, quien, después de coquetear con el género de terror en sus anteriores narraciones, se sumerge en Letal como un solo de Charlie Parker en esta modalidad de la ficción negra histórica. Ambientada en los Estados Unidos de la década de 1950, gracias al flash-back inicial que permite al narrador y personaje principal rememorar su pasado, la novela recrea con detalle el mundo de lujo, elegancia y excesos en el que se movieron personajes como Frank Sinatra o Dean Martin en los casinos y clubes de Las Vegas –tema bien conocido por Márquez, autor del ensayo Rat Pack. Viviendo a su manera-. Realidad y ficción se funden así en la obra, que utiliza un fresco de personajes secundarios en los que hay cabida para cantantes, actores o capos de la mafia de existencia real con seres ficcionales, entre los que destaca con luz propia Eddie Bennett. Creado con ecos de los grandes protagonistas del género, Bennett –que se define a sí mismo como un “solucionador de problemas”- es un detective de pasado oscuro que parece tan bien dotado para la investigación como para la seducción y la ingesta de cócteles. Mordaz, cínico, valiente, tremendamente astuto y dotado de una particular y muy personal ética, se verá envuelto en un complicado caso que comienza con el suicidio de una actriz y termina con una conspiración de altos vuelos.

»Escrita con ritmo y con una indudable maestría para el diálogo, Letal como un solo de Charlie Parker –novela de sugerente título, presentada además con una preciosa y evocadora cubierta- es una muy apreciable novela que permite al lector viajar al pasado y disfrutar de una entretenida y bien trenzada trama policiaca.»

Javier Sánchez Zapatero, La Gaceta de Salamanca, 5 de agosto de 2012
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Letal solo de Javier Márquez

«Javier Márquez ha hecho una apuesta de calado. Y no solo por la trama, que lo es y mucho, sino también por la ambientación, muy lograda, por los personajes, verdaderamente interesantes, o por el estilo, muy acorde al argumento y tan versátil como es la historia, sino por el riesgo que ha tomado.

»El riesgo no siempre se mide por la capacidad de asombrar sino en algunos momentos. Este es uno de ellos, por el atrevimiento, pues esta novela tiene y mucho. Nadie se arriesgaría con una trama así, con unos personajes similares, con una ubicación física tan particular porque todo lo que puede decirse ya se ha dicho, todo lo que se puede imaginar ya se ha hecho y todo lo que puede parecernos novedoso se ha tratado y no solo en la literatura, sino en el cine o en la música. Pero en lugar de haber dicho todo debería haber puesto casi todo, pues este libro es una muestra clara y palmaria de todo esto.

»Que un escritor ambiente su novela en la ciudad de las Vegas es algo habitual. Que se retraiga a una época como la década de los 50 del siglo anterior no sale de la anécdota. Que personajes que pueblen la novela se llamen Eddie el Figura o tengan apodos como Martillo o el Guapo o que muchos de sus apellidos acaben en vocal nos retrotrae a otro tiempo, ya muy trabajado en el cine. Pero que todo este entramado se haga por parte de un autor nacional no deja de sorprendernos y mucho.

»Pero Máquez no solo se atreve con esto sino que mezcla, con sapiencia y autoridad, personajes ficticios con reales, y los reales no son unos cualquiera: Frank Sinatra se toma copas con Dean Martin, John Wayne comparte botella con nuestro personaje o los legendarios Nitty o Sam Giancana se disputan un cadáver con Bugsy Seagel o Lucky Lucciano.

»Ahora juntemos todo ello, con una trama policíaca, mujeres guapas, algunos mafiosos rondado por allí, lo agitamos a modo de cóctel, que tanto agradan al protagonista y creo que al autor, y lo que nos surge de la cubitera no es otra cosa que una novela muy destacable, tanto que terminas de leerla sin darte cuenta, pues la narración discurre a una velocidad considerable, solo comparable a algún cadillac de aquella época.

»Cabe destacar que la prosa del autor ayuda a esa efectividad, pues tiene un lenguaje sobrio y que posee su dosis de expresividad y de talento, pues con muy poco nos recrea aquel mundo de una manera que pareciera que estuviéramos compartiendo barra con algunos de los personajes mientras contemplamos al barman agitar nuestro Martini.

»En resumen, una novela con regusto de otra época, con tipos duros, tramas enrevesadas y una mítica sin parangón de la que se ha nutrido el mundo del cine para crear verdaderas maravillas y que, cómo no, tienen su tributo entre estas páginas. Una apuesta interesantísima, al mismo tiempo que divertida a partes iguales. Si les apetece una buena novela de policías, tipos duros, mujeres con encanto y camareros sabios, no lo duden: este libro les agradará.»

Sergio Torrijos, OcioZero, 21 de junio de 2012
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A golpe de glamour y corrupción

«Colores vivos por todas partes, bloques inmensos de habitaciones, archimillonarios jugadores de black-jack o locales donde no escasean ni los más reputados cocktails ni los más reputados artistas son algunos de los iconos que han forjado la imagen más pomposa del Las Vegas del siglo XX, especialmente en el cine. Sin embargo, al reinar la suerte y el triunfo donde la desgracia, Las Vegas ha sido también campo de cultivo de mafias, corrupción y personas que, sin esperarlo ni pretenderlo, se ven inmersas en situaciones donde hay algo más en juego que un puñado de dólares. Ambas caras de la ciudad, la más amable y la más clandestina, componen el universo de Letal como un solo de Charlie Parker, la última novela negra de Javier Márquez Sánchez.

»El escritor y periodista sevillano se ha servido de los contrastes de Las Vegas para crear una trama, ambientada en los años cincuenta, por la que desfilan por un lado artistas clave en la cultura popular norteamericana como John Wayne, Frank Sinatra, Dean Martin... y, por otro, capos de la mafia, jóvenes aspirantes a actrices capaces de hacer todo lo posible por salir en una película o un músico frustrado y convertido en barman. Los escenarios también son parte de esa doble cara de la ciudad: tan pronto aparece una suite de lujo como una parcela de desierto donde las cuentas son saldadas y ajustadas.

»El protagonista es Eddie Bennett, un "solucionador de problemas" que debe realizar un trabajo cuya extrema sencillez —firmar un papel— le hace presagiar la existencia de unos entresijos que no parará de investigar con la ayuda de una seductora y sagaz periodista. Ambos descubrirán una cadena de cadáveres que conformarán una historia en la que, como en toda buena novela negra que se precie, averiguar quién apretó el gatillo queda en un segundo plano para el lector, pues Letal como un solo de Charlie Parker va más allá. Su trama sigue un esquema similar a los que han tejido casi todas las obras más clásicas del género, pero ahonda en la trastienda de Estados Unidos para contar algo más.

»A través de una conspiración, basada en hechos reales ocurridos en el rodaje de El conquistador de Mongolia, la obra lleva a cabo una contundente crítica sobre las conexiones entre la mafia y el poder público, sobre como éste puede llegar a ser capaz de usar la delincuencia en función de sus intereses y viceversa. El Ejército, un importante hombre de negocios y bandas organizadas aparecen en la novela perfectamente orquestadas con ánimo de ocultar a la población de la zona hechos de grueso calibre que deben permanecer en la sombra para no perjudicar a los implicados.

»La perfecta elección de los personajes, tanto los reales como los ficticios, y el ingenio de unos diálogos capaces de trasladar al lector al Las Vegas de los cincuenta ponen la sombrilla a un cocktail que Márquez Sánchez ha elaborado mezclando potentes ingredientes: crítica a la corrupción, homenaje a la cultura popular norteamericana y descripción de todas las caras de la ciudad del juego por excelencia. El sabor resultante es fuerte, pero agradable. La novela logra divertir, emocionar y transgredir al lector como lo hace una buena canción de Frank Sinatra o una de las obras más emblemáticas de John Wayne.»

Juan Diego Mora, Atendiendo a razones, 4 de junio de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker

«Al más puro estilo de los thriller americanos, ambientado en Las Vegas de los años cincuenta y protagonizado por un figura con tendencia a meterse de lleno en los asuntos turbios... Así es esta novela del periodista Javier Márquez Sánchez (Sevilla, 1978). En ella se dan cita las dos pasiones del autor: el gusto por fabular y la investigación periodística, lo que le llevó a tropezar con una leyenda negra vinculada al Hollywood de los cincuenta al rodaje de El conquistador de Mongolia, película dirigida por Howard Hughes y espoleada por un asunto que acabó saliendo a la luz sin el merecido dramatismo (la muerte de muchos miembros del equipo de rodaje por los efectos nunca esclarecidos de una radioactividad vinculada a un “asunto de estado”) De aquella realidad, recreada con pericia y minuciosidad, surge este relato, que especula con hechos documentados y juega a que sus personajes parezcan imaginados.

»La novela resulta atractiva, por inusual y arriesgada; muy lograda en algunos aspectos, como es esa mezcla de realidad y ficción conseguida con recursos expresivos que recrean lo que el autor dice que puede parecer (y en absoluto lo es) “un mal guión de Hollywod”; y deficitaria en otros, y es que siendo una historia interesante falla el ritmo. Pero el relato es bueno, y lo avala el registro de su narrador protagonista, quien se refugia en un largo flashback, para regalárselo a una joven periodista, años después. Descansa todo en la memoria y la voz de su Eddie Bennet, y comienza a finales de los 90, el día que muere Sinatra. Cuenta los retales de aquel tiempo en que, trabajando en Las Vegas para una empresa de seguridad, le encargaron firmar lo que parecía el suicidio de una de las actrices de un rodaje; se desplazó al lugar de los hechos y una muerte le llevó a otra. Una vez ahí hay que llegar al final, hasta la escena antológica (en la novela, ¡claro!) que ilustra ese “solo de Charlie Parker” capaz de hacer que, en un instante, todo se desmorone.»

Pilar Castro, El Cultural, 1 de junio de 2012
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Javier Márquez Sánchez: Letal como un solo de Charlie Parker

«La tercera novela de Javier Márquez Sánchez (Sevilla, 1978), que tiene el atractivo título de Letal como un solo de Charlie Parker (Salto de Página) es una suerte de “thriller historicista”: su historia y sus personajes se mueven en las Vegas de los años cincuenta y mezcla con gran habilidad la ficción con el mundo real.

»El protagonista de este relato es Eddie Bennett, conocido como ‘El Figura’ (más tarde “El Gato”), un tipo que se describe a si mismo como “un solucionador de problemas”, que no un detective y que tiene una pasado, y un presente, cuando menos turbio a causa de sus relaciones con la Mafia. A cada problema que se le presenta aplica la herramienta adecuada a cada situación: a veces basta con unas palabras; otras es necesario romper un par de dedos, o algo más que dedos; en ocasiones es aún más difícil, hace falta incluso descubrir la verdad…

»Márquez Sánchez se adentra en la reconstrucción histórica – por medio de un largo flashback– de los inicios de Las Vegas en 1955, cuando la ciudad de los casinos comenzaba a proyectarse (desde las entrañas de la mafia) como la gran urbe donde reinan desde entonces el ocio y el negocio. Este es un tiempo que el autor conoce bien gracias al trabajo de investigación que tuvo para escribir su imprescindible “Rat Pack. Viviendo a su manera” el ensayo en el que reconstruyó la historia de aquella cuadrilla que giraba alrededor de Frank Sinatra y Dean Martin. Ambos personajes aparecen como secundarios necesarios en el desarrollo de la historia y en este orden de cosas sólo cabe echar de menos la ausencia de Sammy Davis Jr., el otro gran protagonista del “Rat Pack”.

»En Letal como un solo de Charlie Parker, el protagonista tiene que enfrentarse a un caso en apariencia muy fácil: una aspirante a estrella se ha suicidado durante la grabación del El conquistador de Mongolia, western “asiático” protagonizado por John Wayne y Susan Hayward y producido por Howard Hughes (y que acabó siendo un fracaso estrepitoso). Bennett sólo tiene que acercarse al rodaje en St. George, en pleno desierto de Nevada, firmar el papel del forense local atestiguando el suicidio y volver tranquilamente a Las Vegas. Pero nunca son tan sencillas las cosas como parecen y lo que sólo era un caso de una chica más muerta en trágicas y extrañas circunstancias acaba convirtiéndose en un secreto de estado… Y cuando la intriga queda resuelta aún queda un regalo: la historia de Charlie Parker y Louis Jordan que da título a la novela.

»Gracias a su excelente labor de investigación para cuadrar los elementos históricos con los ficticios, el tiempo escogido (la década de los cincuenta) y el personaje que ha creado, se puede augurar que el Eddie Bennett de Javier Márquez Sánchez puede tener un largo recorrido literario. Le estamos esperando.»

J. M. P. R., DistritoJazz.com, mayo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«Acercarse a las novelas negras de Salto de Página no es solo adentrarse en un caso detectivesco, en una historia de policías y ladrones, no, en la gran mayoría de sus títulos nos encontramos con un personaje de los que “marcan época”, de los de “rompe y rasga”, de los que “llenan la pantalla”.

»Así sucede con Letal como un solo de Charlie Parker. El papel de Eddie Bennett es atrayente, ese imán que hace que tu vista se fije en él nada más entra por el umbral del garito donde te encuentras. A pesar de que tiene a su alrededor, porque así lo ha dispuesto el autor, a varias de las figuras que pasean por el Hollywood de los años 50, que aún no tiene el brillo que irá teniendo con el paso del tiempo (lo que permite a Márquez Sánchez irnos contando algunas intrahistorias de esa época), y que estamos en Las Vegas, lugar donde empieza a concentrarse el poder oculto de la mafia.

»Todo esto, junto con el rodaje de una película con leyenda urbana, y algunas cosas más, forman el cóctel que podremos tomarnos si abrimos las páginas de la novela, si saboreamos todas y cada una de las páginas. Y es que al ser Bennett quien cuenta la historia, estará en todas y cada una de las páginas, presente. Uno de los aciertos que he encontrado ha sido precisamente ese, que el Figura (sobrenombre de Eddie) se mezcla con John Wayne, Dean Martin o Frank Sinatra de igual a igual, sí, con la cierta distancia y respeto que le imponen pero no están por encima de él en cuanto a protagonismo en la escena que coinciden, baste leer por ejemplo cuando conoce a Wayne en la caravana de este. Aunque bien es cierto que esa omnipresencia también puede ser contraproducente, pues llega a eclipsar a estos personajes.

»Así mismo, el autor utiliza sus conocimientos sobre los miembros del Rat Pack y va dando pequeñas gotas de ese saber a través de la trama, ya que estamos en los inicios de la unión de estos artistas y sus “aventuras”, algo que uno agradece, para conocer las verdades y mentiras de estos artistas, alejados en el tiempo.

»La evolución de Bennett a lo largo de la investigación, o solución del problema, le dará más de una sorpresa, porque no es un detective al uso, sino un tipo contratado por los hoteles para ayudar en determinados momentos a sus trabajadores, familiares o estrellas para que no se metan en líos. Y es otra nueva vuelta al detective habitual. Lo cual también se agradece.
No sé si tendremos más novelas de Eddie, pero a buen seguro que si las hay, no dejará de seguir solucionando problemas ni, por supuesto, de meterse en ellos.

»Recomendable leer esta novela con un buen cóctel en vuestras manos.

Fernando Martínez Gimeno, OcioZero, 7 de mayo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker

«Eddie Bennett no te dejará indiferente… o mejor dicho. la recreación que Javier Márquez consigue alrededor de Eddie Bennett es maravillosa. Si te gusta el sabor de Las Vegas de los años 50, esta novela te gustará.

»Bennett, solucionador de problemas profesional, responde a un perfil muy logrado: personaje carismático, capaz de mezclar a partes iguales la dureza con la sutilidad, que se mueve como pez en el agua en una selva de leales amigos y enemigos acérrimos y que es capaz de aplicar los mecanismos necesarios para dar solución a tantas situaciones complicadas como se le presenten.

»Si a nuestro personaje lo mezclamos con la compañía de una reportera de armas tomar (que perfectamente podría ser protagonista ella sola por el carácter que dota el autor en la ambientación cronológica de la novela y para ello basta imaginarse la situación de una mujer de su perfil hace 60 años y ver su actitud en la novela), una serie de personajes famosos (John Wayne, Dean Martin o Frank Sinatra) con papeles trascendentales en la novela, un rodaje confuso y un par de asesinatos tenemos el cóctel perfecto para degustar en una estupenda velada. Y todo ello bajo el manto de los capos mafiosos y sus clanes asentados en Las Vegas de los 50 y su lucha por el control del negocio.

»En definitiva, un cóctel perfecto donde las estrellas de Hollywood, Las Vegas con sus luces multicolores, la mafia y nuestro Eddie Bennett combinan a la perfección y es que, aunque puedes ir intuyendo hacia dónde avanza la trama, esto no resta ni un ápice de interés para seguir con la lectura de la misma.

»Es una de esas novelas que, cuando acabas de leerla, sólo lamentas una cosa: que se haya acabado y no haya más, porque Javier Márquez consigue crear una ambientación perfecta y unos diálogos muy fluidos que hacen que las páginas vayan pasando una tras otra a la misma velocidad a la que Bennett va metiéndose en líos.»

Juan Enrique Acevedo, Anika entre libros, mayo de 2012
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«Las Vegas, años 50, los solucionadores de problemas emergen del desierto, las estrellas de Hollywood alternan con la mafia más refinada, y sólo los detectives  inteligentes sobreviven entre cámaras y pruebas nucleares. Eddie Bennett, alias el Figura, es un hombre con contactos, algo impagable en esta época retratada magníficamente por Javier Márquez Sánchez, con un ritmo vertiginoso; sólo por el pasaje en el que Bennett y John Wayne se conocen, ya merece la pena leer esta novela, además de que no hay una sola página de respiro.»

Antonio Parra, La Verdad, 28 de abril de 2012
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La novela negra con sabor clásico de Javier Márquez Sánchez

«Letal como un solo de Charlie Parker es la nueva novela del escritor y periodista sevillano, Javier Márquez Sánchez, que ya había publicado con anterioridad otras dos bajo los títulos de La fiesta de Orfeo y Los rebeldes de Crow.  En este nuevo trabajo, publicado por Salto de Página, el autor firma una historia que se ajusta tan perfectamente a los cánones del género negro que nos recuerda inequívocamente a los clásicos.

»El protagonista de la historia es Eddie Bennet, alias “el Figura”, un tipo muy popular en Las Vegas de los años 50, y que se codea con Frank Sinatra o con un Dean Martin que, en contra de la imagen que de él tenemos,  no solía tener “ganas de fiesta”. Bennet se ha granjeado ese estatus por hacerle, digamos, algunos favores a gente muy poderosa. Trabaja como “solucionador de problemas” y aunque nosotros no terminamos de ver la diferencia entre su cometido y el de los detectives privados, es el propio personaje el que se enfada cuando le dicen que es un detective, “un maldito detective privado”.

»Letal como un solo de Charlie Parker arranca en la década de los noventa. Bennet, mientras se ocupa de un caso sin importancia, conoce a una periodista muy atractiva a la que decide contarle una historia que —tal y como le adelanta— le interesará mucho. “No me gustó pensar que me llevaría conmigo todo lo que sucedió entonces”, confiesa poco antes de narrar los hechos que centran la novela, y que nos llevarán, entonces sí, a las grandes producciones cinematográficas de los cincuenta. Es entonces, cuando a un joven Bennet le piden que solucione el papeleo concerniente a lo que parece el suicidio de una actriz. “Estaba seguro de que el encargo no sería tan sencillo como lo pintaba Larry”, afirma antes siquiera de ponerse manos a la obra. Y, no adelantaremos mucho más, pero sí podemos avanzarles que Bennet no se equivocaba, y que al tirar del hilo descubrirá la implicación de la mafia, la CIA y el ejército estadounidense. Ese caso, además, le llevará hasta el set de rodaje, situado en mitad del desierto, de la película El conquistador de Mongolia, un filme, como muchos sabrán, maldito.

»Letal como un solo de Charlie Parker mantiene constantemente la tensión. Eso sería suficiente pero hay que añadir el interés que suscita que intercale ficción con historias y personajes reales. Para que se hagan una idea, el bueno de Bennet se lía a puñetazos con el mismísimo John Wayne. Sin lugar a dudas, esta historia negra que recuerda las de Chandler o Hammett, garantiza altísimas dosis de entretenimiento. Si les gusta el género, ni lo duden: léanla.»

Txani Rodríguez, Pompas de papel, 17 de abril de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«Para ser sincera, no suelo leer mucha novela negra, sobre todo ambientada en los años cincuenta y sesenta. Pero quise descubrir cosas nuevas y, por ello, decidí enfrascarme en la lectura de este libro.

»Letal como un solo de Charlie Parker me ha sorprendido gratamente. Es cierto que en ella aúna los tópicos de esas viejas novelas negras (y también del cine negro, por qué no decirlo) pero eso es lo que la convierte en una obra verdaderamente interesante, y es que, Javier Márquez Sánchez lo hace muy bien y logra transportarnos a la época en la que está ambientada la trama, nada más y nada menos que Las Vegas en los años 50.

»Nuestro protagonista, Eddie Bennet, con sus setenta años muy bien llevados, se topa con una periodista muy atractiva, a la que decide contarle una vieja historia, que realmente es la suya, cuando por esos años 50 tuvo que lidiar en Las Vegas con una red mafiosa y donde conoció a una señorita que iba a cambiarle su vida (al menos durante un tiempo, porque Eddie Bennet es mucho Eddie).

»Lo que está claro es que Javier ha querido homenajear al género y lo ha hecho francamente bien. Sheriffs del típico pueblo alejado de la mano de Dios que nos caen mal, mujeres espectaculares, camareros que nos escuchan tras la barra cuando estamos de bajón, mafiosos muy malotes, un protagonista con un encanto arrollador y sobre todo, ¡viejas estrellas que fueron mito en su época!: John Wayne, Frank Sinatra, Dean Martin… ¿Para qué queremos más si aquí ya lo tenemos todo?

»Lo mejor de la novela (aparte de sus personajes) es que poco a poco la trama se va haciendo más complicada y el protagonista se ve implicado en un caso muy serio, con cadáveres de por medio y un oscuro plan. Eso sí, tampoco pensemos que es una historia trágica, sino que Javier la acerca también al terreno del humor en muchos casos y eso logra que sea una historia no tan “negra”.

»En fin, que Letal como un solo de Charlie Parker entretiene, y mucho. Me la leí yendo a la Universidad por las mañanas en el tren y lograba mantenerme despierta (eso, a primera hora de la mañana, tras un buen madrugón, es complicado, así que Javier merece mi aplauso). Es una novela que va a gustar mucho a los amantes de este género, tanto novelístico como cinematográfico.»

Elena Montagud, Cultura Hache, 28 de marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker Con una cubierta luciendo una ilustración que parece una portada de cómic (excelente y muy pegada a las páginas que cubre), se nos presenta una novela que tiene aires de clásico del noir americano y un espíritu mitómano que embarga todas sus páginas. Si Letal como un solo de Charlie Parker, y su fantástico título, dicho sea de paso, la hubiera escrito un tal Joe Conroy en vez de Javier Márquez, algún 'lince' de Hollywood ya habría comprado los derechos cinematográficos del texto. ¿Por qué digo esto? Porque es muy difícil resistirse a una novela negra de las de siempre, por cuyas páginas (o lo que es lo mismo, por esa Las Vegas de los años 50) pululan personajes como John Wayne (grande, el Duke), Dean Martin o Frank Sinatra. Márquez ha construido un sólido personaje en la figura de Eddie Bennett (hasta el nombre tiene el sabor requerido), un excombatiente de la Segunda Guerra Mundial y exmafioso, que trabaja "solucionando problemas" de esos que Las Vegas oculta entre sus deslumbrantes luces de neón en medio del desierto. Bennett es cool, duro, listo y tiene el deje romántico de los grandes detectives del hard boiled americano. Uno se lo imagina como un Robert Mitchium con traje y sombrero y las maneras de Steve McQueen. Eddie se adentra en una trama donde el autor, cogiendo hechos reales y mezclándolos en la coctelera de uno de esos bárman de los que ya no existen que aparecen en la novela, combina estrellas de Hollywood, los casinos de Las Vegas, la Guerra Fría, el Gobierno y la Cosa Nostra y se fusionan a la perfección, con un toque final conspiranoico, muy posmoderno. Quizá alguien pueda pensar que la trama es una excusa un tanto fútil para sacar a Dean Martin, a John Wayne y a otros personajes reales en la novela, pero, si es así ¿a quién demonios le importa? El asunto es que funciona. Márquez hace gala de mitomanía, conocida por el homenaje al cine de terror británico de su primera novela La fiesta de Orfeo y por sus ensayos como el centrado en el Rat Pack, y de un conocimiento enciclopédico de la época para presentarnos aquella Las Vegas (que a alguno le recordará a aquella que aparecía en la original La cuadrilla de los once y tan diferente a la actual), aquellos mitos reales con sus luces y sus sombras, pero creando con maestría ese aura que les hace tan interesantes (mención aparte el humor con el que está tratado John Wayne) y los hechos reales que salpican la novela. A pesar del gran trabajo documental, siempre existe la sensación en el lector (por esa acidez, por esos diálogos tan chispeantes, esas situaciones tan fílmicas) que más un momento histórico está reviviendo una película de género clásica. Así que, para ir terminando, Letal como un solo de Charlie Parker es una novela negra muy entretenida, que se lee de un buen trago y que deja un sabor añejo envidiable. La trama, sin ser un alarde, funciona y capta la atención del lector, así como sus personajes Su autor demuestra saber jugar con todos los tópicos y clichés de la novela negra clásica y dominar el estilo lo suficiente para que parezca original. Un juego literario y cinematográfico más que divertido y recomendable para pasar unas buenas horas de lectura. ¿Para cuándo el próximo caso de Eddie Bennett?
David Yagüe, Best Seller Español, 22 de marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker Javier Márquez Sánchez es un sevillano que el año pasado, por cuestiones laborales, decidió afincarse en Madrid, en pleno centro. Es periodista, ensayista, novelista, toca la guitarra, canta y le gusta disfrutar de unas copas entre amigos. Antes de escribir su primera novela, “La fiesta de Orfeo”, ya había escrito varios ensayos en clave biográfica, todos ellos relacionados con actores o cantantes. Le fascina la vida y cree que no debe dejarla pasar. Si de aprovechar unos buenos momentos se trata, bien sea paseando por las calles de Madrid o degustando unas buenas viandas que bien pueden desembocar en una velada musical, él es el hombre. Si luego echamos una cabezada, nada mejor que hacerlo sumergiéndonos en cualquiera de sus libros. El pasado 23 de febrero, nos presentó su última novela en el Ernie's Station, un bar en el que se puede cenar y tomar copas muy recomendable, situado en la madrileña calle de las Fuentes. Acompañaron al escritor los diestros negrocriminales Pedro de Paz y Carlos Salem y, por supuesto, Pablo Mazo, su editor y alma máter de la Editorial Salto de Página, culpable del alumbramiento de “Letal como un solo de Charlie Parker”, tercera novela del autor. La pasada semana, la novela se presentaba también en Sevilla. Puedo decir sin temor a equivocarme que la novela es genial. Javier sitúa la trama en los años cincuenta en la ciudad de Las Vegas y alrededores. El protagonista, Eddie Bennett, alias el Figura, alias el Gato, actúa de detective sin serlo, ya que en realidad, con un pasado ligado a los bajos fondos, se dedica a resolver problemas para los chicos listos de Las Vegas. Vive en una suite de hotel en un tiempo en que las comeduras de coco se solucionaban, lejos de solicitar los servicios de un psicólogo, con una conversación con tu barman de cabecera. La novela comienza con un Eddie mayor que entabla conversación en un bar con una joven periodista mientras resuelve en menos de dos minutos un asunto. Javier emplea la analepsis o el flasback, por utilizar un término más conocido, para llevarnos de la mano a un tiempo que le fascina, al Las Vegas de los cincuenta, poblada de mafiosos y actores. A Eddie le encargan investigar el posible asesinato de una chica que actuaba de extra en el rodaje de la película “El conquistador de Mongolia”. Pronto se da cuenta de que las autoridades tienen más interés en archivar el caso como un suicidio que en esclarecer los hechos. Pero Eddie se meterá en más de un problema al obstinarse en descubrir la verdad. Podríamos calificar la novela como un clásico dentro de las de género negro, factor que se acentúa al transcurrir la novela, como ya he dicho, en un lugar y en una época que han sido escenario de tramas y argumentos de novelas y películas escritas y dirigidas por escritores y directores que han sentado las bases del género. Ciñéndose a los cánones que sentaron autores como Chandler o Hammett, Javier Márquez va más allá. Si bien a los autores mencionados en muchas ocasiones no les importaba la historia, sino los escenarios, Javier nos describe escenas chandlerianas, pero también nos cuenta algo, con un planteamiento, un nudo y un desenlace, que deja abierta la puerta para futuras historias protagonizadas por Eddie el Figura, y ojalá que así sea. Aparte de la trama central, nos sumerge en una atmósfera de mafiosos que se entremezclan en una telaraña con el gobierno de los Estados Unidos a través del ejército y la CIA, en un ejercicio que para nada es ciencia ficción, ya que los intereses de unos y otros han sido coincidentes en más de una ocasión. Y ya se sabe aquello de que el fin justifica los medios. Sin ser explícito al cien por cien, Javier nos proporciona una madeja de la que poder tirar a nada que el lector decida investigar por su cuenta esas curiosas conexiones. Valga como ejemplo la alianza que en su día protagonizaron el gobierno de Estados Unidos y Lucky Luciano para el desembarco en Sicilia de los aliados. Otro de los detalles encantadores de la novela es que mezcla a personajes ficticios con personajes reales. Así, podemos ver a Eddie el figura manteniendo una conversación con Dean Martin o con el mismísimo John Wayne, actores bien estudiados por el autor a juzgar por cómo ha plasmado sus costumbres, hábitos y formas de ser, reconocibles a todas luces por cualquier estudioso de la materia. Doscientas sesenta y ocho páginas llenas de acción que captan toda una época para desarrollarla en forma de novela que nos enseñan a tipos sin escrúpulos dirigiendo los principales hoteles y casinos de una ciudad, Las Vegas, construida en pleno desierto para aislarse de todo y de todos. Una historia con la Mafia al frente de todos los negocios, con conexiones con el gobierno y con los principales artistas del momento que, si querían actuar en los mejores espectáculos, debían tratar inexorablemente con los chicos listos. Una novela que, bajo mi punto de vista, encumbra definitivamente a Javier Márquez Sánchez entre los mejores autores de género negro de este país, que no son pocos, cuyo talento, sobradamente demostrado en sus anteriores libros, estalla definitivamente dejando la impronta de Eddie el Figura en los anales del género. Sus lectores estamos de enhorabuena.
Paco Gómez Escribano, El blog de Paco Gómez Escribano, marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker

«La nueva propuesta del periodista y escritor Javier Márquez Sánchez no puede ser más estimulante y eficaz; ahí es nada: tratar de evocar esas novelas clásicas de género negro que cultivaron genios de la literatura como Caroll Jon Daly, Dashiell Hammett, Raymond Chandler,  Mickey Spillane o Ross MacDonald, por citar varios de los considerados como precursores de este tipo de literatura.

»Al contrario que en las novelas de misterio de Agatha Christie o similares, lo importante no es descubrir quién cometió el crimen, ni siquiera la investigación resulta fundamental en la trama, sino la descripción de unos ambientes de lumpen, corrupción y delincuencia, así como la aparición de una serie de personajes – algunos de ellos se han convertido en el transcurso del tiempo en prototípicos  (el policía corrupto, el boxeador noqueado que se ha convertido en protector de gangsters, la prostituta, la femme fatale, el detective alcohólico y perdedor, el chantajista, el dueño del cabaret o del casino) – y que forman parte del lado más oscuro y salvaje del sueño americano.

»De igual modo, el lenguaje de este tipo de historias suele ser bronco, cortante y áspero, así como los diálogos, en algunos casos, auténticos tours de force en los que los personajes compiten por decir la brutalidad o el exabrupto más grande (o la respuesta más ingeniosa). En ese sentido, me parecen dignas de reseñar no sólo los ágiles y excelentes diálogos de esta novela, sino sobre todo las escenas de acción o violencia. Me parecen  muy bien desarrolladas y descritas, muy visuales, tremendamente agresivas y bizarras. En ellas se hace más evidente la afición de Márquez por el cine de  Peckinpah o de Don Siegel.

»Así, la evocación que Márquez realiza de este tipo de novelas es tan académica como rigurosa. En todo momento, uno tiene la sensación de estar leyendo una historia escrita en aquellos años (si obviamos el prólogo y epílogo de la narración, ambientados en los 90) y el estilo de contar las cosas se parece mucho – con esa voz en off que conduce la trama, por ejemplo  - al empleado por algunos de los autores de género negro citados anteriormente. Pero, estos no sólo buscaban entretener a sus lectores sino que sus novelas funcionaban además como una crónica veraz de la realidad que retrataban en sus historias. En ese sentido, Letal como un solo de Charlie Parker se desarrolla en ambientes y escenarios fantásticamente descritos, muy reales y verídicos, potenciando la verosimilitud de la historia.

»Es cierto que Márquez Sánchez no reflexiona sobre los problemas de la sociedad del siglo XXI (al menos no directamente o de manera evidente), aunque sí saca a la luz  una serie de hechos que tienen que ver con la colaboración de la Mafia o los gánsters con el gobierno de los Estados Unidos en los años 50, haciendo gala una vez más de sus amplios conocimientos sobre la historia americana de esos años (Sinatra, La Mafia, El Nacimiento de las Vegas, El Rat-Pack, etc.) así como cinematográficos o musicales. En ese sentido, la trama se sustenta en una base sólida y convincente, en la que el autor mezcla sucesos y personajes reales con otros que surgieron de su imaginación o que pertenecen a la Leyenda Negra Hollywoodense.  Sin embargo, es difícil mientras uno está inmerso en la lectura del libro distinguir con claridad qué cosa es ficticia y cuál verídica, debido a la convicción y el pulso firme con que la historia está contada.

»Letal como un solo de Charlie Parker está protagonizada por un personaje prototípico de las novelas o films de género negro,  Eddie Bennet, alias El Figura, un personaje duro, acostumbrado a “hacer trabajitos”,  pero a la vez tremendamente vulnerable y que me evocó de inmediato al Robert Mitchum de Retorno al Pasado (Out of the Past, 1947)  o al  Burt Lancaster de Forajidos (The Killers, 1946), sujetos de vocación: perdedor. Él solo se enreda en un tremendo embrollo sin razón aparente; no es detective ni nadie le ha contratado para que resuelva el asunto y sin embargo no ceja en su empeño hasta descubrir la verdad. El diseño del personaje me parece muy certero y pienso que resulta muy atractivo para el lector.

»Al igual que le ha pasado a Woody Allen en su última película – Midnight in Paris– que fue acusado por parte de algunos críticos de ofrecer un paisaje bastante idealizado del Paris que aparece en el film (el de Hemimgway, Picasso o Fitzgerald), es posible que también podamos decir lo mismo de la manera en como Márquez Sánchez nos presenta o describe a  grandes celebridades como John Wayne, Susan Hayward , Dean Martin o Sinatra, ya que parecen nacer más de la visión que tenemos de ellos a través de sus películas que de la vida real. Por ejemplo, durante el encuentro entre Eddie Bennett, alias el Figura y Wayne éste se nos muestra más como un tipo impulsivo que todo lo resuelve a puñetazos (como en una peli de John Ford) que una persona de carne y hueso, el cual  en la vida real  y una vez acabado el rodaje, es muy posible que no acostumbrara a llevarse sus personajes a casa.

»Quizá para los más cinéfilos (como es mi caso) el desenlace del misterio no resulte del todo sorprendente (sobre todo sí eres aficionado a leer libros de cine o páginas de Internet en las que se cuentan secretos sobre rodajes de películas, actores o actrices, directores málditos, etc.); pero, como ya señalé al comienzo de la reseña, lo importante en este caso no es tanto resolver por qué mataron a la chica sino todas las peripecias por las que el protagonista va pasando hasta llegar a resolver el asunto así como los personajes con los que se va encontrando o enfrentando a lo largo de su periplo personal.»

Joseph B. McGregor, The Bronkus, 16 de marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«La primera vez que me encontré con Eddie Bennett él estaba sentado a la mesa de Dean Martin y Frank Sinatra en el Flamingo. Es posible que en ese momento no se fijara demasiado en mi ya que no podía quitar los ojos de la corista que tenía sentada en el regazo. No le culpo, la chica tenía las piernas tan largas que cuando llegabas a verle los pies tenías que ponerte de puntillas. Lo cierto es que nos volvimos a encontrar tres o cuatro veces a lo largo de los años, pero nunca tuvimos la oportunidad de trabajar juntos, al menos hasta que Javier Márquez Sánchez tuvo la idea de escribir Letal como un solo de Charlie Parker.

»Casi ni me acordaba del bueno de Bennett, ¿cuántos años tendría ya, setenta? cuando me llegó un paquete de Salto de Página. Así que al final había logrado salir en los papeles… con la de líos en los que se metió por tanta periodista guapa, no me extraña que acabara de ese modo. Abrí el libro y comencé a leer. Después del primer puñetazo no pude borrar una sonrisa de mi cara, era el mismo Eddie de siempre.

»Letal como un solo de Charlie Parker es un homenaje a la novela negra de los años cuarenta y cincuenta, llena de personajes monolíticos llenos de contradicciones que acaban siendo engatusados por mujeres complicadas que desprecian su ayuda mientras su corazón de hielo comienza a derretirse.

»Ambientada en Las Vegas años 50, el paraíso de la mafia, y con una rutilante retahíla de estrellas de la época, Dean Martin, Frank Sinatra, John Wayne… además de los típicos sheriffs, los jefes mandones, las chicas guapas, los barmans omnipresentes y los cadáveres, claro. Esto no sería una novela negra al uso sin un par de cadáveres y un montón de asuntos por resolver.

»Márquez Sánchez construye una novela negra que tira de clichés y tópicos para formar un constructo moderno, en el que el homenaje de sabor clásico prima sobre el verismo o los personajes desgarrados que podemos encontrar en la obra de Ellroy, por ejemplo, aunque sí que toma elementos típicos de su argumentario. Letal como un solo de Charlie Parker nos suaviza de ese modo el demoledor mundo negro de Ellroy y le vuelve a dar un toque más clásico y alegre, llevándonos al territorio de Chandler y Hammett.

»En resumen, Letal como un solo de Charlie Parker entretiene y hace disfrutar, sobre todo a los aficionados a la novela negra más clásica, pero que también encontrará su público en los aficionados al cine negro, del que bebe casi tanto como de los libros, y, por qué no, a cualquiera con ganas de disfrutar de una buena historia con buenos, malos, cínicos, canallas, guapas, feos y un par de copas de Southern Confort.»

Alfredo Álamo, Lecturalia, 20 de marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«Mayo, 1998. Un septuagenario Eddie Bennett conoce, mientras se ocupa de un caso, a una joven periodista. Intrigada por la personalidad y los actos del maduro “solucionador de problemas”, accederá a escuchar una historia que este se ofrece a narrarle. Una historia que ocurrió en 1955 en Las Vegas, donde Eddie era un personaje popular que se encargaba de evitar que determinadas personas se metieran en líos (o que, otros se aprovechasen de ello).

»Un encargo de lo más sencillo (confirmar que una joven y desconocida actriz se ha suicidado) se convierte en algo sumamente complejo, un asunto cada vez más enrevesado en el que se verán implicados la Mafia, la CIA y el Ejército estadounidense. Durante la peligrosa investigación, Bennett se encontrará con personajes de la talla de John Wayne, Dean Martin o Frank Sinatra, y conocerá a una excepcional reportera con la que compartirá riesgos… y algo más.

»Me encanta la novela negra. No, rectifico: me encanta la buena novela negra. A lo largo de los años he disfrutado con los clásicos, con novelas recientes de excelente factura y, por desgracia, con abundantes libros del tipo “quiero y no puedo”.  Letal como un solo de Charlie Parker no figura en ese último grupo, afortunadamente.

»Se trata de una obra, escrita a la vieja usanza, que tiene todo lo necesario para alcanzar con el tiempo la categoría de clásico. Eddie Bennett (alias el Figura, alias el Gato) es un personaje carismático a la altura de un Sam Spade o un Philip Marlowe, y se mueve como pez en el agua por una ciudad tan sugerente como Las Vegas de los años cincuenta. Bennett cuenta, además, con leales amigos, enemigos poderosos y una compañera fascinante, tan inteligente como hermosa.

»Todos esos ingredientes los mezcla Javier Márquez Sánchez con la maestría con la que Jerry Louis Jenkins, barman y confidente de Bennett, prepara los mejores cócteles del mundo. Si a todo añadimos unas gotas de angostura (en forma de personajes míticos como los ya citados Wayne, Martin y Sinatra, entre otros) y una base con carácter (determinados acontecimientos que afectaron de forma imprevista el rodaje de la película El conquistador de Mongolia, que no revelaré para no estropear la sorpresa a quien ignore lo que pasó), obtenemos un combinado de sabor intenso que se degusta con inevitable celeridad pero deja, afortunadamente, un agradable y duradero regusto en el paladar.

»Al igual que hizo en su día con La fiesta de Orfeo (publicada por Almuzara y absolutamente recomendable), Márquez Sánchez ha vuelto a conseguir que leyera su novela vorazmente, disfrutando página tras página y lamentando tener que acabarla. Confío en que Letal como un solo de Charlie Parker obtenga el éxito que merece, y que el autor pueda echar mano de esas ideas que confiesa tiene en la cabeza para poder ofrecernos en breve nuevos casos de Eddie Bennett, detective (por mucho que él mismo se niegue a reconocerlo, es tan detective como Spade o Marlowe) de personalidad magnética, verbo fluido y sólidos principios. Como los de antes. Como debe ser.»

José Rafael Martínez Pina, Crónicas literarias, marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker

«Eddie Bennett, el Figura, es mucho más que un detective, es un solucionador de problemas. Aplica la herramienta adecuada a cada situación: a veces basta con unas palabras; otras es necesario romper un par de dedos, o algo más que dedos; en ocasiones es aún más difícil, hace falta incluso descubrir la verdad…

»Javier Márquez (Sevilla, 1978) ha construido un personaje al que no falta detalle: su Eddie Bennett vive en Las Vegas, conduce un Pontiac Silver Streak, se aloja en una suite del Hotel Flamingo a la que invita a las ascensoristas y camareras que buscan un futuro en el mundo del espectáculo… Se codea con lo más selecto del rat pack, con Frank Sinatra o Dean Martin —desgraciadamente, no aparece el que siempre fue mi favorito Sammy Davis Jr.—, además de con capos mafiosos instalados en la ciudad del juego desde que Bugsy Siegel descubrió sus posibilidades, como Johnny Roselli. Tiene un montón de bármanes a su amparo, de los que además de saber preparar copas saben contar historias, que le suelen servir Southern Comfort, aunque él también sabe apreciar el mejor dry Martini del mundo, el que sirve Phil Narducci en la página 74, “una bala de plata que te atraviesa a un tiempo el corazón y el cerebro”.

»Lo mejor de Márquez es que no intenta copiar el estilo de las novelas americanas de los cincuenta, escribe directamente una: el diseño de personajes, la trama, el ritmo, hasta los diálogos y las descripciones son los propios del género.

»He leído reseñas y he escuchado comentarios que consideran a Eddie Bennett un personaje “hammettiano”. Yo, no excesivamente conocedor de la novela negra, ignoro si se le puede considerar heredero de Dashiell Hammett, pero desde el primer momento me ha recordado al televisivo Mike Hammer de Mickey Spillane, con esa mezcla de violencia, capacidad de disección del mundo en el que se mueve, código del honor y sentido del humor que representan los mejores caracteres del género.

»En Letal como un solo de Charlie Parker, presentación de Bennett aunque estoy seguro de que no será su única aventura literaria, el protagonista tiene que enfrentarse a un caso fácil: una aspirante a estrella se ha suicidado durante la grabación del El conquistador de Mongolia, western “asiático” protagonizado por John Wayne y producido por Howard Hughes. Aparentemente fácil: acercarse al rodaje en St. George, en pleno desierto de Nevada, firmar el papel del forense local atestiguando el suicidio, tomarse un par de copas con los conocidos del lugar y volverse a la comodidad del aire acondicionado de Las Vegas y de las francachelas con los amigos… Pero nunca son tan sencillas las cosas como parecen, sobre todo si por medio se mete una reportera “una mujer con demasiada clase como para ser de St. George, ni siquiera para andar de paso”, la típica rubia de ojos verdes de cualquier novela negra que se precie, sólo que en la versión de Márquez, años 50 desde la mirada del siglo XXI, tan lista como cualquier hombre pero con más cojones.

»Al final, las historias siempre se complican, donde parece que hay una chica atolondrada acaba habiendo un secreto de estado. Si los Estados Unidos se ven amenazados, cerca está John Wayne y todo sucede en una ciudad en la que un semáforo no cambia de luz sin que la mafia esté al tanto, puede pasar cualquier cosa…

»Y cuando la intriga está resuelta aún queda un regalo: la historia de Charlie Parker y Louis Jordan que da título a la novela. Hay que descubrirla.»

Jorge Díaz, Culturamas, marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker

«El placer de leer a los clásicos. A Hammett y Chandler. Eso es lo que se siente al adentrarse en el universo de gangsters, alcohol y neones que propone Márquez Sánchez en su magnífica tercera novela.

»No falta de nada en esta historia policiaca, ambientada en Las Vegas de mediados de los 50. El tipo duro con imán para los problemas, y para las mujeres. La chica guapa, y lista. Los matones. El sheriff honrado. Una película legendaria. Actores y cantantes famosos. Una trama enrevesada, sembrada de muertes violentas, mafiosos sin escrúpulos y secretos gubernamentales. Todo tiene sentido, todo rueda de forma armoniosa y todo encaja en una intensa recta final.

»John Wayne y Frank Sinatra se mueven por las páginas de este libro con enorme soltura: buscan un trago. Y alguien en quien confiar. Las copas protagonizan Letal como un solo de Charlie Parker casi tanto como Eddie Bennett, el figura, el Gato, puesto que la sed reina en el desierto de Nevada. Licor afrutado del viejo sur, a palo seco, pero también champan, bourbon y una larga lista de cócteles minuciosamente detallados. “Pura magia”, escribe Márquez Sánchez tras describir el perfecto dry martini.

»Bedidas de calidad que discurren con naturalidad entre personajes inolvidables y diálogos que rozan la perfección. Lo dicho: el placer de los clásicos. Imprescindible.»

Javier Pérez de Albéniz, El descodificador, 7 de marzo de 2012
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A propósito de Letal como un solo de Charlie Parker

Compartiremos Martinis y risas con un encantador Dean Martin asqueado de Jerry Lewis; Intercambiaremos puños y pullas con un Wayne encañonado por su esposa; y tendremos el privilegio de asistir a un espectáculo privado con el gran Frank Sinatra.

«La trágica desaparición de la nunca suficientemente añorada Editorial Júcar, que hizo posible, entre muchos otros, el desembarco de Stuart Kaminsky a este lado del charco, hizo que los fans de su detective de estrellas Toby Peters nos viésemos forzados a releer una y otra vez las seis entregas que llegaron a nuestras estanterías de mano de Etiqueta Negra (pues la séptima, Jamás te cruces con un vampiro, no apareció en la legendaria colección coordinada por Paco Ignacio Taibo II, sino en Fórum).

»Siete novelas deliciosamente entretenidas, sin pretensiones intelectualoides ni delirios de grandeza literaria, que, no obstante, lograban encandilar al lector merced a su entrañable protagonista, sus magníficas tramas al más puro estilo hard boiled, y, ante todo, por los inolvidables cameos de las más grandes y variadas celebridades de la América de principios de los 40. Sirva como ejemplo, mi botón favorito: en una memorable escena de Judy, segunda entrega de la serie, Peters sospecha que un desconocido le anda siguiendo. Ni corto ni perezoso, el detective se esconde en un portal en tinieblas, y en cuanto la figura de su perseguidor pasa por delante, salta sobre él, descubriendo que su sombra no es ningún criminal deseoso de ajustar cuentas, sino un insignificante cuatro ojos que dice ganarse la vida escribiendo historias de detectives, un tal Raymond Chandler en busca de inspiración para su Marlowe.

»Sencillamente impagable.

»Otro tanto ocurría con la peculiar versión de Big Sleep del irreverente PGarcía , titulada El calzoncillo eterno, un auténtico disparate (en el mejor sentido de la palabra), donde el bello y muy privado detective Gay Flower, ayudará al mismísimo Humphrey Bogart a dar con un valioso calzoncillo extraviado en una larga noche de borrachera.

»Lástima que las alocadas pesquisas del gran Flower nunca volvieran a situarse en la meca del cine.

»Por eso, años después, en un vano intento por ahogar penas y ausencias, me eché al coleto el Trago amargo de F. G. Haghenbeck, novelita con más grados que argumento, donde cada uno de sus brevísimos capítulos se iniciaba con la receta de un cóctel y la acción era un cúmulo de borracheras y despropósitos sólo apto para renegados de Alcohólicos anónimos y cinéfilos fetichistas, provocándome una resaca de aúpa en menos de 200 páginas.

»Resaca que no superaría hasta que, recientemente, llegó a mis manos la divertidísima y más que recomendable antología de relatos pulp protagonizados por el detective de Hollywood Dan Turner, salidos de la prodigiosa mente de Robert Leslie Bellem, que me hicieron recobrar la sed de sangre peliculera.

»Si a todo ello sumamos la proverbial cinefilia y enciclopédico conocimiento que Javier Márquez posee del “Rat Pack” al que dedicó un ensayo en 2006, no es de extrañar que muchas fueran las esperanzas depositadas en esta su primera novela netamente negra.

»Las Vegas, 1955. Dorothy Evans, una de tantas bellas aspirantes a actriz aparece muerta mientras participaba en el rodaje de El conquistador de Mongolia, un kafkiano western protagonizado por John Wayne donde el célebre vaquero interpretaba, ojos achinados incluidos, al mismísimo Genghis Khan.

»Y, a fin de evitar que se desate el escándalo, su productora, propiedad del excéntrico multimillonario Howard Hughes, ha contratado a la empresa de seguridad de Larry Marvin, que encarga a su hombre de confianza en la ciudad, el antiguo mafioso Eddie Bennett, certificar que la defunción ha sido un mero accidente.

»Y es que, pese a su impertinencia, cinismo y desmedida afición por las faldas y los cócteles, el legendario ingenio y don de gentes del Figura, apodo por el que Bennett es más conocido, lo han convertido en el mejor solucionador de problemas de la ciudad del pecado, a aquel a quien debes recurrir si no quieres disfrutar de un viaje con todos los gastos pagados a un confortable hoyo del desierto de Nevada.

»Sin embargo, como pronto comprobará, el caso Evans hunde sus raíces en las más altas esferas del poder y le viene grande incluso a él.

»Por suerte, Eddie contará con la inestimable ayuda de la bella y ambiciosa periodista Jane Baker, del último sheriff íntegro del estado y de un variopinto grupo de barmans-confites, que le ahorrarán más de un disgusto y beso de plomo.

»Entretanto, disfrutaremos de los actos más exclusivos y las compañías más glamourosas del momento: compartiremos Martinis y risas con un encantador Dean Martin asqueado de Jerry Lewis; Intercambiaremos puños y pullas con un Wayne encañonado por su esposa; y tendremos el privilegio de asistir a un espectáculo privado con uno de los mayores iconos del siglo XX: el gran Frank Sinatra.

»Aparte del carisma de sus personajes y su subyugante trama policial inspirada en hechos reales, sin duda, otro de los aspectos destacables de la novela es su espléndida ambientación: revistas, cócteles, casinos, La caza de brujas, los secretos de Estado, las secuelas de la guerra, la lucha por la igualdad racial… Nada escapa al objetivo de Márquez, que hace gala de un estilo tan cinematográfico que parece un director mentalista filmando un clásico del cine negro en nuestro cerebro.

»Otro aspecto que contribuye a (tele)transportarnos a aquella época es su lenguaje. Sus chispeantes diálogos repletos de giros y expresiones yanquis, sus metáforas y juegos de palabras con coches y personajes de aquel entonces, sin las habituales anacronías lingüísticas tan tristemente habituales entre nuestros autores, harán que creamos estar leyendo la traducción de un coetáneo en vez de la creación de un novelista patrio que, para más INRI, por aquel entonces ni siquiera había nacido.

»Una obra más redonda que un rollo de película, que combina a la perfección la rigurosidad del documental y la diversión de una sesión continua con palomitas, tan letal que incluso fulmina al mítico Peters.

»Así pues, devotos del noir, mitómanos del celuloide, dadle una oportunidad a Márquez Sánchez, y os aseguro que dejaréis de implorar a las editoriales que rescaten a Kaminsky del olvido para centrar vuestras plegarias en que el hispalense no tarde en regalarnos más aventuras de Eddie Bennett.»

Sergio Vera Valencia, Prótesis, Marzo de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«El autor logra que el inteligente y complejo argumento, con trasfondo real, resulte creíble, y que sus excelentes maneras narrativas atrapen al lector, llevándolo en volandas hasta la conclusión, mientras constantemente uno tiene la sensación de estar leyendo una obra clásica del género.

»Nuestro compañero Javier Márquez Sánchez parece que ha encontrado su tono en esta tercera incursión en la narrativa: si en las dos anteriores parecía que lo iba buscando mientras se sumergía en algunos de sus géneros predilectos (el terror y el policiaco en la primera, la sorprendente La fiesta de Orfeo, el thriller y la ciencia ficción en la segunda, la juvenil Los rebeldes de Crow), ahora, con esta novela negra de orientación clásica se ha destapado como un gran narrador que parece haber asimilado las enseñanzas del maestro Chandler para construir diálogos chispeantes, personajes convincentes y una trama que aúna los escenarios de copetín y la sordidez; vamos, para entendernos, la seda y la violencia, como mandan los cánones.

»Márquez Sánchez ha decidido, como ya hiciera en La fiesta de Orfeo (libro que, por cierto, se ha traducido al italiano y al alemán), adentrarse en la reconstrucción histórica, en esta ocasión ambientando la narración –en realidad toda ella es un largo flashback, rememorado desde 1998– en Las Vegas de 1955, cuando la ciudad de los casinos comenzaba a proyectarse (desde las entrañas de la mafia) como la gran megaurbe donde reinan el ocio y el negocio, no necesariamente limpios ninguno de ellos. Es decir, de alguna manera, el autor regresa al escenario de su imprescindible “Rat Pack. Viviendo a su manera” (2006), el brillante ensayo en el que reconstruyó la historia de aquella cuadrilla de vividores que giraban alrededor de, principalmente, Frank Sinatra y Dean Martin. Ambos, precisamente, reaparecen en “Letal como un solo de Charlie Parker” (¡título magnífico!) pero ahora como unos personajes más, junto a Jerry Lewis, John Wayne o Susan Hayward, a los que Javier (permitan que lo cite así, con confianza) inserta en el relato con naturalidad, haciéndolos creíbles y logrando que su presencia no chirríe en ningún momento. Pero el gran protagonista es Eddie Bennett, un “solucionador de problemas”, no un detective privado, como él mismo se encarga de subrayar siempre que tiene ocasión (personaje de pasado sugerente: luchó en la Segunda Guerra Mundial y también trabajó al servicio de la mafia), que se ve envuelto en una trama que arranca con la aparición del cadáver de una actriz secundaria participante en el rodaje de la película El conquistador de Mongolia (film real que fue considerado un completo fiasco). Desde ahí, y acompañado por la periodista Janet Baker y su conciencia feminista (la chica inevitable en todo relato negro de sabor clásico, y de la que uno no puede evitar enamorarse perdidamente), Bennett, apodado “el figura” (más tarde “el gato”), se verá arriesgando la vida, con la mafia, el ejército, la CIA y la productora cinematográfica del magnate Howard Hughes moviendo hilos.

»Javier logra que el inteligente y complejo argumento, también con trasfondo real (pero no anticipemos demasiado), resulte creíble, y que sus excelentes maneras narrativas atrapen al lector (en mi caso olvidando, y generalmente no es fácil, que el autor es un amigo), llevándolo en volandas hasta la conclusión, mientras constantemente uno tiene la sensación de estar leyendo una obra clásica del género. Y ahí reside otro de sus méritos: en lugar de optar por el camino de la contemporaneidad y los escenarios próximos, ha decidido complicarse la existencia desarrollando una ficción histórica en la que todas las piezas deben encajar (en esto coincide con la labor de Phillip Kerr, aunque éste ambiente su obra en Berlín y en el periodo nazi; o en el de Alan Furst, más centrado en el espionaje e inspirado por la escuela de LeCarré y Green), obligándose a diseñar diálogos y situaciones que cuadren en la época, trabajándose para ello la documentación. Puestos a ponerle un pero, éste es muy menor: el exceso de cócteles que desfilan a lo largo de toda la novela, agotadores para los que solo le damos a la cerveza o el gintonic, pero, no pasa nada, la mezcla de un cóctel es mucho más breve (y curiosa) que esas aburridas recetas culinarias que tanto gustan a otros autores negros.

»La sensación que queda al finalizar Letal como un solo de Charlie Parker (además de las ganas de pinchar algun disco de Frankie o de Dino) es la de querer leer cuanto antes una nueva aventura de Eddie Bennett (¡y que reaparezca Janet Baker!), pues Javier Márquez Sánchez, y no sé si es consciente de ello, ha dado con un personaje carismático que podría tener largo recorrido y depararnos algunas buenas alegrías.»

Juan Puchades, efe eme, 24 de febrero de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«Hay novelas redondas. Ésta, desde luego, es una de ellas.

»Comenzando por lo externo, lo que nos encontramos a simple vista cuando visitamos nuestra librería habitual: un título atractivo y sonoro y una portada —pocas veces se habla de ellas, pero aquí quiero destacar el fantástico trabajo del diseñador Iosu Palacios— que resume a la perfección lo que nos vamos a encontrar en su interior, con su Pontiac descapotable, su detectivo de duro aspecto y cigarrillo en mano, sus luminosos de Las Vegas, su John Wayne… Imágenes que nos remiten a los años 50 y a la capital estadounidense del vicio, aunque la novela arranque en mayo de 1998 y con la presencia de un detective setentón que enseguida se encarga de demostrarnos que, quien tuvo, retuvo.

»El detective en cuestión es Eddie Bennett, conocido en sus años mozos como Eddie el Figura o como el Gato, y no tardarán ustedes en averiguar el porqué del segundo apodo. Como tampoco tardaremos en viajar a los años en los que se ganó dichos apelativos, los tiempos en los que acostumbraba a trabajar como solucionador de problemas -que no detective- después de haber pasado por una guerra mundial y servido a algunos conocidos mafiosos de la costa Este.

»En 1955, Bennett vive en una suite del hotel Flamingo de Las Vegas y recibe el encargo de firmar —un mero trámite— un informe con el que cerrar la muerte de una joven aspirante a actriz. Todos dicen que se trata de un suicidio, acaso de un accidente, algo con lo que, evidentemente, Bennett no estará del todo de acuerdo.

»Y ahí comienza una investigación en la que no falta ninguno de los elementos clásicos del género: detective —o solucionador de problemas, como prefieran— atractivo y razonablemente cínico, mujeres de curvas que inducen al pecado, alcohol, puños americanos, buena música, gente importante en el mundo del crimen a la que conviene no pisar, bares y diners típicamente americanos con sus hamburguesas y sus filetes del tamaño de una boina…

»Pero añade Márquez otro elemento sumamente atractivo, el de la presencia en la trama de un buen número de personajes reales, desde los Frank Sinatra, Dean Martin y Jerry Lewis —el organillero y el mono, adivinen ustedes quién es quién— a los John Wayne y Pilar Palette —la tercera esposa del vaquero más famoso del cine—, Susan Hayward, Dick Powell o Lingwood G. Dunn, quien fuera director de efectos visuales de El conquistador de Mongolia, uno de los más estrepitosos fracasos del excéntrico y millonario productor Howard Hughes.

»Y sin ser este un elemento original —el de la presencia en una trama de tanta celebridad, algo a lo que nos acostumbró Stuart Kaminsky con su detective Toby Peters—, lo que de verdad distingue en este aspecto a la novela de Márquez es la perfecta imbricación que consigue entre esos personajes que sabemos reales y los que presumimos ficticios, hasta el punto de que resulta difícil distinguir a unos de otros.

»Si a todo ello le añadimos la leyenda que rodea al rodaje de la anteriormente citada El conquistador de Mongolia —indiscutible fuente de placer para los cinéfilos más conspiranoicos—, unos diálogos inteligentes y una trama en la que todo encaja a la perfección, tenemos lo dicho al principio, una novela francamente redonda que esperamos sea la primera de una larga serie.»

Ricardo Bosque, Calibre .38, 23 de febrero de 2012
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Letal como un solo de Charlie Parker, de Javier Márquez Sánchez

«Para impresionar a una joven periodista, el antiguo matón Eddie Bennett, alias el Figura, rememora las repercusiones que tuvo la investigación de la muerte de una aspirante a actriz en una localidad cercana a Las Vegas, cuarenta años atrás. En el transcurso del relato se muestra como era la vida en Las Vegas a mediados de los años cincuenta, con su cohorte de mafiosos como Johnny Roselli, o artistas como el grupo de Frank Sinatra. De igual forma aparecen las vicisitudes del rodaje de El conquistador de Mongolia, y las peripecias por las que pasaron sus protagonistas John Wayne y Susan Hayward, planeando sobre todos ellos la figura del magnate Howard Hughes. En el desarrollo de la investigación aparecerán las oscuras relaciones de los grandes grupos delictivos y el gobierno de EEUU, así como muchos detalles de los personajes reales de la historia, de los que se desvelan aspectos poco conocidos, que en algún caso modifican parte de la imagen que teníamos de ellos, pero siempre tratados con CARIÑO y respeto. El autor destila así amor por un tiempo y un cine que marcó toda una época. Con esta mezcla de elementos históricos y de ficción se crea una trama de intriga sólida, entretenida, en momentos muy dura y que engancha desde el inicio hasta un final sorpresivo, basado en hechos históricos. Una lectura imprescindible.»

José María Sánchez Pardo, Prótesis, 21 de febrero de 2012
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Entre el dorado y el negro

«¿Se imaginan al Señor Lobo de Pulp Fiction arreglando problemas entre Hollywood y Las Vegas, en los años 50? Sofisticación, violencia, mujeres hermosas y alta tensión en el rodaje de una película.

»Cuando tengáis este libro en vuestras manos y, tras haber alucinado con la fantástica portada, le deis la vuelta para ver el «de qué va» que todos los libros incluyen en la contraportada, fijaos en la faja que lo rodea: «A través de unos diálogos tan cínicos como chispeantes y de una narración que corta el aliento, Javier Márquez nos muestra los entresijos de Las Vegas en los años 50». No me queda más remedio que suscribir, una por una, esas palabras que además son mías.

»Un consejo: no empiecen a leer el libro un lunes o un martes. Salvo que quieran tener problemas con sus jefes y llegar tarde al trabajo, desaseados, ojerosos e impresentables. Porque estoy al ciento por ciento con Juan Ramón Biedma cuando, hablando de Letal como un solo de Charlie Parker señala lo siguiente: «Les advierto que les será imposible separarse de estas páginas hasta agotarlas». ¡Verdad total y absoluta!

»Para quienes nos hemos criado viendo películas norteamericanas, leyendo novelas policíacas yanquis y escuchando música anglosajona; libros como éste son una gozada, de lectura imprescindible y necesaria. Por resumirlo en pocas palabras: si tuviera que regalar un libro a Carlos Boyero, a Ramón Trecet o a José Luis Garci, no se me ocurriría otro mejor.

»Pero, si no eres adicto a la cultura yanqui, no pasa nada: el último libro de Javier Márquez, que los sagaces chicos de Salto de Página han estado listos, rápidos y hábiles a la hora de publicar; encantará a cualquier lector. Porque Letal como un solo de Charlie Parker está escrita con la pasión y la fuerza de un autor de raza y sus personajes, perfectamente canónicos y reconocibles, no dejan de dar sorpresas al lector.

»Una trama adictiva y sorprendente en la que tipos como John Wayne, Dean Martin, Frank Sinatra o el capo mafioso Johnny Roselli son personajes secundarios de lujo para una narración escrupulosamente basada en hechos reales. Y tan, tan increíble… que sólo puede ser verdad.

»Los Ángeles, Nevada, Hollywood y el rodaje de una desastrosa película mítica, El conquistador de Mongolia, sirven como contexto para una historia de tipos duros y chicas de hielo. De hombres con los puños de hierro y mujeres con las uñas afiladas. Y viceversa. Porque Márquez va trufando su novela de sorpresas, cada una más atractiva que la anterior. Y, ojito con dejarse engañar por la insultante juventud de Javier: en todo lo referente a Las Vegas y los años de oro de la mafia y el Rat Pack es una reconocida autoridad, con varios estudios y ensayos publicados sobre el tema.

»Créanme: si ustedes leen Letal como un solo de Charlie Parker sin conocer al autor y les hicieran una encuesta sobre su hipotética paternidad, nombres como los de Michael Connelly, Nicholas Pillegi o algún otro monstruo de las letras negras norteamericanas podrían perfectamente salir a la palestra.

»Letal como un solo de Charlie Parker será una bomba. Atómica. Y exponerse a su radiación, poruna vez, solo tendrá efectos positivos y reconfortantes.»

Jesús Lens Espinosa de los Monteros, La Opinión de Málaga, 18 de febrero de 2012
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© Editorial Salto de Página S.L.
Sociedad inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, España. Tomo: 23.393; libro: 0; folio: 204; sección: 8; hoja: M-419609.

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