Aunque una buena parte de la prosa narrativa de Juan Goytisolo se vuelve, por su tensión verbal, inequívoca expresión poética, en fechas recientes el conocido novelista y ensayista fue «visitado» —dice él mismo— por un puñado de versos en un rapto que desapareció tan pronto como vino, dejando en sus manos Ardores, ceniza, desmemoria, que hoy presentamos al lector en su texto original junto a su versión a las distintas lenguas ibéricas.

«A este hombre lo veis así. No de perfil: moviéndose. Buscó, halló —en tránsito siempre— su rostro, su imagen hecha añicos. Se vio a sí mismo en una geografía rota. Luego, al verse a sí mismo vio al Otro y a lo Otro: posesor poseído poseso don Julián. Desposeyéndose, de cuajo, fue, ya, el Sin Tierra. Terrestre, le acogió una luz poderosa de arenal. Funda la libertad en resplandores. No se está quieto: alerta al silbo hendido del arte. La luz, de refilón, rasga la página. Así le vemos: en el chasquido que enciende lo blanco.»

Pere Gimferrer

 «En Juan Goytisolo, la literatura es sinónimo de contravención. La literatura se vuelve crítica, y el pensamiento crítico, a su vez, es indisociable de la analogía, es decir, del procedimiento poético. Escribir es, para Juan Goytisolo, desbaratar las falsas creencias, subvertir la visión acomodaticia, ofrecernos, en definitiva, la realidad en su desnudez, en su dinamismo, en su fluir inagotable.»

Andrés Sánchez Robayna

 

© Editorial Salto de Página S.L.
Sociedad inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, España. Tomo: 23.393; libro: 0; folio: 204; sección: 8; hoja: M-419609.

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